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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

viernes, 19 de marzo de 2010

guns and roses - estadio centenario - 18/3/10

1.Introibo ad altarem dei
Llegué temprano, aunque no tanto como lo había planeado. Eran las siete menos cuarto cuando me bajé del 192 a la vuelta del Estadio Centenario, uno de esos íconos monteviedeanos a los que jamás me acerco más de lo necesario, y había una fila bastante larga aguardando en una de las entradas. No era la mía, número 13 de la tribuna Olímpica; alli había una cola creciente pero más reducida. Me puse a esperar mientras servía de merienda a los mosquitos (¿qué comen cuando no tienen un Hobbit?), mirando el desfile de buscavidas con vinchas, posters, llaveros y pins, algunos de ellos cargando productos tan extraños como una yuxtaposición de los Guns en el 88 con el logo de Chinese democracy. Eventualmente empezaron a permitir la entrada; subi las escaleras hacia el estadio con la sensación de un acólito entrando al Sanctasanctorum, pensando una vez más que la parafernalia del rock es un buen sustituto de la religión organizada, con altares (los escenarios), ritos, devoción y, ante todo, verdaderas experiencias espirituales. Subrayo: verdaderas. Y en el sentido Levreriano (ver La novela luminosa). Después sentí la primera desilusión de la noche (no fueron muchas, por suerte, pero yo soy prousteanamente propenso a que lo real me decepcione y que lo imaginario o deseado o planeado siempre sea más brillante): mi lugar era pésimo. Había comprado la entrada de 490 en la Olímpica, pensando que estaba bien por una vez no estar todo el tiempo parado en el campo, tratando de abrir camino a la mirada para detectar algo en el escenario; bien, aquí tenia una buena perspectiva, minúscula a la hora de ver a los músicos pero al menos abarcativa -y estaban las pantallas, por supuesto-, aunque, en cuanto a comodidad, un desastre. ¿La gente se sienta en esas pelelas poco profundas todos los domingos? No encontré manera de estar cómodo, me movía a cada rato, tratando de recostarme un poco, cruzando las piernas, reclinándome hacia adelante... está bien, no pretendo butacas como las de la sala 3d del Movie Montevideo Shopping, pero... en fin, obviamente no importó. Estaba allí e iba a ver a Axl y sus nuevos Guns, eso debía bastar. De todas formas recorrí casi toda el area disponible, buscando mejores ángulos; llegué a participar de un intento de huida hacia la cancha, pero de inmediato quedó claro que implicaba saltar una reja y, además de que mi torpeza es proverbial, ya no estoy para esos trotes (en rigor tampoco debería estarlo Axl, y sin embargo no aflojó ni un instante en todo el show), de modo que regresé a mi lugar y esperé, esperé, esperé, hasta que cerca de las 22 horas comenzó el concierto...

