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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

lunes, 7 de septiembre de 2009

mirror mirror on the wall

La vida en el espejo es la última novela de Ercole Lissardi, y pertenece a lo que podríamos llamar el subconjunto fantástico de su producción junto a novelas como Evangelio para el fin de los tiempos, Acerca de la naturaleza de los faunos y El amante espléndido. A simple vista se trata de un ejercicio sobre el doble, uno de los temas más extendidos de la literatura fantástica; la idea de un "otro yo" que nos sirve de opuesto y complemento, al estilo Jekyll & Hyde, planea por las páginas de esta intensa novela; del mismo modo, otro tópico fantástico (o de fantasía, porque La vida en el espejo problematiza las posibles diferencias entre la fantasía y lo fantástico) como es el mundo "alternativo" al que nos permiten acceder los espejos, sirve de eje al libro. Su narrador/protagonista está en el final de una relación de pareja y debe buscar un nuevo lugar donde vivir; encuentra un apartamento cercano a la rambla (las localizaciones montevideanas están resaltadas en el texto, y se apela a la construcción del paisaje urbano en gran medida haciendo que el lector reconozca las coordenadas y "proyecte" la visión de, por ejemplo, la Playa Ramirez) con la (inquietante) cualidad de que todas sus paredes están cubiertas por espejos. La confrontación con la imagen reflejada gatilla los mecanismos del libro; la "rebelión" del reflejo es el centro de la fachada fantástica de esta novela, asi como también el desenlace y toda la interacción entre hombre y reflejo, especialmente la capacidad de este último de atravesar la barrera entre los planos.
Entre los últimos libros de Lissardi (la Trilogía de la infidelidad compuesta por Los secretos de Romina Lucas, Horas puente y la terrible Ulisa, más la novela Una como ninguna) lo fantástico no aparecía como un elemento de verdadera importancia (aunque en Una como ninguna hay cierta apelación a lo onírico); esto podría llevarnos a concluir que con Lissardi se ha decidido a explorar líneas de su producción que parecían dejadas de lado; pero, por otro lado, es posible elaborar una lectura de su última novela en la que ciertas líneas planteadas por La vida en el espejo en la que ciertas líneas planteadas por Una como ninguna son ahondadas: el problema de la identidad, de la ficción que (nos) construimos sobre nosotros mismos y que lucimos como máscara ante los demás. En La vida en el espejo el recurso a la imagen reflejada nos permite abrir una serie de interrogantes. ¿Cuál es el orden de la "inversión" de la imagen? ¿Qué quiere decir "nuestro opuesto"? Si nuestro doble especular viviera, ¿sería valiente donde nosotros somos cobardes, fuerte ante nuestra debilidad, bestial donde nos refugiamos en la civlización y la domesticación? Y esos elementos, ¿están de alguna manera en nosotros y son rescatados, potenciados por la imagen, o son una marca absoluta de nuestra carencia, presentes en el espejo porque están ausentes en nosotros?
La vida en el espejo también explora el tema de la sumisión, en gran medida desde un punto de partida erótico (Lia, la dominada, Amelia, la "ama"), armando una ecuación deseo/identidad que juega todo el tiempo con la noción de reflejo especular, de opuesto. Estas líneas encuentran en el personaje de Melisa (la tercera mujer que conoce el narrador en su vida en el apartamento espejado) una realización más que bien lograda: ella es su propio reflejo, su propio "opuesto", pues es claramente conciente de la cara que lleva "en sociedad" y su contrapuesto "privado"; asimismo, su preocupación ante la posibilidad de ser vista, de ser descubierta, y, a la vez, el deseo de que esto suceda, la erotización implícita en esa posibilidad, nos devuelve al planteo original de quienes somos, quienes decimos que somos, quienes creemos que somos y quienes queremos ser. Y esto último, como hacía aquella bruja mala, siempre se le ha consultado al espejo; el que algunos respondan lo que no queremos oir es el hueco por el que Lissardi, en su nueva novela, nos arroja al abismo.

6 comentarios:

Roberto Bayeto dijo...

