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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Hutus y Tutsis en la historia de Rwanda y RD Congo

Hace unos meses comencé a trabajar en la Guia del mundo, un monstruo de información publicado por el Instituto del Tercer Mundo. Ese trabajo terminó hoy, con las últimas correcciones y detalles de la diagramación, y ya va siendo hora de cerrar la etapa. Quienes conozcan la Guía sabrán de la enorme cantidad de datos -historia, política, sociología, cultura, geografía- que contiene; creo que no exagero si digo que estos últimos meses que pasé en contacto con tanta información amplió mis horizontes en más de un sentido. Originalmente me dediqué a actualizar la sección histórica, elaborando un compendio de acontecimientos acotado por las fechas 2000-2010; comencé con Afganistán y terminé con Mauritania, y para entonces ya sentía que me había sumergido en una piscina de aguas demasiado profundas para mis habilidades natatorias. A continuación el editor del proyecto, Amir Hamed, me encomendó la tarea de escribir una serie de artículos temáticos, que complementarían la historia de algunos paises. Si bien todos fueron especialmente interesantes de investigar y escribir, el más desafiante y satisfactorio fue el proyectado para la República Democrática del Congo, que terminó convirtiéndose en una lectura de la falsa división étnica entre hutus y tutsis, que fue impuesta por los colonos alemanes y luego belgas. Me tomó casi 10 días escribirlo, y entre sus múltiples encarnaciones sucesivas quiero rescatar una (que por supuesto no figurará en la Guía). En ese momento mi perspectiva quiso ser estrictamente histórica, y de hecho de historia militar: la llamada "Guerra Mundial de África", o también "Segunda Guerra del Congo". Al terminarlo se volvió claro que no era la perspectiva más interesante para tratar el problema, pero ahora, al iniciar una suerte de repaso o procesamiento de toda esa información leída y (en menor medida) escrita, me pareció interesante rescatar ese artículo para este blog, que, como sabrán sus lectores, no está dedicado por completo a ningún tema en particular -aunque abunden las ficciones y las reseñas de libros y discos.
Sigue entonces el artículo, que mantengo en su estado de borrador. El tema, más allá de la torpe ejecución, sigue resultandome fascinante: El destino de las diversas naciones de África no ha dejado de inquietarme desde que abordé -mínimamente, por desgracia- su tan compleja realidad.


