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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

sábado, 18 de diciembre de 2010

nadie recuerda a mlejnas (breve historia de un libro, un cuento y una editorial)

Hace poco más de un mes mi amigo el escritor y editor Juan Manuel Candal (a quien conocí respondiendo a su convocatoria para el primer número de la revista Otro cielo, hace más o menos un año) me comentó que tenía ganas de fundar una editorial. En noviembre lo había conocido en persona, y pude disfrutar de su hospitalidad en La Plata, junto a mi esposa Fiorella; en uno de tantos viajes entre su ciudad y Buenos Aires nos pusimos a conversar sobre esa experiencia universal del escritor que es una respuesta de rechazo por parte de una editorial; hacía poco los dos habíamos presentado textos a una editorial semi-artesanal que edita unos libros muy interesantes desde el punto de vista estético, y sucedió que después que esta gente leyera nuestros textos las respuestas enviadas que recibimos fueron idénticas: "nos interesa mucho lo tuyo y nos gustaría publicarlo; nuestra política editorial es cobrarle X pesos al autor". Las respuestas por parte de ambos fueron inmediatas e idénticas: "no, gracias, no tenemos dinero", a lo que nos respondieron "bueno, ¿y si se presentan a algún concurso?". Para ese punto Candal y yo estábamos bastante desilusionados con la respuesta de la editorial (que, bueno, tiene todo su derecho a tener esa política, pero no era la que nos interesaba), asi que comentamos algo así como "si tuviéramos una editorial no haríamos estas cosas". Yo soy demasiado perezoso y pelotudo como para emprender algo así; Candal no (y el que lo dude, que piense en el esfuerzo que viene sosteniendo mes a mes para mantener la periodicidad de Otro Cielo), y así nació la editorial Reina Negra, nombre tomado de uno de sus cuentos, de hecho uno de sus mejores cuentos, "Todo ese tiempo", todavía inédito.
El libro con el que Candal decidió lanzar su editorial resultó ser mi cuento largo (ahora nouvelle) Nadie recuerda a Mlejnas, que escribí hacia el final de mi trabajo en la Guia del mundo, junto a Amir Hamed. No le discutí la elección; además de que me sentía tan contento de que mi cuento fuera el elegido para dar el puntapié inicial al proyecto, también resultaba ser lo último que había escrito (y sigue siéndolo, porque desde que lo terminé escribí apenas un cuento -aun no terminado de revisar- y los capítulos iniciales de una novela -que por ahora se titula La síntesis de Dulcinea-, que ya tienen la extensión de mi novela Perséfone y no representan más que una cuarta parte de lo que debería ser el libro en su totalidad) y, sumándole puntos en mi escala personal, parte de una serie de ficciones ambientadas en una ucronía en la que la dictadura comenzó de un modo diferente al de la historia que conocemos, ocasionando, entre otras cosas, una cruenta guerra civil.
A su vez, esa ucronía comenzó con la escritura -allá por febrero- de una novela aun inédita titulada La historia de la ciencia ficción uruguaya, que introducía una serie de cambios en la historia de mis personajes recurrentes Jon, Rex, Emilio Scarone y Federico Stahl; Candal, que fue junto a Rodolfo Santullo y Martín Bentancor el primer lector de esta novela, me entusiasmó con una serie de impresiones y sugerencias que terminaron por hacerme creer que había más para decir sobre ese "universo". El resultado fue el ya mencionado cuento "Nadie recuerda a Mlejnas", publicado en el número 8 de Otro cielo. Y resulta ser quizá mi favorito entre los cuentos que he escrito, pero en gran medida porque es la primera aparición de un personaje que me pareció (y me sigue pareciendo) bastante interesante para desarrollar más, Alastair Lastrange, un veterano escritor lovecraftiano que deviene ocultista como manera, quizá, de sobrellevar su fracaso en la literatura, y que se me aparece idéntico al amarguísimo y genial "viejo" que dibuja Matías Bergara para sus historietas con guión de Alceo, publicadas en Freeway.