Cofcof(bodrio)cofcof... O sea que es una mezcla de: Alicia tras el Espejo, un relato malo de Levrero, uno de Marauda, otro de Juan de Marsilio y un somnífero. No puse relatos malos de Marsilio y Marauda porque ¿hay de otro tipo? Fuera de todo, ¿cuando van a sacar en este país libros realmente buenos? Digo, seran "fantabulosos" en las tertulias de momias, pero yo no los veo a estos tipos a los que les publican los editores tan dadivosamente, en ninguna parte del planeta pisando un metro fuera del Uruguay, y no hablemos de Buenos Aires o de acomodos por intermedio de Ministerios y amigos encumbrados en política. La cosa es ¿Cuando los editores mongoloides de este país, van a usar una política como las de los editores de otros países más "civilizados"? Ya gastan con la ramblita, el mate, la murga del Beto Inzurralde o Tabaré Sarnoso. En conclusión, en esos espejos de lissardi ¿no habrá otro Uruguay mejor que esta mierda con otros escritores que sean interesantes? Me imagino que con esto la "grasada" bandaorientalista me va a tildar de "mostro", me importa un huevo, porque este país me importa tres huevos y especialmente estos escritorzuelos que pululan en las librerías. (Y vos Ramiro dejá de hacerles tanta publicidad que no sos de ese palo, por suerte, más vale morir sin publicar un libro y con honor que tener que estar saltando como conejo para estas lacras).

Ramiro Sanchiz dijo...

Roberto, si bien comparto algo de lo que decís con respecto a nuestro mundillo cultural, en realidad este libro de Lissardi podrá ser cualquier cosa (para mi es excelente) menos un bodrio. Si lo leyeras estoy seguro de que estarías de acuerdo conmigo; aparte, Lissardi ha escrito la mejor novela de ciencia ficción publicada en Uruguay en formato impreso, "Interlunio, interludio", que junto a tu "En la tierra donde viven los dragones" (no me importa que este último haya aparecido en España y no acá) y a alguna cosa más ("Eldor", de Pedro Peña, por ejemplo), es el cuerpo actual de la CF uruguaya.
Por otro lado, entrando en tu división entre editores uruguayos y editores de otros paises, las políticas de esos editores del mundo "civilizado" también pueden dejar que desear... pensemos en Dan Brown, en toda la industria de los best sellers, en todo lo que mueve internacionalmente lo que escriben bodrios de verdad como Allende o Coelho. Está claro que gran parte de la literatura uruguaya es una mierda, pero en rigor gran parte de todo (la ley de Sturgeon) es mierda, sea de donde sea, sea literatura, cine, música, etc.
Aparte, Roberto, les hago publicidad a los libros que me gustan; es sencillo; vos podrás o no compartir ese gusto, podrás pensar que es un bodrio algo que para mi es genial, o genial algo que en mi opinión es una tontería, podrás pensar que soy un idiota porque me gusta algo que para vos es basura, pero siendo mi blog hablo de lo que me interesa, como vos hacés en "Topo". Y cuando hablo en buenos términos de un libro no es para hacer una campaña de amiguismo, ni mucho menos, aunque algunos de los libros que menciono sean de amigos mios, incluso de amigos íntimos. Si mañana vos publicás un libro acá o en dónde sea y llega a mis manos, si me gusta, si me parece genial, lo diré con gran entusiasmo; pero si no me gusta, también lo voy a decir, como he hecho en el pasado, incluso generando más de una "peleita" con bodoques de por ahí, o me callaré la boca si entiendo que no da para criticar.
En fin, lee a Lissardi, no importa si este libro o algún otro; vas a encontrar que lo que pensás de su literatura no es así; podrá incluso llegar a no gustarte alguno de sus libros, pero será por otras razones, estoy seguro que más válidas que tu sospecha o intuición.

Roberto Bayeto dijo...

