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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

martes, 2 de diciembre de 2008

ciencia y error reloaded

Hay muchos tipos de lectores de blogs; los más no leen posts largos y se limitan a pasear sus ojos por la o las entradas más recientes. Ahora bien, como muchas veces sucede que algun lector deja un comentario en una entrada bastante vieja, ese tipo de lector tiende a perderse la posibilidad de meterse en alguna polémica o discusión interesante...
¿A qué viene todo esto? ¿Sigo con mis teorizaciones tontas sobre blogs y lectores de blogs? Bueno, más o menos. Revisando la historia reciente de Aparatos encontré un comentario de hace un par de días en mi ya bastante viejita entrada "Ciencia, error, Einstein, dios", que quería delinear -apenas delinear- alguna posible lectura gnóstica de cierta conocida sentencia -quizá una boutade, quizá no- de Albert Einstein. Para rescatarlo del olvido bloggero -y porque plantea un tópico interesantísimo que vale la pena continuar avivando-, reproduzco aquí el comentario en cuestión:

La idea de mal, así también extensible a maldad humana, es un defecto de base. Un elemento y/o fallo tolerado en la ecuación de la creación de todo. Si partimos de la casi demostrada dualidad de las cosas que nos rodean, es justamente necesario que exista el polo opuesto para la explicación de un hecho. Esto quiere decir que no podemos definir una cosa y un hecho si no es aproximándolo a cualquiera de los polos en los que se encuentre su definición. Definimos las cosas por exceso (más parecido a su polo positivo) y por defecto (más semejante a su polo negativo), así obtenemos matices intermedios en la definición y no un valor absoluto positivo ni un valor absoluto negativo. Volviendo a mal como fallo, creo que podría ser consecuencia de la materia. Si partimos de que la "perfección" de encuentra en el lenguaje de la física o de la matemática (que es mi opinión personal), el fallo se ha de hallar en la traducción del lenguaje abstracto (matemática) al lenguaje matérico (ejemplos concretos de la realidad).De aquí se deriva que la opinión de Einstein fuera que Dios podría tener unos principios equivocados al demostrarse que su teoría era equivocada. El error en sí mismo vendría por la propia realidad, pues simplemente es materia ordenada según unas leyes abstractas perfectas. Si entedemos la realidad como imitación estructural de esas leyes perfectas, obtendremos que la realidad en sí misma es imperfecta. Esto no es más que el nivel de la caverna platónica de imitación de las ideas, y por ello toda imitación será más imperfecta que el objeto copiado, existe una degradación en el proceso de copiado. Por eso mi conclusión es que la realidad puede no ajustarse estrictamente a dichas leyes físicas perfectas aunque exista esa tendencia de la materia en caos al orden racional de la matemática y de la física.

Si bien carecía de firma, estoy casi seguro ex ungue leonem que su autor es el escritor -con solidísima formación filosófica- Gabriel Schutz, de quien reseñé hace poco su hermoso libro Rapsodia nocturna y que seguramente aparecerá en algun post futuro sobre su anterior colección de relatos Y verás mis espaldas, que la editorial Trilce tuvo la amabilidad de obsequiarme.
Y ahora pasamos al tema del post original. Se cuenta que Einstein, ante la posibilidad de que un experimento no "confirmara" su teoría de la Relatividad, dijo que, de haberse visto cuestionada o negada esta por los hechos físicos, hubiese sentido mucha pena por Dios, "por haber creado el universo sobre principios equivocados". El autor del comentario rastrea esa afirmación a una dicotomía entre lo material, pasible de imperfección, y lo ideal, el mundo platónico de las ideas, asimilable a la matemática y a las leyes fundamentales de la física. La "traducción" de un plano a otro puede ser la fuente del error, asimilable al mal. Esta idea es antigua, y aparece en el hermoso concepto cabalístico (según la formulación de Isaac Luria) de la "rotura de los recipientes", que, y perdón por la barbaridad que voy a cometer, podría resumirse asi:
El impulso divino original mano de su foco (el Ein Sof Aur, la luz ilimitada del vacío) y fue recogido perfectamente por las tres primeras esferas o planos del ser: las zefiroth Kether, Binah y Hokmah. Pero esta energía (por llevarla a conceptos más contemporáneos), al llenar la primera de las zefiroth siguientes (Hesed), desbordó y "rompió" la esfera que intentaba contenerla. Este proceso continuó hasta la décima y última zefira (Malkuth, nuestro mundo físico), pero la luz se había perdido y difundido por el mundo, alterando asi el plan original que hubiese originado un mundo perfecto. Esa sería, según esta formulación de la Cábala, la explicación de por qué existe el mal.
No me parece muy lejana esta noción de la que proponía el autor del comentario: existiría un quiebre entre los principios fundamentales, el "plan original" o "ideal", y su "pasaje" a la materia, a la configuración del universo que percibimos.
Y esto nos lleva nuevamente al gnosticismo, ya que sólo un dios imperfecto podría haber "permitido" semejante equivocación; o quizá el dios creador -el demiurgo de los gnósticos- es en sí imperfecto, y existiría un Dios superior -asimilable a ese "plan original" del que hablábamos, las leyes de la física y matemática en su pureza platónica- que no es el creador de nuestro mundo.
O, reformulemos, si el "mal" es "culpa" de la materia, podría pensarse que esta es un error de dios. En la cosmogonía gnóstica Valentiniana (la favorita de Philip K.Dick), la materia es un "subproducto" del deseo del último Arconte -o emanacion de Dios-, Sophia, de cumplir el plan divino, lo que la lleva a un intento de "acelerar" los procesos de creación y precipitar antes de tiempo una materia imperfecta, la que compone nuestro universo.

Otra posibilidad, menos mística: Einstein sintió la perfección inherente a su sistema de ecuaciones, que son, en rigor, independientes de la realidad. Si esta no se adecuaba a lo que él había pensado (que era hermoso y perfecto), claramente el "problema" estaba en la materia. Conclusión: la física es un reino aparte, como el de las ideas de Platón. Todas las ecuaciones y "leyes", en lugar de pautar al universo, "crean" uno independiente e ideal, cuyas conexiones con el "verdadero" son problemáticas.
Expresado de un modo más moderado: la física plantea un modelo del universo, una forma a escala. Esta puede demostrar simetrías o perfecciones -bellezas- que no existen en el original. (¿Plantea esto que la única belleza posible está en las cosas artificiales y que lo natural, por definición, no es pasible de ser "bello", ya que no pertenece a un mundo ideal que pueda ser tributario de formas convencionales de belleza, sean derivadas de algún canon o vinculables a lo platónico, lo perfecto?)
Otra posible conclusión: toda operación de conocimiento es incapaz de describir con completitud ("eficiencia", me gustaría decir) a su "objeto", ya que lo único que logra es crear un objeto de segundo grado, modélico, ideal, del cual establece sus juicios. El mundo "real" (y esto se está volviendo muy Kantiano) sería incognoscible.
Es muy probable que Einstein jamás llegaría a suscribir esa última afirmación. Me parece, de todas formas, consecuencia inevitable de su pena posible por dios -por algún dios, al menos.

2 comentarios:

Ramiro Sanchiz dijo...

Mis indagaciones detectivescas (o no tanto) me han hecho llegar a la conclusión de que el misterioso anónimo NO era Gabriel Schutz. Me parecía que había sido dado el nivel de su argumentación filosófica... y ahora me queda la duda de quién habra posteado el comentario. Cuanto misterio!

Matías B. dijo...

A Mask killer maybe? Needs further investigation