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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

viernes, 22 de agosto de 2008

du côté de chez proust

1.En Proust, la llave de recuperación del pasado es la memoria involuntaria. Es importante resaltar que no es la voluntad la que está capacitada para bucear en el pasado y salir a superficie con algun recuerdo que esté vivo en verdad: apenas recupera fantasmas inanimados e inseguros. Cuando el narrador de En busca del tiempo perdido tiene su epifanía de la magdalena, procede de inmediato a esgrimir su voluntad, a hacer un esfuerzo mental que recupere ese recuerdo apenas entrevisto. Pero no lo logra. El recuerdo conciente no reconstruye el pasado en el presente, no lo recupera. En cambio, la memoria involuntaria, las revelaciones como la de la magdalena en el primer libro o las de la matinee de los Guermantes en el último, sí erigen ante él el tiempo recuperado, como instalando un palacio en el espacio del presente.
2.La chispa que gatilla la memoria involuntaria es un aroma y un sabor, el de la magdalena mojada en té que transporta al narrador a su infancia. Me parece interesante resaltar que los sentidos elegidos por Proust para construir la epifanía fundacional de su novela son los más desplazados por la tradición occidental, es decir el gusto y el olfato. Tendemos a creer que el mundo de lo humano esta levantado mayoritariamente sobre los reinos de la vista y el oído; Proust podría pensarse como un explorador de las tierras donde terminan nuestros dominios, ese cementerio de elefantes que tanto obsesionaba a Simba. Diríase que esas tierras han estado alli siempre, que las recorremos a veces sin saber, que las reuniones que alli se celebran entre tinieblas influyen sobre los destinos de estas regiones más familiares, entre las formas, los colores, los tonos y los ruidos.
3.El sentido más menospreciado es quizá el tacto. Por ejemplo, porque se puede argumentar que carece de un arte asociado (si equiparamos música a oido, plástica a la vista, gastronomía al gusto y perfumería al olfato). La suavidad, las caricias, la tibieza, parecen existir en un umbral de la información, cargado más de connotaciones subjetivas que de denotación, ante todo inestructurado (no existe el equivalente de un sistema tonal del tacto, por ejemplo, o una perspectiva). Pero si razonamos como nos indica Proust... ¿cabe la posibilidad de asociarlo a un posible momento de memoria involuntaria, una epifanía?
4.Recuerdo personal. Estoy caminando a las ocho de la mañana, de regreso. Es, más o menos, 1998. Y domingo. Escribí sobre esto en el capítulo 8 de mi novela 01.lineal, pero no a la luz de estos conceptos que, me parece, lo enriquecerían. Sucede que agarro por una calle muy familiar y me asalta el recuerdo: me siento transportado a más o menos diez años hacia el pasado, cuando mi familia se mudó a aquel barrio y yo empezaba a explorarlo. Miro a mi alrededor: la luz de la mañana no contiene la llave de aquel tiempo; tampoco el aroma primaveral o el sonido de los árboles meciéndose al viento, de los pájaros y el movimiento incipiente en las calles. Nada de eso. El recuerdo está en la sensación en mi piel, la frescura (apenas un poco tibia) del aire, los rastros de humedad, la relativa pureza de aire de barrio, aun no contaminado por el humo y el polvo del centro.
5.No es imposible que sean sensaciones ancladas en los sentidos más "inestructurados" (olfato, tacto, gusto) los que activen la sensación del dèja vú.
6.¿Cuánto queda por investigar sobre las relaciones entre los sentidos y la percepción del tiempo?
7.¿Cuánto queda por investigar sobre los alcances de la "educación" a la que nos someten la cultura y la civilización?
8.Apunte táctico: escribir una novela como El Perfume, pero orientándola no hacia el olfato sino hacia el tacto.

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