En 1990 se organizó en Rwanda el Frente Patriótico Ruandés (RPF), opuesto al gobierno pro-hutu del entonces presidente Juvénal Habyarimana. Con el asedio de varias ciudades del norte por el RPF, que contaba con el apoyo de Uganda, comenzó una guerra civil. Entre los grupos que se opusieron a los ataques del RPF se encontraba la Coalición para la Defensa de la República (CDR), que propugnaba el concepto de «poder hutu» y divulgaba propaganda racista basada en considerar a los tutsis «invasores» y «extranjeros». La violencia fue en escalada, hasta que en el 6 de abril de 1994 un grupo identificado posteriormente como extremistas hutus derribó al avión en que viajaba Habyarimana junto al presidente de Burundi, Cyprien Ntaryamira. Ambos presidentes murieron en el atentado. La CDR y los grupos principales del poder hutu, las milicias Interahamwe («los que obran juntos») e Impuzamugambi («los que tienen el mismo objetivo») culparon a los tutsis y llamaron a la población hutu a levantarse en armas contra ellos.
A partir de este momento convivieron dos conflictos bélicos en Rwanda: la guerra civil y el genocidio del pueblo tutsi, que fue llevado a cabo sistemáticamente por las mencionadas milicias y en el que murieron entre 800.000 y 1.100.000 personas, la mayoría de procedencia tutsi pero también hutus pacifistas y gente de la etnia twa o «pigmeos».
El genocidio se prolongó por aproximadamente 100 días, hasta mediados de julio, cuando el RPF alcanzó la victoria y derrocó al régimen del poder hutu. Temiendo las represalias, dos millones de hutus buscaron asilo en RD Congo (entonces Zaire), en vastos campos de refugiados cerca de la ciudad de Goma, donde las condiciones de salubridad cayeron dramáticamente. Se estimó que la mortalidad llegó a 2.000 personas por semana, mayoritariamente por epidemias de cólera y diarrea, alcanzándose una cuenta total de 50.000 muertos. El gobierno de RD Congo militarizó los campos, y algunos hutus (muchos de ellos miembros de la Interahamwe) comenzaron a organizarse y a atacar a las vecinas comunidades banyamulenge, de procedencia tutsi. Rwanda procedió a entregar en secreto armas a los banyamulenge para ejercer una defensa contra los hutu, dando origen a una serie de conflictos en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur. Como manera de poner fin a estos enfrentamientos, Mobutu Sese Seko, presidente de RD Congo (que respaldaba a los hutu), expulsó bajo pena de muerte a los banyamulenge. Estos se unieron a varios grupos contrarias al régimen para formar la Alianza de Fuerzas Democráticas para la Liberación de Zaire (AFDL), que recibió el apoyo de los presidentes de Rwanda y Uganda, y también de disidentes de las fuerzas armadas congoleñas, que se agruparon bajo el comando de Laurent-Désiré Kabila. El régimen de Kinshasa estaba muy debilitado, por lo que sólo pudo ejercer una mínima resistencia a los rebeldes, que avanzaron por la ribera del río Congo tomando el este del país y comenzando un avance gradual hacia la capital, en un proceso ahora conocido como la «Primera Guerra del Congo».
En marzo de 1997 Kabila tomó la ciudad de Kasenga y demandó la rendición del gobierno de Sese Seko. Para entonces la rebelión controlaba el 25% del país, y no estaba dispuesta a conformarse con una participación en un nuevo gobierno. Tras el fracaso de estas negociaciones, Sese Seko abandonó el país y se refugió en Marruecos, donde murió el 7 de setiembre de ese año. Ese día Kabila se proclamó presidente, cambió el nombre del país de Zaire a República Democrática del Congo y comenzó sus intentos de reorganización.
Como las fuerzas rwandesas no se habían retirado del país, Kabila las acusó de invasoras y de codiciar la riqueza mineral del territorio, expulsó del gobierno a todos los oficiales de origen tutsi y ordenó la retirada de los ejércitos de Rwanda y Uganda. Estas tensiones entre Kabila y Rwanda alarmaron especialmente a los banyamulenge, que se rebelaron en la ciudad de Goma en agosto de 1998. Rwanda y Angola les ofrecieron apoyo de inmediato, contribuyendo a la formación de la Unión para la Democracia Congoleña (RCD), que pasó a controlar las provincias orientales del país. Una vez más se enfrentaron tutsis y hutus, ya que estos últimos habían sido reclutados por el gobierno de Kabila para ayudar en la expulsión de las fuerzas Rwandesas.
Los ataques del RCD motivaron el pedido de auxilio de Kinshasa a otros países africanos, y así Namibia, Zimbabwe, Angola, Chad, Libia y Sudan se unieron a Kabila dando comienzo a la llamada «Segunda Guerra del Congo» o también la «Gran Guerra de África».
La alianza contra Kabila se debilitó especialmente en abril de 1999, cuando Uganda firmó un acuerdo de alto al fuego que dejó por fuera a gran parte de las facciones del RCD y a Rwanda. Los combates se recrudecieron, y un nuevo alto al fuego fue firmado en julio, una vez más sin el RCD. Para entonces los combates entre Uganda y Rwanda se multiplicaban en el extremo oriental de RD Congo.
El 16 de enero del año siguiente Kabila fue asesinado, siendo reemplazado en la presidencia por su hijo, Joseph Kabila, que se reunió con el presidente de Rwanda, Paul Kagame, resultando en un acuerdo de retirada de las fuerzas rwandesas. Sin embargo, en los meses que siguieron, los conflictos se intensificaron, pasando ahora a luchas intestinas entre las diversas facciones del resquebrajado RCD y al enfrentamiento entre algunos bayamulenge, desilusionados con los acuerdos de paz, y el ejército regular de Rwanda, que permaneció en territorio congolés.
En julio del 2002 se firmó un nuevo acuerdo de alto al fuego entre RD Congo y Rwanda, comprometiéndose Kagame a retirar la mayor parte de su ejército a cambio de que Kabila acordase desmantelar cualquier célula sobreviviente de la Interahamwe. Un acuerdo similar entre Uganda y RD Congo fue firmado en setiembre del mismo año, y en diciembre fue instaurado un «Gobierno de Transición» presidido por Kabila, lo que puso formalmente el fin a la guerra.
Los conflictos, sin embargo, persistieron, especialmente en las regiones de Kivu del sur y Kivu del norte, donde el grupo hutu Fuerzas Democráticas para la Liberación de Rwanda (FDLR) asediaba a los tutsis locales. Laurent Nkunda, general y miembro tutsi del Gobierno de Transición, inició una campaña de defensa armada de los tutsis, lo que le llevó a rebelarse contra Kabila y enfrentar a su ejército. Para el 2007 toda la provincia de Kivu del norte estaba bajo su control, organizado bajo el nombre de Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), y Nkunda resistió en los combates hasta 2009, cuando fue detenido en la frontera con Rwanda y entregado a RD Congo a cambio de la posibilidad para las tropas Rwandesas de ingresar al territorio congoleño y colaborar con el desmantelamiento de la FDLR.
Esto condujo a una ofensiva militar lanzada el 20 de febrero de 2009, en la que militares de Rwanda ingresaron a RD Congo en calidad de «asesores» del ejército al mando de Kabila. Para el 27 las operaciones llegaron a su fin y los soldados rwandeses fueron retirados.

1 comentario:

Quelos Cumplasfeliz (Manuelita Carnaval) dijo...

no leíste Una temporada de Machetes?
Im-pre-sio-nan-te.
te lo recomiendo.