2.Los teloneros
Vendetta: cuando empezaron a tocar pensé "qué demonios es esto?", estado que duró por casi todo el primer tema. Después empecé a reconsiderar. No era el lugar ideal para que tocaran, y además cometieron varios errores. Primero: asumir que la gente conocía sus canciones y referirse a ellas como si Axl dijera "bueno, tenemos este temita, Paradise City, a ver si se saben la letra"; segundo, no abrieron con un tema apropiado. Esos acordes de eléctrica tocada como acústica al principio no sirven sino para un CD que uno escucha tranquilo en su casa o, en todo caso, para pasada la mitad de un show de 10 temas mínimo. Tercero: ironizar con "ojalá Axl venga" fue una tontería. Me imagino que se habrá enojado un poco la vocalista ante los abucheos que se oían por todas partes (al menos desde donde yo estaba), pero había que entender que todos queríamos ver ante todo a GnR, no a su banda, y que una actitud más "humilde", si se quiere usar el término, era lo adecuado. Cuarto: ¿por qué no tocaron un cover medio rockero o hardrockero, un tema de Aerosmith o de los Stones bien arreglado para la ocasión, por ejemplo? Eso hubiese quizá logrado cierta complicidad con el público, asumiendo que lo tocaban bien claro. Y ahi pasamos a otro asunto: no son malos músicos/as, pero se nota que están verdes. Hay elementos de su música que no suenan del todo bien; la guitarra, por ejemplo. Se nota que la chica quiere ser solista ante todo, pero no tiene una buena base rítmica y, como elige para sus solos arreglos de notas cortitas (en oposición a los largos bends melódicos de gente como Gilmour o gran parte del arsenal de Slash), justamente es en el ritmo donde falla. Tendría que buscar otro fraseo, en mi opinión. Pero en balance no son una mala banda; son una banda que empieza, y quizá abrir para GnR implicaba alguien con más kilometraje. El segundo tema que tocaron no estuvo mal, pero era dificil sintonizar con su música en ese contexto.
Rey Toro. No me gustan. Los había visto en el 2006 cuando abrieron para Deep Purple en el Velódromo. Tocan bien, suenan fuerte y un largo etcétera que conviene a los metalheads, pero para mí tienen menos sentido de la melodía que un tamborilero medio sordo y que solo sabe pegarle de una manera a su instrumento. El vocalista tiene presencia y es buen frontman pero, por favor, armen mejor las melodías y eviten tanto cliché en las letras! Otra banda que no hubiese elegido para el show. ¿No había ninguna banda pseudotributo, o alguien que tocara glam metal o hard rock más zeppelinero? Quizá Axl se haya movido hacia el metal o el rock industrial, pero sigo pensando que podría haberse elegido otro tipo de sonido. De todas formas el encargado de la música de fondo mientras se esperaba tenía ideas diferentes; nunca había escuchado tanto Korn seguido, me parece; de todas formas, un buen momento fue escuchar Alice in Chains, Audioslave y "Mr.Crowley", del buen Ozzy en su mejor momento dejando de lado a Black Sabbath.
Sebastian Bach. Me gustó. Se pasó de alcahuete con la bandera y los 100000 "uruguay", "monthivideou", "ti amo uruguay", "ti amo monthivideou", amén del discursito sobre que el mejor toque de la gira hasta el momento venía siendo el de ayer. Pero sonó bien, sólido, potente, con una buena banda de respaldo. Inevitablemente lo mejor me pareció cuando tocó temas viejos; "Big guns" y "Monkey bussiness" especialmente. Los nuevos no me convencieron del todo, pero debería escucharlos tranquilo. Uno, en particular, con estrofas de guitarra limpia, me hizo pensar en una notoria contaminación medio nü metal tardío. Igual también me pareció muy "rockstar" clásico, medio forzado, digamos. Pero nada que jorobe en lo más mínimo. Me dieron ganas de escuchar más Skid Row, banda que no cultivé en su momento.
Detalle: ¿qué le pasa a la gente? ¿Basta con que un músico conocido e internacional se ponga a gritar "uruguay, uruguay" para reaviviar el más bobo sentido patriótico?

