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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

sábado, 28 de noviembre de 2009

nirvana

Andate al infierno,
Ramiro Sanchiz,
y dejame en paz.
Andate al infierno
vos y tu literatura,
tu litter-at-ura, tu usura,
tu ill-teratura
teratológica
(“soy un artifex monstruorum”
me hiciste escribir cuando tenías
20 años
pero desde entonces qué hemos visto
salvo pingüinos de peluche
con los ojos llenos de rimmel
y un poco de brillantina).
Andate al infierno,
Ramiro Sanchiz,
dejame en paz.
Andá por ahí, andá
a esa ciudad de la que me hacés hablar
tanto, tanto,
a esa noche ,
a esa superficie de las cosas,
los subterráneos, las ucronías, el alien varado en la arena,
los otros libros y la música,
andá,
andá a purgatoriarte el torso, Allen Ginsberg de pacotilla, andá
a copiarle la milonga a Herrera y Reissig,
andate al infierno
de una buena vez,
y no me hagas escribir esto,
dame una noche
sólo
una
noche
para estar en paz,
para leer,
para coger, para dormir,
para mirar el techo o el cielo o nada,
no me hagas seguir con esto,
que no va a ninguna parte y me aburrió,
andate al infierno entonces,
Ramiro Sanchiz,
llevate a tu Stahl, a tu Rex
(¿tuviste que ponerle ese nombre de perro?),
a tu Perse, a tu Jon, a tu falso Saint John Perse,
tu estigma trucho de Mallarmé
y por favor a esa horrible Ligeia.
Dejame solo
quiero estar solo
si es que se puede estar solo,
al menos sin vos,
por una vez.

6 comentarios:

sorjuana dijo...

Juas!
Me encantó.

Telemías dijo...

A mí me impresionó por lo duro de ese yo lírico con ese autor. Pero claro, ese yo lírico conoce a Sanchiz, y no precisamente al que conocemos nosotros, sus conocidos y amigos.

fernanda dijo...

Apoyo a Sorjuana. Muy bueno. Esto me representa (y no porque quiera mandar al infierno a Ramiro Sanchiz, se sobreentiende ;)
Qué sano sería si todos, al menos por un día, nos dejáramos en paz, no sacáramos las caretas, las caras, las pretenciones, las ambiciones, las ganas, las no-ganas, las convicciones, la inteligencia, la falsa inteligencia, TODO. Qué sano sería si todos pudiéramos extender ese atisbo de iluminación (ese momento en que nos damos cuenta de que todo es maya) un poquito más, unas horas más, unos minutos. Que alivio sería.

F

Telemías dijo...

Apoyo a Fernanda en sus postulados, aunque conozco gente que no usa caretas ni tiene pretenciones ni ambiciones. Es poca pero tiene nombre y apellido y algunos están cerca de mí y mi único leit motiv en cuanto a ellos es tratar de imitarlos alguna vez.

Ramiro Sanchiz dijo...

Creo que en algún momento miramos lo que venimos haciendo o planeando y, girando un poco las piezas o buscando otra perspectiva, dejando de lado la pasión (por un momento al menos) nos queda claro que todo es vano y efímero, como un juguetito de madera, muy viejo, que cayo en nuestras manos y tampoco sabemos muy bien si es solo o eso o si tiene alguna otra vuelta (porque si es nada más que lo que creemos entender ya nos aburrió, ya nos desilusionó), que no pasa de palabras o intenciones o de atributos de ese "yo" que vamos armando. Y está bueno poder distanciarse, como también está bueno entender que, pese a lo vano (y la vanidad), a lo efímero (la escritura en la arena), a lo mínimo, lo que tenemos en nuestras manos o lo que deseamos tener también es lo que somos o queremos ser, para bien o para mal. Ramiro Sanchiz respondería esto último a la dureza, como dijo Pedro, del poema, y Federico Stahl diría que no se es más que una suma de ambiciones y un fracaso al final, pero no podemos confiar en alguien que una vez, cuando le preguntaron por la literatura, dijo "La literatura soy Joyce". Gracias a todos, como siempre, por los comentarios; la poesía, se sabe (lo he repetido tantas veces que ya es un atributo más de ese personaje "Ramiro Sanchiz"), me sale con cuentagotas y con mucha inseguridad, por lo que contar con lecturas tan empáticas como las de Sorjuana, Pedro y Fernanda me da mucha alegría.

Su dijo...

Me gustó mucho esto, Ramiro. Un abrazo.