Datos personales

Mi foto
Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

sábado, 13 de septiembre de 2008

aclaraciones 1

Mucha gente se ha mostrado ofendida por mis comentarios sobre el libro Esto no es una antología. Como no me interesa hacer polémica ni herir la sensibilidad de nadie (!), quiero recalcar algunos puntos:

1.Se trata de mi opinión, sin ningún tipo de pretensión de análisis, crítica literaria ni esas actividades a la que tanta gente gusta de calificar como "serias" (y en otro momento voy a escribir algo sobre esta rechinante "seriedad", porque es algo a lo que creo que hay que huirle como si fuera una horda de leprosos)

2.Las críticas que suenan "duras" lo son porque lo que leí no me gusto. Punto. Tratándose de un blog, es decir de una página personal, la opinión subjetiva es la que guía lo que se postea.

3.Suavizar la opinión personal o disimularla, en el contexto de una página basada explícitamente en los gustos, obsesiones, preferencias, fascinaciones e inclinaciones subjetivas, es ceder ante lo políticamente correcto y una forma más de mediocridad.

4.No es lo mismo referirse en ciertos términos a un cuento desde un blog que hacerlo desde la página de crítica literaria de un medio de prensa, donde existe una pretensión del crítico de colocarse en un cierto "nivel de la crítica" cuya vista sobrevuela lo que se escribe. Ver puntos 1, 2 y 3 para entender por qué no es eso lo que hago, hice o querría hacer desde este blog o desde ninguna parte.

5.No me interesa, por otro lado, ser amiguito de todo el mundo. Al que no le gusten mis palabras, le den rabia, lo muevan a decir idioteces o lo que sea, que pase al siguiente blog y que no lea más mis cosas, tampoco las impresas. Supongo que en Uruguay los escritores tratan de quedar bien con todo el mundo porque en cualquier momento alguien propone una antología y uno siempre quiere figurar, para lo cual es obvio que uno debe aparecer en la "lista de amiguitos" del compilador... o al menos no figurar en su shitlist.

6.Esto no es una antología tiene al menos un punto muy fuerte, que lo convierte en un libro valioso: divulga muchos autores poco conocidos o más o menos conocidos que pueden cambiarle la cara a la "literatura nacional" (Cavallo, Peveroni, Turnes, Morena, Rodriguez, entre otros). Admito y celebro ese hecho con alegría, en gran medida porque soy uno de los "beneficiados", pero tampoco me parece que por esta razón debamos rezarle todas las mañanas a SanBernardo y callar opiniones que parezcan castear una mínima sombra sobre su rubicuda expresión de alegría apolínea.

7.Concretamente, el prólogo tiene muchos puntos que me parecieron bobos, por decirlo de un modo suave. La autoinclusión me pareció un gesto que quiso ser ingenioso pero que no era necesario; la "filosofía" subyacente sobre las contradicciones y la autoreferencialidad, en mi modesta opinión de desvinculado a la filosofía, está, parafraseando a LesLuthiers, "razonando fuera del recipiente" (porque la imposición de ese "eje" a la no-antología me parece claramente artificial); del mismo modo, la estructuración ante todo "temática" de las referencias a los cuentos desde el prólogo me parece innecesaria y por lo tanto no la considero un aporte "real". Críticas similares pueden hacerse al prólogo de Achugar para El descontento y la promesa, que tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles (en sí mismo y en comparación al no-prólogo de Bernardo), de ahi que reclamara "un buen prólogo" para una antología ideal.

8.¿Cómo sería un "buen prólogo"? Menos dedicado a autosubrayarse, más funcional e informativo, más entusiasta.

9.El ambiente está tan susceptible...

8 comentarios:

Matías B. dijo...

Fui contigo al evento de lanzamiento del libro y, mal que bien, lo pude hojear un cacho y mirarlo...
Francamente no sé hasta que punto podré compartir tus opiniones con respecto a la antología, pero bueno, son tus opiniones y no un diagnóstico patológico de algún hospital. Capaz el problema radica en que tus colegas no se dieron cuenta de que no estabas más que dando un juicio propio, por cínico o subjetivo que fuera. Eso, o bien los que se ofendieron no están acostumbrados a recibir críticas fuertes... no existe tal cosa como la "crítica constructiva o destructiva", mas bien fuertes o suaves...y hay que saber manejar las dos ¿no? Es una prueba de carácter y adultez. Como otras muchas cosas de la vida.
Tu cuento ya lo había leído, y está muy bueno.
Saludos a los demás lectores del blog, y suerte!

Ramiro Sanchiz dijo...

Creo que coincidimos en el tema de la susceptibilidad de los escritores jóvenes/nuevos uruguayos. En otras épocas el escritor asumía gustosamente el papel del outsider; ahora casi todos buscan desesperadamente "entrar" a través de ser mencionado, reseñado, ganar premios, etc, siguiendo el juego establecido de lo que en otros tiemops se llamaba burguesía, tratando de aparecer "serio", "profundo", etc...

