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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

miércoles, 8 de octubre de 2008

ciencia, error, einstein, dios

1.Recuerdo haber leído, hace tiempo, que cuando estaba por hacerse la célebre medición del perihelio de Mercurio, una de la primeras "confirmaciones" de la teoría de la relatividad, un periodista le preguntó a Albert Einstein qué iba a sentir si los resultados del experimento no concordaban con las predicciones de su teoría y por lo tanto esta debía ser descartada. Einstein respondió:
-Si eso llegase a suceder sentiría mucha pena por Dios, por haber hecho al universo basándose en principios equivocados.
2.Más allá de una posible colección de citas ingeniosas de Einstein (como aquella de "Dios es astuto y malicioso pero no juega a los dados"), la respuesta del mayor físico del siglo XX mueve a la reflexión. En gran medida es una muestra de cómo pueden pensarse las relaciones entre la ciencia y el mundo, entre la matemática y la realidad. Si no la tomamos como una simple boutade, tenemos que pensar que, para Einstein, la compleja estructura de su teoría es verdadera en sí misma, perfecta y elegante, hasta el punto que si el mundo no coincide con ella, el error está en este y no en la teoría. Está claro que la matemática construye un mundo ideal, independiente de la "realidad"; del mismo modo, la física crea un modelo del universo, tan ideal como la matemática. Un modelo puede diferenciarse de otro por su economía de medios, su astucia, su elegancia; existe una estética de la ciencia, que nos permite distinguir la perfección de una teoría en relación a otra... independientemente de su "adecuación" al "mundo real". De hecho, no veo de qué manera podría comprobarse esa adecuación sin apelar a una tercera teoría que sirviese de marco y nos pautase la comparación de la teoría original con el mundo. Esa tercera teoría, por supuesto, requeriría alguna forma de validación, y se adivina asi una suerte de puesta en abismo que corrobora lo problemática que puede ser cualquier afirmación de que tal teoría se corresponde a los hechos o no (¿cómo se corresponde? ¿cuáles son "los hechos" y cómo los conocemos y separamos del continuo de eventos que percibimos?, etc). Si usamos criterios internos a la teoría, o tributarios de normas estéticas más o menos definidas, eludimos ese problema y cerramos el modelo sobre sí mismo, indiferente a su pretensión de dar cuenta de alguna forma de fenómeno propia del universo como tal -aunque la palabra "universo", como la palabra "cosmos" o la palabra "naturaleza" ya postulan una teoría. Einstein sentía a su teoría como perfecta; si el mundo no la seguía, el problema era de su creador.
3.Galileo dijo que la matemática es el lenguaje con el que Dios ha escrito el mundo. Einstein señala la posibilidad de que haya mejores matemáticos (o escritores) que Dios.
4.¿Pero a qué se refiere Einstein cuando dice "Dios"? ¿Al dios del monoteísmo hebreo? ¿Al dios de la kabbala? Por lo pronto está pensando en un Dios creador, incluso un creador activo, un demiurgo en el sentido platónico, ya que existirían en su mente una serie de "principios" basados en los cuales construye el mundo, y esos principios pueden ser inferiores a la perfección estético-matemática de la relatividad. Dios pensado como un creador imperfecto es una noción que pertenece a la órbita del gnosticismo. No se trata de decir que Einstein era gnóstico, claro, ya que es sabido que era judío practicante y ortodoxo, pero me parece que en el marco del gnosticismo su afirmación sobre el posible error de Dios adquiere otro relieve.

5.Dos temas gnósticos: a) El mundo creado por un Dios imperfecto no puede heredar una perfección que no hay en su artífice. El "mal" que no depende de la acción humana, el "mal" en la naturaleza, puede entenderse como una forma de imperfección. Dios tolera esas imperfecciones (una inundación, un terremoto, la propensión a la enfermedad y al dolor) porque no tiene más remedio: no fue capaz de hacer algo mejor. b) La noción de un Dios imperfecto, sin embargo, parece contradictoria. Quizá el verdadero Dios, entonces, no sea ese creador propenso a los errores, sino una fuente superior a él, de la que manaría entre otras cosas el impulso de corregir los errores en la creación (es decir, el "bien"). Así, si Einstein concibe una teoría que corrige a los principios con los que el Dios imperfecto creó el mundo, está obrando o pensando en conexión al verdadero Dios.

6. La ecuación que sostiene esto último es platónica: el bien y la verdad son lo mismo. Si la física es la verdad, o puede llegar a esta, la física es una expresión del bien -o puede llegar a serlo. Aquella célebre firma de Einstein recomendando la creación de bombas atómicas (como manera de adelantarse a las maniobras de los nazis) debió atormentar al gran físico

4 comentarios:

Jorge dijo...

¿De donde sacaste que Einstein era judío ortodoxo y practicante? Está bastante difundido que creía en el Dios según definido por Spinoza, que creó el universo con sus leyes inmutables (no juega a los dados) pero que no hace milagros ni exige que no se prenda la luz los sábados.
Este es un artículo bastante interesante al respecto

Ramiro Sanchiz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ramiro Sanchiz dijo...

De algun lado me sonaba que Einstein practicaba cierta religiosidad. De cualquier forma, lo de "ortodoxa" lo puse por su adhesión a la causa sionista. En cualquier caso está claro que la preocupación religiosa tiene cierto lugar en su obra... de mismo modo, aunque con una solución diferente quizá, que también lo es en las ideas de Hawking y Sagan

Anónimo dijo...

La idea de mal, así también extensible a maldad humana, es un defecto de base. Un elemento y/o fallo tolerado en la ecuación de la creación de todo. Si partimos de la casi demostrada dualidad de las cosas que nos rodean, es justamente necesario que exista el polo opuesto para la explicación de un hecho. Esto quiere decir que no podemos definir una cosa y un hecho si no es aproximándolo a cualquiera de los polos en los que se encuentre su definición. Definimos las cosas por exceso (más parecido a su polo positivo) y por defecto (más semejante a su polo negativo), así obtenemos matices intermedios en la definición y no un valor absoluto positivo ni un valor absoluto negativo.
Volviendo a mal como fallo, creo que podría ser consecuencia de la materia. Si partimos de que la "perfección" de encuentra en el lenguaje de la física o de la matemática (que es mi opinión personal), el fallo se ha de hallar en la traducción del lenguaje abstracto (matemática) al lenguaje matérico (ejemplos concretos de la realidad).De aquí se deriva que la opinión de Einstein fuera que Dios podría tener unos principios equivocados al demostrarse que su teoría era equivocada.
El error en sí mismo vendría por la propia realidad, pues simplemente es materia ordenada según unas leyes abstractas perfectas. Si entedemos la realidad como imitación estructural de esas leyes perfectas, obtendremos que la realidad en sí misma es imperfecta. Esto no es más que el nivel de la caverna platónica de imitación de las ideas, y por ello toda imitación será más imperfecta que el objeto copiado, existe una degradación en el proceso de copiado.
Por eso mi conclusión es que la realidad puede no ajustarse estrictamente a dichas leyes físicas perfectas aunque exista esa tendencia de la materia en caos al orden racional de la matemática y de la física.