3.Guns and fuckin' roses!!!!
Si bien no soy un fan hardcore de la banda -quiero decir, si listo mis cinco favoritas (Bowie, Beatles, Pearl Jam, Zeppelin, Smashing Pumpkins) no los incluyo, y tengo que sacar a T-Rex, por ejemplo, para incorporarlos a los otros cinco (en estos tiempos serían los Stones -especialmente en su etapa con Mick Taylor-, Hendrix, Alice in chains, Tom Waits) y todavía estaría dejando de lado a Metallica, a la etapa de la trilogía en Marilyn Manson, a Tom Waits, a Nirvana, a Brian Eno, a U2 en los años 90, a Deep Purple y Pink Floyd (nada más y nada menos!) a los Doors (mi primera verdadera fascinación) y a Radiohead, entre otros-, no creo que haya otra banda de rock tan grande -en el sentido estricto de rock, por supuesto, porque mi siguiente fascinación históricamente hablando sería Pearl Jam, que tienen otro perfil, o los Pumpkins, que son ante todo "art rock", como lo fue Bowie, Eno o Roxy Music en su momento- como ellos fueron o supieron ser entre fines de los 80 y principios de los 90. Slash es un guitarrista enorme, aunque muchos metaleros salgan con el clásico cantito de que fulanito y menganito son mejores técnicamente (me gusta más que Kirk Hammet, por ejemplo, y Hammet me gusta mucho más que el equipito de Satriani/Vai/Malmstem); su capacidad melódica es perfecta, siempre en una tensión entre la melodía propiamente dicha y las armonías clásicas del rock, el blues y el hard rock, con sus momentos de explosión a toda velocidad y sus llantos, gritos y lamentos arrancados de las cuerdas (ya sé, ya sé, Slash no estaba ayer, pero D J Ashba está muy a la altura, y Bumblefoot aporta un grado de demencia y virtuosismo impresionante); además, como compositores han tocado cimas impresionantes, desde el rock atemporal de "Welcome to the jungle" y "Nightrain" hasta temazos como "Civil war" o baladas rock al mejor estilo Aerosmith (y mejores, en mi opinión) como "Don't cry". Además son un referente generacional, y la música en gran medida se apoya en ese elemento: Por mover imaginería colectiva y personal, por su vínculo directo con la memoria afectiva, especialmente. Y todo eso volvía ineludible la cita con Axl y su banda.
Empezaron tarde, pero en rigor a nadie iba a importarle esperar: habíamos esperado 20 años, individual, colectiva y generacionalmente. Entonces se terminó la música de fondo y el escenario se preparó para los primeros acordes de "Chinese democracy". Y después, casi sin un instante de descanso, "Welcome to the jungle". A partir de ese momento Axl podía desafinar o quedarse sin voz o lo que fuese: no importaba. Ya había sucedido el contacto, la comunión, si se quiere.
A partir de ahí se dio un show excelente en todos los sentidos. Quizá el sonido estaba un poco extraño (al menos desde la Olímpica, no sé cómo se escucharía desde la cancha), y por momentos la música (las guitarras a todo volumen) tapaba a Axl. En mi sector las voces de los fans cantando (especialmente en "Sweet child o' mine") también colaboraban a no escuchar bien la parte vocal; pero en el encore ("Madagascar", "Whole Lotta Rosie", "This I love," y "Paradise City") apreciamos un Axl a todo vapor. "This I love", la más exigida vocalmente, fue una maravilla, y el cover de AC DC un regalo inesperado para todos los fans del hard rock. En gran medida, el encore fue el mejor momento musical del show.
Sin embargo, a nivel personal hubo un momento que me estremeció, que me emocionó uniendo dos épocas separadas por una década. La primera época, por supuesto, fue mi adolescencia temprana, los años 91, 92, cuando GnR era un referente absoluto (ineludible en mis recuerdos, por ejemplo, "you could be mine" en Terminator 2); la segunda, el 2002-2006, mi época más sumergida en la música a nivel de tocar y componer, cuando me volví un fan incondicional de David Bowie; y entonces, anoche, cuando Dizzy Reed bajó hacia el piano y se sentó para ejecutar su solo, escuché los acordes de la intro de "Ziggy Stardust". No podía creerlo. Pensé al principio que sería una improvisación, que aquellos sol y re con el jueguito en fa sostenido y sol serían apenas una cita; pero no: Dizzy tocó todo el tema, con una estructura expandida (intro-estrofa-estrofa-estrofa-coro-intro-estrofa-estrofa-coro-coro-intro) y una riqueza melódica increíbles. En mi opinión, lo que el amigo Reed tocó anoche está a la altura de Stevie Ray Vaughn tocando "Little Wing", si no más allá (y en invención melódica claro que lo está). Me sigo estremeciendo al recordarlo. Bowie y mi adolescencia en un solo de piano a cargo de un gran músico. ¿Sentimiento espiritual? Claro que sí. A eso me referia. El espíritu, o lo que sea, el alma, como quieran llamarlo, a flor de piel.
Otros grandes momentos: "Nightrain", "Whole Lotta Rosie", "You could be mine", "Rocket queen", "Mr. Brownstone", "Patience", "Live and let die" y, por supuesto, el viaje en el tiempo totalmente perfecto que significó "Knockin'n on heaven's door", en el que por un momento pensé que, parafraseando a la madre de Homero Simpson "el espíritu de los 90 seguía vivo allí". Mentira, claro, pero son ficciones en las que vale la pena creer para abrirse camino.
No faltaron las críticas: que Axl perdió la voz (falso, basta como contraprueba el encore), que los otros músicos son unos giles (son excelentes instrumentistas, y los solos están para probarlo -Bumblefoot con el tema de La pantera rosa por ejemplo), que sin Slash no existen (pregúntenlo a los miles de fans que saltaron anoche con "Paradise city"); pero, si bien claramente hubo "cosas raras" -el sonido, la mezcla que a veces tapaba la voz de Axl-, y que en algunos momentos sí flaqueó un poco la parte vocal, la esencia esta allí, la fuerza, la actitud y la música.
Una gran noche. Un gran show. Una gran banda. Un gran frontman. Salve, Axl Rose!

(En un próximo post hablaré de los temas de Chinese democracy, los tocados anoche y el disco en general)

6 comentarios:

Duroc dijo...

Bueno, Ramiro. Debo decir que leí y que dentro de todo estamos en el mismo barco. Me tocó estar en el campo, bastante adelante (general). Y para un gato, esto no es poco.