Mirá Ramiro, si en algo tenés razón, es que este es tu blog. Eso como primera cosa, pero sinceramente, dudo que me guste algo tan elemental como un tipo que se mira en espejitos, vive en la rambla, en la Playa Ramírez o esa clase de guasadas aprendidas en las escuelas de Barilari o manuales para el "perfecto salame literato nacional". Es dos más dos y le faltaron los choripanes y el medio y medio Roldós así que la obra no es completa, o están y como no la leí ni pienso porque antes me gasto la plata del libro en pop, hablo de más. La temática o vos la expresaste mal, o realmente es lo que parece, huele a bodrio y podría encantarle a gente sin vida, sin calle y especialmente sin gracia. Yo no me creo un gran escritor, ya no por desgracia y si, por suerte publiqué en España y en varios países más que España y no acá, porque creo que da un poquito más de prestigio y te sentís más autorrealizado que si me publica mi amigo cachito mac cormick en Editorial Mandioca por ir todos los días a llevarle una manzana para el almuerzo vegetariano. Mirá que cuando armé la primera serie uruguaya de dibujitos animados, la cagada del Pequeño Héroe, lo reconozco, no me arrastré con nadie, así me fue pero duermo tranquilo, pobre pero tranquilo. La cosa es simple, tenés razón,es tu blog pero realmente y te lo digo por el mío especialmente, los blogs hoy en día están muy sobrevalorados y lo que se opina en ellos, mucho más aún. Hay demasiados guarangos expresando guarangadas y por otra parte, como está allende, Coelho y Dan Brown, —y te olvidaste de la Rowling y montones de bostas— también existen Ballards, Chandlers, Bradburys, Hemingways y miles más, pero no aquí, no en Uruguay. Nombrame veinte escritores que sean reconocidos internacionalmente que no sean Bennedetti y Galeano, que fueron más sobredimensionados por escribir cosas políticas desde lejos, claro, contra los milicos o acomodados políticos con arreglos en consulados o Ministerios, o lamebotas de editores de cuarta, o de minas mamaporongas que tienen un puesto Editorial porque son buenas putas, y después conversamos. Si querés no publiques esto, porque como dijiste onda nenito con su pelota de fútbol, es tu blog, de todas formas yo tengo mi pelotita para jugar solo pateando contra la pared como hacés vos y tantos otros en este puto mundo digital.

Ramiro Sanchiz dijo...

Bueno, no sé lo de nenito con su pelota; de última tu blog no admite comentarios, no? Pero no es el punto; cuando dije que es "mi blog" me refiero a que sencillamente lo que se muestra aquí son mis opiniones, nada más. Y si no leíste el libro, no tenés manera de decir que es "tan elemental como un tipo que se mira en espejitos, vive en la rambla, en la Playa Ramírez o esa clase de guasadas aprendidas en las escuelas de Barilari"; vos tenés una visión de la literatura nacional que corresponde en gran medida a otra época, e ignorás por prejuicio que hay gente nueva que está intentando hacer cosas diferentes, a las que rechazás de plano por ser "nacionales". Entiendo que en tu época peleaste mucho por un lugar desde el que decir algo nuevo, pero esa época ya pasó.
Aparte covengamos en que "bodrio" o "aburrido" no es una manera de juzgar la literatura. Vos podrás decir -como lo hiciste- que el Ulises es un bodrio, pero el hecho es que es una de las obras más relevantes de la historia de la literatura, y punto. No tiene apelación ni discusión, y en ese sentido que vos no te diviertas leyéndolo no altera -hasta suena tonto escribirlo- su calidad enorme. Por eso, que Bayeto diga que tal novela es un bodrio sólo es útil para Bayeto: le evitará el trance de pasar por sus páginas. Pero no aporta más que eso. La novela en cuestión tiene mucho más que un tipo que se mira al espejo, y si vos no lo ves es porque no la leíste; sin leerla no tenés manera de opinar, creo que es algo que está en la base de cualquier honradez intelectual, aunque vos puedas decir que esas cosas te chupan un huevo, bla bla bla.
No entiendo por qué te abanderás de algo tan primario como rechazar cosas por puro gesto; sos un buen escritor, dedicate a escribir.
Por último: tampoco se trata de sobrevalorar los blogs; son un medio para estar en contacto con lectores eventuales y seguidores, y listo. Las opiniones volcadas en ellos son tan válidas o prescindibles como las que aparecen en cualquier otro medio.

Dafne Ink dijo...

Escribiste "espejo", y me acordé de Gastón Bachelard.
En todo caso, no me gusta lo que creo que Lissardi ve en los espejos, especialmente como mujer.

Ramiro Sanchiz dijo...

Interesante. Ahora que lo pienso, no recuerdo haber leído ninguna crítica o reseña de libros de Lissardi desde el feminismo o perspectivas afines. Es un poco tonto que se lo lea siempre -que se lo siga leyendo- desde el pseudodebate erotismo/pornografía