Por eso cuando Candal me propuso editar Mlejnas no lo dudé ni un milisegundo. Al placer de publicar en Reina Negra se sumaba hacerlo con un texto que me seguía interesando incluso meses después de haberlo publicado (cosa que no me sucede casi nunca; no quiero ni abrir Perséfone porque sé que le encontraría miles de detalles para corregir); le pedí un par de días para releerlo y hacerle algunas correciones. Y no fueron pocas, debo decir, incluyendo el añadido a último momento (es decir, hace dos semanas o menos) de un detalle que, para mí, es sumamente significativo pero que estoy casi seguro que pasará desapercibido a los lectores, y que tiene que ver ante todo con la conexión de este texto con otros protagonizados por Stahl, Jon y Rex. También decididimos pedirle a Matías Bergara la ilustración para la portada y a Carlos Rehermann (uno de mis dos o tres escritores favoritos del desier... digo, del ambiente literario uruguayo); ambos aceptaron, y ahora el libro ha ganado una portada hermosísima (miren y admiren el sentido de color de Matías y su ojo increíble para la composición) y una nota de contraportada de esas que todos queremos para nuestros libros (complementada por un juicio crítico de Patricio Pron tomado de su reseña de mi Algunos de los otros). Por desgracia en el camino (no había más lugar en la contraportada) quedaron las palabras que tan amablemente me permitiera citar Sofi Richero, tomadas de su reseña para Brecha de los libros ganadores de la última edición de los Fondos Concursables, que ahora pueden ser leídas en el blog de la editorial y, también, al final de este post.
Reina negra es una editorial que apuesta a libros cuidadosamente impresos y diagramados, buscando siempre crear un objeto-libro atrayente y de calidad, autores a descubrir (aunque no exclusivamente, pero siempre buscándole la vuelta a una literatura jugada, que no tema arriesgar) y tiradas reducidas como manera de ir construyendo una comunidad de lectores sin correr riesgos económicos que pongan en peligro el proyecto. Para leer más al respecto, pasen por el ya mencionado blog de la editorial.
Tratándose entonces de tiradas pequeñas (no más de 100 ejemplares por edición) la venta de los libros se hará en pocas librerías, cuidadosamente elegidas en ambos lados del Rio de la Plata, además de mano-a-mano, a través de Mercado Libre, el blog de la editorial, la web de Otro cielo y, también, Aparatos de vuelo rasante. Contra lo propuesto por Candal opté por no recibir ningún beneficio económico por las ventas de esta primera edición; preferí que ese dinero (asi fuese el de dos o tres ejemplares) pasara a las arcas de la editorial y ayudase a financiar los próximos libros, que incluirán El atardecer de los pobres, un compilado de cuentos de Juan Manuel Candal, y otro -creo que no tiene título por ahora- de ficciones breves de Pablo Dobrinin, uno de los nombres más importantes de la literatura fantástica (CF, fantasía, relatos inclasificables, bizarros y vintage-pulp)  de Uruguay y Argentina. Si todo sale bien, estos libros estarán disponibles en los primeros meses del año que viene, y son dos libros que, créanme, merecen ser publicados y leídos.
Así que los invito a colaborar con Reina Negra y su creador, Juan Manuel Candal. Para hacerlo pueden comprar mi libro a través de este blog (está mi mail bien visible) y/o -en el caso que no les interese (uds se lo pierden!)- manteniéndose informados sobre las novedades de la editorial y la revista Otro cielo.
Los dejo con la bellísima portada de Matías y el texto de la contraportada, hecha la añadidura del juicio crítico de Sofi Richero. Saludos para todos!