Hay puntos que comparto. Primero que nada fue un gran show. El tema de la voz de Axl se debia a la pululación de las tres guitarras y la distancia del sonido del bajo; esto se notó en las primer canciones nomás. Luego, el show fue muy "pro", el oriundo de Indiana dejó todo con la voz y los músicos elegidos para esta cruzada no son elegidos así nomás. El violero Dj Ashba, creo, estuvo a la altura, hasta agitando a un público uruguayo bastante tibio. Y esto lo digo porque lo vi. Faltó agite del público para destrozar la lona que pusieron para cuidar el césped del gran Centenario.

Esto del público me sale porque en enero tuve la suerte de estar en River, en el concierto de Metallica (un antes y un después del futuro de la seguidilla de conciertos en el Monumental) en tiempos de campeonato de fútbol. Se movía todo, miles pogueando a la vez.

Lo de Dizzy Reed en el piano fue una gema que no pasó de largo para varios, por suerte; se pasó el tipo. Axl estuvo muy a la altura ayer, sin vender humo y dejando todo arriba. Yo no me la como, lo vi dejar todo, y su show estuvo muy a la altura.

Finalmente, no sé, a mí me hubiese gustado más agite en el campo; agitábamos un rato y temas como "night train" era para moshear o armar las rondas esas famosas. Varios temas nuevos están muy buenos: "Madagascar", "This I love", "Slacker's revenge", y "Chinese", por ejemplo.

Un gran espectáculo, que esperemos sirva para animarse a traer a algunos grandes tigres a este país. Lo de ayer estuvo muy bien, y al que no le gustó, que la vaya juntando, mate en mano...

Dejo link por acá de mi reseña del concierto de "Pesetallica" en River, enero.


Abrazo.


http://aquiescencias.blogspot.com/2010/01/metallica-en-buenos-aires-viernes.html

Pablo Dobrinin dijo...

Me alegro de poder leer buenos comentarios de esta banda genial. Hasta ahora solo había escuchado pestes del concierto.

Emilia Inés dijo...

Cómo me reí Ramiro mientras te imaginaba tratando de acomodar tu alargada humanidad en esos posa traseros.
Yo compré entrada de 490 pero en campo general y no estuvo nada mal. Si me cansaba de esperar parada me sentaba en el suelo y listo.
Realmente fue un show excelente.
Me encontraba totalmente agotada por varias razones y no me importó esperar todo lo que esperé para 'el acontecimiento' y llegado el momento me sacudí como pocas veces he hecho en este tipo de eventos.
Aclaro que no soy fan (como si soy de Led Zeppelin) pero admití desde el vamos, por saber quienes y que eran que debía ir. Y quedé fascinada.
Espectativas superadas. Me gustaron mucho los temas de Chinese. Lo disfruté.
Por otro lado el ex-Skid row que dejando las adulaciones de lado es todo un cra, sabe entretener y tiene flor de banda. Rey toro no me place pero iba bien con el ambiente, como dijo Ram tocan bien y suenan fuerte y pensé que la gente se agitaría mas.

P.D.: Luego de esta grata experiencia Axl y sus guns tienen una nueva seguidora.

ceros y unos dijo...

Hola Ramiro, acá alexis, trabajé con vos en atento por más o menos 20 minutos sino mal recuerdo! jaja.
no te hacía ganso. La verdad que los tenía al lado de casa y no solo no me gustan sino que no me gusta el estereotipo de la gente que los va a ver. nenes bien emborrachándose y comportándose con arbitrario sexismo y haciéndose los jodidos. Bueno, el sexismo es por definición arbitario. Por lo d+ de acuerdo vendetta apesta y rey toro es cliché, por bach habría pagado una entrada. o media entrada más o menos. salutaciones!

Víctor Raggio dijo...

Yo tb estuve en la olímpica. salvo por la hora de comienzo, el show estuvo buenísimo (claro, tenía ganas de ver a los guns desde 1993). con you could be mine deliré. ahora estaba repasando los videos que grabé (cuando pueda los subo a youtube, aunque ya hay varios y mejores), cuando empezaron a sonar los primeros acordes de Welcome to the jungle el estadio se venía abajo.
Por momentos sonaron con todo, el Dj Ashba la rompió. El piano me encantó (si bien reconozco que no sabía lo que era, perdón Ramiro, si, soy un perro infiel que merece morir). Me quedé con ganas de más.

Anónimo dijo...

Aqui tienen muchos recitales mas para compartir!

http://www.taringa.net/posts/musica/3937312/Guns-and-Roses---Recitales-para-Coleccionistas.html