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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Feliz cumpleaños PKD!!!!

Con dos días de atraso quiero celebrar el cumpleaños del gran Philip K.Dick, que, nacido el 15 de Diciembre de 1928, estaría cumpliendo 80 años. ¿Qué hubiese escrito Philip de haber sobrevivido al cáncer pancreático que se llevó su vida? Probablemente hubiese profundizado la veta autobiográfica/espiritual de su última trilogía, VALIS, La invasión divina y La transmigración de Timothy Archer; ¿o hubiese "regresado" a su faceta más cienciaficcionera, la que produjo obras maestras como Ubik, El hombre en el castillo y Los tres estigmas de Palmer Eldritch? ¿Y si hubiese insistido en su obra de narrativa general, al estilo de Voices from the street o Ir tirando? Podemos pensar una -o varias- ucronías; el mundo no podría ser el mismo con PKD dirigiendo el desconcierto.
Para unirme a la celebración del nacimiento del escritor al que considero uno de los más relevantes del siglo XX reproduzco la carta astral publicada en el excelente blog Total Dick-head. Según los entendidos en el tema, las predicciones son terriblemente acertadas. ¿Creía PKD en la astrología? Quizá lo hizo durante 5 mintos a principios de 1980, para descartarla en beneficio de su propio sistema, que le duraría apenas un día más. Cuando Merry le preguntó a Gandalf qué haría si tuviera la posibilidad de usar libremente alguno de los Palantiri, el viejo mago contestó "viajaría con mi mirada hacia atrás en el tiempo, para encontrar trabajando a la mente del gran Fëanor". Si cayera en mis manos un artefacto similar intentaría sentir al menos por un minuto cómo es estar en la mente de Philip K.Dick, asumiendo todos los peligros posibles. Este artificio, claro, ya fue empleado por PKD en más de una de sus ficciones, la novela Ojo en el cielo una de ellas.
Otra posibilidad: emplear la "maquina preservadora" de su famoso cuento, alimentándola con su obra completa. ¿Que criatura surgiría, por ejemplo, de Los tres estigmas o "La fe de nuestros padres? Tiemblo de solo pensarlo...

Philip Dick viene acompañándome desde hace quince años. Pocos escritores -Tolkien, Levrero, Borges- despiertan en mí la clase de amor, admiración y gratitud que siento al evocar su obra. No puedo pensar en mi escritura -o en la literatura en general- sin la obra de PKD, a la que juzgo inevitable y necesaria, como Pierre Menard afirmaba ser incapaz de imaginar el mundo sin el Barco Ebrio de Rimbaud o algunas palabras de Edgar Allan Poe.


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