Siguen los textos de contraportada, prescindiendo de mi nota biográfica:

Un trébol de carreteras narrativas, fotografiado desde un Uruguay en el que la historia discurrió por lugares tan extravagantes como para que sea posible una Historia de la ciencia ficción nacional, obra de Stahl, testigo, en este libro, de numerosas derivas textuales.Un mundo levemente divergente al que sostiene el sillón del lector, en el que Philip Dick vive hasta los años noventa y visita Montevideo; donde hay un caño que conduce a la imposibilidad de llegar al otro lado, o quizá, si Rex lograra superar la prueba, hacia otro género literario, en el que Satán podría saludar a uno de sus letristas.Una encrucijada en la que el único escritor de ciencia ficción que no figura en la Historia de Stahl aporta una versión más para explicar este mundo de realidades paralelas, que, Sanchiz lo sabe y lo demuestra, se ponen en contacto sólo a través de los libros.
Nadie recuerda a Mlejnas es una fluida y precisa pieza narrativa en la que el rock y la ciencia ficción fertilizan el humus de los grandes textos que están en su origen.

Carlos Rehermann

Sanchiz persigue a los escritores que le interesan (Felisberto Hernández, Borges, Bolaño, Levrero) hasta que, de algún modo, consigue convertirse en uno de ellos. No es otra cosa la literatura.

Patricio Pron, tomado de "Usos productivos de la ansiedad", reseña de Algunos de los otros.

Sanchiz persuade como un entusiasta, como un convencido, esa clase de autor a los que poco les cuesta fundar como deshacer, crear como desmentir fama y mundo. El autor de Perséfone transita una poética ambiciosa que se nutre de la ciencia ficción, el relato fantástico y el cuento metafísico de indisumulado cuño borgeano. En cualquiera de sus vertientes, o en sus combinaciones posibles, Sanchiz no descuida la protección de un mundo cuyas piezas dialogan, se guiñan o remiten unas a otras. Dueño de una voz personal, Sanchiz ambiciona mucho, no pide permiso y camina con firmeza

Sofi Richero, tomado su reseña para Brecha de Algunos de los otros

8 comentarios:

Joker 23 dijo...

Muy linda la cubierta del libro. ¿En qué librerías uruguayas se van a encontrar?

Me parece muy bueno el emprendimiento, ya puse el link en mi blog para mantenerme al tanto.

Ramiro Sanchiz dijo...

Mirá, todavía no sabemos lo de las librerías; como la primera tirada va a ser pequeña vamos a ver si podemos vender una buena cantidad sin apelar a librerías, por un tema de la ganancia inevitable del librero... pero en una o dos seguro va a estar. te tengo al tanto en el blog!

Juan Manuel Candal dijo...

Como te dije cuando arreglamos el contrato: debe ser la primera vez en la historia de la literatura en que un autor insiste en no cobrar y el editor insiste en pagar.

Que todo esté tan al revés no puede sino ser buen augurio, ¿no?

Joker 23 dijo...

Se parece a 180, de Rehermann.

Ramiro Sanchiz dijo...

claro, está todo conectado... nos pusimos los lentes de inversión jeje

Omar Gómez De Luca dijo...

Felicitaciones.
De antemano, ya te solicito un ejemplar.

Abrazo.

Anónimo dijo...

eso, un ejemplar.

no voy a preguntarte si la ucronía la está pasando en limpio otro stahl chapucero y abstemio que no conocería aún punta piedra, el que no, guión, escuchó, guión, jamás, guión, a, guión, bowie, el que se voló una mano u oculta un lunar con forma de cascarudo, el mormón (!), pero: que no hay prisa, pues decir lo contrario es yeta. es yeta decir yeta? en fin, que se apure entonces.

hacía pila que no me entusiasmaba un autor, un mundo o varios. la casualidad, además, de que cuando recomendás un cuento de algún libro, lo acabo de acomodar en la biblioteca junto al libro desde el que departía el post anterior o que detonará el siguiente, o una idea, que ronda o acecha o acechaba en su momento y surge acá o en alguna narración tuya quién sabe de cuándo; las afinidades, misteriosas, ya te escribí al respecto, creo. será generacional.

(no obstante yo fui de las policiales, y nunca les creí ni tuve que creerles más que la prosa; es decir: las verdades, el arreglo de los indicios, la manipulación resultan demasiado evidentes, e igual las he disfrutado. una verdad, otra. no importa al cabo. los cupables están lejos, ya, de ser culpables, en todo caso.)

no es para publicar, esto.
es de celebrar lo que hacés y quería agradecerte nomás, otra vez. escribirlo.

arriba,

un saludo

Ramiro Sanchiz dijo...

lo de Stahl mormón me acaba de dar una idea!
(lei el comentario medio por arriba y lo acepté para luego leer bien, asi que vi demasiado tarde el "no es para publicar"; interesante el tema generacional... es algo que me ha dado mucho que pensar en el 2010, de hecho)