Datos personales

Mi foto
Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

miércoles, 15 de octubre de 2008

recuerdos del rey cuervo

1.Jonathan Strange y el señor Norrell es la novela de fantasía más importante de los últimos años, rivalizando únicamente con las ficciones de Neil Gaiman. Estos días he estado leyendo Las damas de Grace Adieu, una recopilación de cuentos de esa magnífica escritora que es Susanna Clarke. Como en su primera novela, la mencionada Jonathan Strange..., en Las damas... encontramos abundantes referencias a la historia de la magia (la obra de Clarke podría pensarse como una ucronía-fantasy), en su mayoría adoptando la forma de acápites o notas a pie de página. En el cuento "Tom Brightwind o cómo se construyó el puente mágico de Thoresby" encontré el siguiente fragmento, que perfectamente podría haber sido incluido por Borges y Bioy en su Antología de la literatura fantástica:


"Los duendes sienten por los niños un entusiasmo aún más grande que el de cristianos y judíos, y no tienen empacho en aumentar su prole robando alguna que otra bonita criatura cristiana. No obstante, en esta cuestión como en tantas otras, los duendes no piensan en las consecuencias de su acto. Tienen niños y roban niños y, al cabo de veinte años, se asombran al descubrir que la casa está llena de hombres y mujeres adultos. El problema es cómo mantenerlos a todos. A diferencia de los hijos de cristianos y judíos, los de los duendes no pueden vivir confiados en que un día heredarán la fortuna, las tierras y el poder de sus padres, ya que es poco probable que éstos lleguen a morir".


2.Algunas palabras sobre la traducción. No entiendo por qué la traductora, Ana María de la Fuente, se empeña en decir "duendes" cuando debería ser "elfos". Es cierto que los de Clarke no equivalen a los de Tolkien o estrictamente a los del folklore germánico, pero "duendes" no es una opción preferible. Evoca criaturas pequeñas y juguetonas, como la que oculta cosas en mi cuarto todo el tiempo. De hecho, hasta podría pensarse que "duende" es un término genérico, que incluye a los leprechauns, a las criaturas del folklore del norte de la península ibérica, a los dueños de la olla al fin del arcoiris, etc. Es probable que filológicamente tambien derien de los seres míticos en los que se inspiró Tolkien, pero esta especie de "vuelta al origen" lingüístico tiene el grave inconveniente de prestar oídos sordos a una tradición literaria, la de la fantasía postolkieniana, que aparece claramente en el libro de Clarke, asi sea como proyecto enciclopédico de un universo fantástico.
Sin embargo, en general, la traducción es muy válida, especialmente en cuanto al tono de la narrativa, que ofrece una buena solución al problema de cómo imitar las maneras victorianas del original inglés.


3.Quizá los mejores cuentos del libro sean "John Uskglass y el carbonero de Cumbria", el ya mencionado "Tom Brightwind" y "El señor Simonelli o el viudo duende". El que da título al libro es el primero escrito por la autora, y en él aparece Jonathan Strange. También cabe destacar "El duque de Wellington extravía el caballo", que se situa en el mundo de Stardust, la novela del gran Neil Gaiman.




No hay comentarios: