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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

domingo, 20 de marzo de 2011

maricas y maricones, o expansión innecesaria de un estado de Facebook

El primer episodio de Los sinsabores del verdadero policía, el "nuevo inédito" de Bolaño, es una variación de la entrada del 22 de noviembre (p.82 de la edición en "Compactos") del diario de Juan García Madero en la sección "Mexicanos perdidos en Mexico (1975)" de Los detectives salvajes. O quizá sea al revés y lo narrado en esa entrada de diario sea una variación de lo escrito como capítulo posible para Los sinsabores, libro en el que Bolaño trabajó desde la década de 1980, según el prólogo de J.A.Masolivier Ródenas. De hecho, al leer este episodio (después de leerme un poco como se rió Foucault de aquella clasificación de Borges) recordé que ya había encontrado en otra parte del universo textual de Bolaño esas ideas., y mi primera opción, vaya a saber por qué, fue buscarlo en El secreto del mal, esa colección de borradores o cuentos inconclusos o abortados. Se trata ante todo (a primera vista, al menos) de un intento de clasificación de los poetas, y los personajes de Bolaño (Ernesto San Epifanio en Los detectives salvajes y Padilla en Los sinsabores del verdadero policía) proponen las siguientes categorías: a) maricones; b) maricas; c) mariquitas; d) locas; e) bujarrones; f) mariposas; g) ninfos; h) filenos, y se añade que "las dos corrientes mayores eran, sin embargo, la de los maricones y los maricas".Whitman y Blake son maricones, Neruda y Paz, maricas. Un ejemplo de loca sería Rubén Darío, de fileno, Borges, de ninfo, Cernuda, de mariquita, Lezama Lima. Entre los uruguayos sólo se menciona a Benedetti, que sería marica. Los maricas "piden hasta en sueños una verga de más de treinta centímetros que los abra y fecune, pero a la hora de la verdad les cuesta Dios y ayuda encamarse con sus chulos"; los maricones, "en cambio", viven con una pija incrustada en las entrañas y "cuando se miran en un espejo descubren, en sus ojos hundidos, la identidad del Chulo de la Muerte. El chulo, para maricones y maricas, es la palabra que atraviesa ilesa los dominios de la nada."
Me gusta eso de "el chulo de la muerte", que resuena con tonos Burroughsianos, a quien supongo mezcla de loca y maricón, mientras que Ginsberg es híbrido de loca y marica. Está claro, además, que esta es la manera gay-céntrica de decir lo mismo que se ha dicho siempre sobre los poetas, el verbo y el poema, y en la novela (las novelas, perdón) de Bolaño, quienes arriesgan esta clasificación son poetas y además gays.
Diré entonces cuatro cosas:
1) Bolaño es astuto y, además, ha leído el destino de la poesía en el hígado etrusco, para parafrasear al marica Lezama Lima (aunque no estoy seguro de que aquí se haya atinado en la clasificación). O, mejor dicho, Bolaño, como es astuto, nos hace creer que ha leído el destino de la poesía en el hígado etrusco, y si la poesía tiene en verdad un destino (legible o no, hepatomancia, aruspicia u otras artes adivinatorias o no), es probable que se parezca de un modo enigmático al escrito por Bolaño desde su hígado enfermo). Del mismo modo, nos hace pensar en que existen clasificaciones inútiles (por lo imposibles) y clasificaciones enigmáticas, y que se dice más con las últimas.
2) Entre los llamados "escritores jóvenes" (o "emergentes") uruguayos, poetas, narradores o ambas cosas, casi diría que la mayoría pertenecen al último añadido a la clasificación de los poetas, al menos como aparece en Los sinsabores del maldito policía, es decir, al de los monos parlantes que optan por guardar silencio. En el caso de los uruguayos, si se callan es para no comprometerse, para no quedar mal, para que no parezca que opinan de todo y que responden a preguntas que no les han hecho, para que no los terminen asociando a fulano, que no se lleva bien (quizá porque opinó sobre su obra) con mengano. O porque, se sabe, somos pocos, la "ciudad letrada" es apenas una manzana y media o quizá menos, y, además, ¿para-qué-llevarse-mal-cuando-es-mejor-callarse-la-boca-y-escribir? Respuesta: todo es escritura, y además este argumento no sirve si lo que se escribe es neutro, amigable con el poder y químicamente libre de riesgo.
3) Entre los uruguayos, Delmira es loca, Marosa DiGiorgio es híbrido de loca y mariposa, Herrera y Reissig es maricón, Echavarren es muy mariquita, Courtoisie es marica, Amanda Berenguer es híbrida de fileno y maricón y Espina es maricón con gestos de mariquita.
4) Propongo que repensemos la clasificación añadiendo la categoría "poeta maraca". O que pensemos en una clasificación similar para narradores.