Anónimo dijo...

"Supongo que en Uruguay los escritores tratan de quedar bien con todo el mundo porque en cualquier momento alguien propone una antología y uno siempre quiere figurar, para lo cual es obvio que uno debe aparecer en la "lista de amiguitos" del compilador... o al menos no figurar en su shitlist". Si te referís a mí, no es el caso. Tengo la suerte, o como quieras llamarle, de no necesitar de amiguismos ni de favoritismos. No me interesa "entrar" ni "ganar premios" (afortunadamente, ya he tenido publicaciones, premios, reseñas y los demás elementos que mencionás). Y tengo la suerte, que es más importante todavía, de conocer la diferencia entre lo que es crítica literaria y lo que es simplemente agresión barata y gratuita.

Mantengo mi opinión de que la crítica debe ser respetuosa y constructiva. Creo que tus comentarios respecto de Martín Natalevich (que, dicho sea de paso, no es "amguito" mío) fueron una guarangada. Pero bueno, supongo que son parte de una postura (la que vos bien definís como "de outsider"), y como tal hay que entenderlos. Lástima que Bukowski y Cía. ya lo hicieron hace años... y, además, tenían la legitimación que presta el hecho de escribir bien.

¡Saludos!

Laura

Ramiro Sanchiz dijo...

Laurita, Laurita, parecés enojada. ¿Está todo bien en tu vida? ¿O la abogacía no te satisface? Hablando en serio: no me refería a vos; no te conozco de verdad y no tengo idea de si tenés, querés, buscás, necesitás o lo que sea en relación a amiguitos y premios. Si no los necesitás, como vos decís, enhorabuena! Yo por principio no me he metido en ningún concurso, ni Intendencia, ni MEC, ni nada, excepto el show simpático de la B'nai B'rith, y eso más por inercia que otra cosa (y ahora seguro me vas a tratar de monstruo de ingratitud). Pero, una vez más, ¿por qué pensaste que me refería a vos? Estaba hablando de lo que creo es una característica del ambiente en general. No di nombres. No hubiese dado tu nombre, no te conozco tanto.
Siguiente punto: no estoy de acuerdo en lo de "respetuosa y constructiva" porque ambas son nociones relativas, definidas en todo caso por una autoridad o una convención, y cabe colocarse al margen. Sería diferente, supongo, ir y pegarle una piña al martincito, o que él venga y me la pegue a mí. ¿O no? ¿Qué pensás?
Y, Laura, todos tenemos poses. Ya lo dijo Oscar Wilde: es uno de los deberes en esta vida, lo hacemos sin darnos cuenta y está bueno ser más autoconciente y asumirlas. Vos tenés la tuya, yo tengo la mía. Las adornamos con discursos sobre "honestidad", "sinceridad", "espontaneidad" o lo que sea, pero no por eso dejan de ser poses.
Otra cosa: el enojo te está volviendo ingenua. ¿La legitimación de escribir bien? Eso es totalmente relativo, Laura. Citás a Bukowski, a quien admiro mucho, pero sabés muy bien que no está tan "legitimado" como otros. ¿Y quién dice qué es "escribir bien"? ¿Quién legitima? Parece que quisieras meterte en el discurso del poder con una sonrisa en los labios. A eso me refería al decir que en Uruguay los escritores quieren ser "legitimizados" a toda cosa, a diferencia de lo que pasaba, por ejemplo, con las vanguardias o los viejos y queridos Malditos. Quizá se trate, como vos decís, de que elegí la pose boba y obsoleta (aunque creo que nada en arte es anacrónico) del rebelde, pero, la verdad, no me interesa que me "legitimice" nadie en Uruguay, porque después de la muerte de Levrero no creo que haya nadie con la altura necesaria, ni para legitimarme a mí ni a nadie más allá del minipoder que se ejerce a nivel de la llamada literatura uruguaya. De hecho sólo quedamos nosotros, por eso si le voy a dar bola a alguien va a ser a Alfonso, a Cavallo, a Mella, a Peveroni, a Turnes, a Trías, a Bayeto, a Dobrinin, incluso a vos, si me resulta interesante lo que decís, sea o no guarango o destructivo o lo que sea. Si no te parece válido lo que dije de Martín, ¿que importa? No era para vos. Ni siquiera era "para él": era mi impresión de lectura, y nada-más.

Ramiro Sanchiz dijo...

Me olvidaba... voy a dejar pasar, Laurita, tu indirecta en cuanto a que yo "no escribo bien". Yo sé como escribo, como podría escribir, como quiero escribir. Espero que no te hayas mandado esa patadita por haberte caído mal mi pequeño comentario sobre tus cuentos. Sería un poco tonto, más al estilo de Martincito. Además, no diría nada sobre tu ficción sin leer entero tu libro. Una actitud que elijo como criterio personal. Vos, si querés criticarme en base a dos o tres o cuatro o diez cuentos, hacelo, me parece perfecto. Hasta podremos estar de acuerdo. O quizá no, habría que ver.

