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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

sábado, 8 de agosto de 2009

algunas novelas, gratas sorpresas, dos comics y una desilusión

En esta semana lei "The prestige", la novela de Christopher Priest en la que se basó la película homónima, que fue traducida como "El gran truco". Lo había comprado en la Feria del Libro del año pasado y todavía no había tenido la chance de leerlo, en gran medida por una larga lista de lecturas atrasadas pero también por algunas relecturas a las que nunca puedo negarme (me sigo debiendo mi relectura anual de El señor de los anillos, por ejemplo). En estos días encontré el momento para leerlo y lo consumí en dos noches. Es increible el control de la narrativa que demuestra este autor. La novela está narrada desde cuatro personajes, en primera persona, y está claro que cada uno oculta determinados hechos que solo pueden ser inferidos contrastando los relatos. El nucleo fantástico del libro (una máquina que telentransporta entidades duplicándolas) va siendo expuesto muy lentamente, y, si bien eclosiona en un final deslumbrante y perturbador, por momentos la sensación que tuve como lector es que era mas terrible la posibilidad de un gemelo oculto que la de la máquina teletransportadora y duplicadora (que en realidad sí es bastante ominosa, y los que vieron la película recordarán bien por qué). Me quedé bastante entusiasmado con Priest, y pronto leeré "El glamour", asi como me pondré a buscar algunas otras novelas suyas.
Otra grata lectura fue "El increible Springer", el libro de Damian Gonzalez Bertolino que recopila dos nouvelles, la que da título al volumen y "Threesomes", un relato muy minucioso sobre tres jugadoras de golf y un caddie. Mi favorito de los dos es "El increible", que construye un clima entre fantástico y absurdo que, en lo personal, me resultó una posible derivación de la narrativa de Kafka. A partir de cierto acontecimiento (un niño que se convierte en un gigante) la narrativa va construyendo una sensación impresionante de irrealidad, como si estuviéramos en una novela de Philip Dick y resultase que todos los personajes implicados se murieron para acceder a un limbro de creciente deterioro entrópico. Pero además de la lectura en clave fantástica -a la que generalmente me siento inclinado por naturaleza- la nouvelle de Damián esboza varias pautas de contenido simbólico o psicoanalítico, que quedan en evidencia en la escena en que los amigos del hermano de Gastón Springer (el niño que deviene gigante) se masturban contemplando a una estrella de la farándula del momento (no otra que Mirtha Legrand, pero aclaremos que la trama transcurre en 1957), y precisamente a continuación se da el inexplicable "cambio" de niño a gigante. Threesomes, la otra nouvelle del libro, también incorpora pequeños destellos de irrealidad, o, como preferiría decir empleando una palabra que ya es tan levreriana como kafkianas son "proceso" o "metamorfosis", o ballardianas "concreto" y "planeador", deslumbrants irrupciones de otra realidad posible o de otro plano o nivel de la nuestra. En este sentido, me resulto maravillosa la escena en que una de las golfistas encuentra dos pichones de algun pájaro y los aplasta con el pie. En esta nouvelle sentí que en cualquier momento podía aparecer un elemento plenamente fantástico, y el hecho de que esto no suceda (o no suceda "del todo") genera una tensión que puede llegar a ser agobiante.
Anoche terminé "La juguetería mágica", de Angela Carter, y esta fue la nota desilusionante de la semana. Quizá mi momento de entusiasmo con la Carter (2006, más o menos) ya pasó. O quizá también influya que "La jugueteria" pertenezca a una producción relativamente temprana de Angela, aparecindo como un texto en el que, si bien se nota un uso característico de las metáforas para crear un clima vinculable a lo maravilloso, carece de los elementos narrativos perturbadores de "Las máquinas del deseo del doctor Hoffman", "La cámara sangrienta", "Héroes y villanos" o la increíble "Pasión de la nueva Eva". "La jugueteria", entonces, me parece la novela más floja -en mi opinión- de una gran escritora.
Otra de las sorpresas fue lo mucho que me sedujo la lectura de "El talento de Mr.Ripley", de Patricia Highsmith. Era otro clásico que me faltaba, y debo decir que me atrapó por completo. El ritmo narrativo que logra Highsmith es realmente impresionante; da la sensación de que a todo momento hay elementos significativos para la trama, que no existe ninguna laguna ni ninguna caída del ritmo. Y este, a su vez, esta sabiamente fijado entre un proceso lento y un cambio vertiginoso, ambas opciones que, al ser mantenidas sin mayor variación, terminarían por saturar al lector. La insatisfacción de Ripley ante todo aquello que se aparta de sus deseos, su problema a la hora de lidiar con otras personas, la desilusión que siente ante los momentos en que no recibe la atención que cree merecer, sumada a su amoralidad esencial y su certeza de poder ser quien o qué quiera ser, crean un personaje más que memorable.
Además dos comics, que me prestó mi eterno proveedor de narrativa gráfica Rodolfo Santullo: "Green lantern rebirth" y "Flash: Blitz". El primero, excelente; el segundo, una buena historia. La vuelta de Hal Jordan como Linterna Verde podría verse como un ejemplo más de cómo en el mundo de los comics pueden morir los personajes, volverse villanos, abandonar sus armas o lo que sea, pero, a la larga, todo terminará igual; sin embargo, el "cómo" sucede todo esto, en el caso de este relato de Linterna Verde, es creíble y logra hacer que muchas pautas del universo DC "cierren" satisfactoriamente. Muy buenas las ilustraciones y el color, además.

3 comentarios:

Archiduque de Applecore dijo...

También me gustó mucho "El increíble Springer", "Threesomes" todavía no la leí...
A Highsmith me la habían recomendado...

Saludos!!!

marillion dijo...

Apunto todo. Que lo encuentre aquí, como siempre, es otra historia...

Casualmente ando en mi temporada anual de Tolkien; creo que ese libro me trae al subconsciente los olores de cumpleaños que ya no tengo...

Un abrazo.

Hlynur dijo...

Justo estoy leyendo El prestigio, cuando David Foster Wallace me deja tiempo. De Priest mi favorito es El Glamour justamente. Es un libro alucinante sobre la invisibilidad. Genial, genial. Bon apetit.