8 comentarios:

Fd. dijo...

Y los putos?
Yo, si fuera poeta, querría ser un poeta puto.

Ramiro Sanchiz dijo...

puto puede ser una categoría para narradores. Narradores putos, putazos, putones y trolos, ¿qué tal?

Anónimo dijo...

sigue tirando palo a los del club de catadores o es solo un parecer mio..?

Ramiro Sanchiz dijo...

No, es un parecer suyo nomás. No hay palo para nadie en especial, salvo que alguno se de por aludido en plan "yo pienso exactamente eso que se señala acá sobre el riesgo, la conformidad y el poder". Aparte, ahí nombre una actitud, no una persona en particular.
Es cierto, por otra parte, que muchos de los integrantes de "club de catadores" parecen ubicarse en una estética, una poética o incluso una filosofía diferente -o bastante diferente- a la que he explicitado como mía, pero eso es un signo de diversidad y como tal me parece buenísimo.

emiliano dijo...

será válido con los poetas y narradores, el cuento que hace la gilada sobre los arquitectos y los ingenierios?

que conste que soy arquitecto y poeta. y me la banco.

pd: un saludo al ingeniero brisco de al lado, que está terminando su novela...

(un abrazo ramiro)

mianteim dijo...

héctor galmés es el carolo más grande que ha dado el pospaís.


dicho esto, la suma de ese fragmento de lds, literatura + enfermedad = enfermedad, últimos atardeceres sobre, uno que no me acuerdo y la caminata junto o sobre octavio paz, anciano, da una dirección donde no hay que ir. también, pero de izquierda a derecha, como en occidente, las quinielas de los próximos cinco años. hay quien ha quedado brisco.

ahora en serio, idea pudo pasar por torta, peri rossi no supo y megget no tuvo tiempo, por lo que yo reivindico al que se abstiene y deambula, el virginal. quizá como chítaro, a veces, hoy día.


saludos

Ramiro Sanchiz dijo...

Me quedé pensando en lo del camino; debe ser cierto, ¿no? a dónde fue Bolaño no conviene ir: le servía o le sirvió a él y punto. ¿O no? A Joyce, ¿no le pasó lo mismo? Está esa foto en que se lo ve encorvado sobre un manuscrito del Finnegans, mirándolo con una lupa. "¿Está escribiendo algo después de Finnegans Wake, sr. Joyce?" "No, sigo con eso... le estoy agregando comas".
¿Y no será que hay demasiados virginales en la narrativa uruguaya reciente? ¿Y cuantos enfants terribles?

me untamed dijo...

ojo, también el buen virginal es el falso virginal, un luciferino sensualista. hablo no del monstruo, sino de la monstrua. como si dijéramos un puente entre las bováricas y los enfants y el ángel de rilke. ponele que no hay obstinación, son todo comienzo. y en el comienzo, aprender a leer, como decía faulkner le había ocurrido escribiendo el ruido y la furia. el camino el que hubo siempre. y llevarse cada tanto a una prolija e higiénica casa de tolerancia, como aconsejaba macord.


parafraseando a girri, supongo que habrá quien se empeñe en escribir como maricón y habrá quien se esfuerza para ser tenido por maricón.

salud