Laura Chalar dijo...

No, Ramiro, no estoy enojada por tus comentarios sobre mis cuentos... no soy tan mezquina. De hecho, me parecieron bastante más mesurados que los que hiciste sobre Martín. No tiene por qué gustarte mi trabajo. Y, si me di por aludida por tus comentarios respecto a la mediocridad y "amiguismo" del medio, fue porque vinieron a continuación de las opiniones de las dos únicas personas que comentaron tus reseñas: Martín y yo. Si las alusiones no eran para mí, tanto mejor. Aunque parecía.

Si defiendo a Martín, no es porque sea amigo mío (somos conocidos) ni por su cuento (porque no lo he leído, y porque en definitiva tenés todo el derecho de criticarlo). Lo defiendo porque no me gustó el ataque "ad hominem", ni el sarcasmo que le aplicaste ya no a su cuento, sino a su persona. Sarcasmo que también se evidencia en tu uso irónico de los diminutivos, Ramirito.

Me vienen a la mente los críticos del Quarterly Review, comentando negativamente un poema de John Keats (no recuerdo cuál) y agregando, de paso, que el autor debería volver a sus pociones y frasquitos (aludiendo despectivamente a su trabajo de boticario). Es una pena que hoy nadie recuerde sus nombres, y sí el del pobre boticario :)

Mi visión es otra. De hecho, como sabés bien porque elegiste sumarte al proyecto, coordino (junto a Alex Piperno) un blog de poesía uruguaya, porque creo en el hecho de compartir y de interactuar sanamente como un medio para mejorar, cada uno en forma individual, en la literatura que hacemos. No me gusta todo lo que está en el blog, pero hasta ahora no le he negado espacio a nadie. Creo que en la interacción respetuosa está la clave de crear un entorno literario que esté bueno para todos. ¿Eso es ser "políticamente correcto"? Tal vez. Creo también que es lo mejor. No creo que la muerte de ningún escritor genere un vacío en la literatura uruguaya o en la legitimación para opinar (¿qué hay de De Mattos, de Courtoisie y, como vos bien decís, de tanta gente joven?). Pero que se haga con respeto. Y ojalá todos saquemos algo positivo de ello.

Ah, me olvidaba. La abogacía me satisface, y mucho. Gracias por tu interés. Quedo a las órdenes si alguna vez necesitás mis servicios, debido a algún conflicto legal en el que tu pasión por las reseñas ácidas te pueda involucrar :)

Un saludo, y dediquémonos a escribir, que es lo que importa.

Matías B. dijo...

Perdón, me sumo por un momento a la discusión porque me interesa lo que se debate:

"Creo que en la interacción respetuosa está la clave de crear un entorno literario que esté bueno para todos. ¿Eso es ser "políticamente correcto"? Tal vez. Creo también que es lo mejor."

Existe algo así como una "interacción respetuosa" en las artes o en cualquier otro medio? Es deseable que así fuera? No es una propuesta borderline, entre lo utópico y lo ingenuo, no ya a esta altura de la humanidad,sino de la propia edad de los que discuten?
El conflicto no es bueno ni malo: es. Y hay que saber manejarlo

Ramiro Sanchiz dijo...

Es un tema de opiniones, Laura. La ficción de Tomás de Mattos no me llega del modo que lo hace la de Levrero, aunque por supuesto reconozco su calidad narrativa y la conozco bastante bien. Cada uno elige, al menos idealmente, sus maestros y sus tribunales. Lo que quise decir fue que la opinión de Levrero me resultaría más relevante que la de Courtoisie, deMattos, Benavides y otros escritores a quien aprecio.
En cuanto al ataque ad hominem, lo llamaria un ataque "pseudo ad hominem", ya que el eje real de la "crítica" es una impresión de lectura del estilo de M.N. Estaría bueno que leyeras el cuento y postearas tu opinión sincera, respetuosa, constructiva y sana.
Matias apunta a algo interesante, que creo que está en la línea de lo que me interesa señalar refiriéndome a la compulsión de ser políticamente correcto. Los críticos de Keats, en última instancia, tenían tanto derecho a escribir lo que escribieron como Rimbaud al mear (literal y literariamente) los poemas de los contertulios de Verlaine. La historia ahora está del lado de Keats, claro.
Todos recordamos también los juicios de Gide y otros críticos acerca de Proust, terriblemente negativos.
Pero, una vez más, es la historia y la institución literaria que la crea, las que tienen la palabra. Mientras tanto creo en ser sincero y no pensar en el quedirán o en ser polite.
Gracias por tu oferta. Espero no necesitarla, pero nunca se sabe...