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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Esa rara ciencia ficción uruguaya

El domingo 15 de mayo, en el marco de Montevideo Comics, voy a compartir una mesa redonda con Pablo Dobrinin, Natalia Mardero y Carlos María Federici. El tema previsto es la ciencia ficción uruguaya, y quizá más específicamente la pregunta sobre la existencia o inexistencia de algo que podamos llamar "ciencia ficción uruguaya".
Habría que comenzar un poco más atrás de la pregunta. ¿De qué manera puede existir o no existir una literatura, un género, un subgénero? ¿Basta con que existan escritores de CF para que exista una ciencia ficción uruguaya? ¿Qué quiere decir CF uruguaya? ¿Se trata de un modo particular de ser del género, una marca nacional que genera una corriente diferente a, digamos, la CF argentina? ¿O se apunta nada más que a la práctica de un género en particular por autores locales? Algo está claro: en Uruguay el género no existe en el sentido "comercial" en que sí existe en otros países: no sólo no hay un mercado especìfico para narrativa de ciencia ficción (sin embargo sí existe un mercado del comic, que a veces "tolera" la CF, aunque parece volcarse más hacia lo histórico o el humor con toques de crítica social -¿temas más legitimables acaso?-, y sí existe una colección -y por lo tanto lectores- de novela policial) sino que tampoco existe una "tradición" específica. La comunidad de lectores de CF suele desconocer o eludir las (escasas) producciones locales; tampoco existieron revistas o fanzines que sobrevivieran a uno o dos números y que permitieran generar una comunidad de lectores que mire hacia adentro e instaure un diálogo entre la producción local y los modelos extranjeros (sea CF anglosajona, rusa, francesa, latinoamericana, etc). En cualquier caso, dada la presencia de fulano, mengano y zultano (Dobrin, Mardero y Federici, aunque también cabría preguntarse... ¿se presentan a sí mismos como escritores de CF? ¿Quién lo ha hecho en las últimas décadas?) en el medio cultural, ¿basta con tres escritores para poder hablar de una tradición o de un género? Estas preguntas, a diferentes niveles, quizá sólo articulan una respuesta posible. Un "no". Porque parecería claor que ni existe una CF específicamente uruguaya (por otro lado, ¿existe una CF específicamente estadounidense o inglesa? -quizá la noción de "literatura nacional" no puede dialogar con la CF como género considerado desde un punto de vista histórico) ni una comunidad de lectores (lectores a secas, críticos, académicos) nucleada a alrededor de las cuatro o cinco producciones publicadas, las tres o cuatro revistas y fanzines con un mínimo número de ediciones, etc.
En cualquier caso, leyendo la revista Cahiers de LI.RI.CO (Littératures contempraines du Río de la Plata), en su número 5, dedicado a los "raros uruguayos" encontré dos pistas interesantes. Me refiero más específicamente al ensayo "Estatuas, el alto objeto de sus miradas persigo en ellas", de Virginia Lucas.
La primera pista: en una nota a pie escribe Virginia:

La hipótesis de este trabajo se centró en la idea de que la literatura uruguaya es rara porque no produce aparentemente epígonos. En realidad las voces de Marosa di Giorgio, Felisberto Hernández, Circe Maia, Cristina Peri Rossi, Armonía Somers, o Delmira Agustini (entre otros) son únicas. El hecho de que no produzcan epígonos puede estar relacionado con el hecho de que tampoco creen escuela, pues ni siquiera estos escritores vienen imbricados en una única tradición literaria.
(Lucas, Virginia, "Estatuas, el alto objeto de sus miradas persigo en ellas", en Uriarte, Javier y Litvan, Valentina (eds), Cahiers de LI.RI.CO #15, Raros Uruguayos, nuevas miradas, (Universidad Paris 8 Vincennes, marzo 2011), p.245.)
Creo que la CF es básicamente una literatura epigonal. La obra de Philip K. Dick, por ejemplo, está profunda y conscientemente imbricada en una tradición, en un conjunto de normas, prácticas y convenciones. Su emergencia en la historia de la CF es un episodio más en la tradición comenzada por Hugo Gernsback y formateada por John Campbell: es fácil seguir sus conexiones y sus divergencias con respecto a un fondo de lecturas, del mismo modo que es fácil apreciar como PKD hace uso de los lugares comunes del género como si fueran un arsenal. Pero esto que vale para Dick vale también para cualquier otro autor, incluso los más rupturistas, Harlan Ellison, Thomas Disch, etc. Si Virginia Lucas tiene razón y la literatura uruguaya (entendida como la producción de los escritores locales) es de alguna manera refractaria a lo epigonal o incluso lo tradicional, en un caldo de cultivo semejante jamás podrá formarse una colonia de microorganismos identificable con la CF. No estoy aventurando una conclusión; habría que revisar la premisa, en todo caso, pero creo que la propuesta de Virginia Lucas trasladada a la CF puede generar reflexiones interesantes.
La segunda idea es que, además, el medio cultural uruguayo ha sido hasta ahora incapaz de digerir la CF, la noción de CF, la existencia de la CF, etc. Volviendo a Virginia Lucas:

Algunos intentos de los narradores jóvenes Jorge Alfonso (Porrovideo, 2008), Andrés Ressia (Palcante, 2008), o al escritor de ciencia ficción Pedro Peña (raro por excelencia en nuestro medio) con su aporte Eldor (2006) posicionan una urbe montevideana equidistante de aquellas realizaciones santamarianas onettianas, una urbe denostada en lo periférico, pobre y miserable de lo cotidiano, del cantegril, de la miseria material de sus protagonistas, o de lo exótico de la creación del universo "Eldor", pero que quizá no diste tanto en el trazado imaginario iniciado por Onetti en 1939 de una siempre fugitiva ciudad a construirse (p.255).
Estoy tentado a escribir que Virginia Lucas no entendió nada de Eldor y, por extensión, de la CF o especialmente la CF "creadora de mundos". Pero vamos por partes. Llama la atención que Alfonso y Ressia sean "jóvenes escritores" y que Peña sea "el escritor de ciencia ficción"; también se lo califica de raro por excelencia, como si la CF fuera lo más extraño, marginal e imposible de decodificar en el campo (ya que no la tradición) uruguaya. ¿En qué sentido es raro? La revista precisamente trata de responder esa pregunta, qué es un raro en la literatura, pero aquí pareceria claro que Peña -o cualquiera que escriba CF- es raro porque la CF es lo más marginal en relación al canon, al centro de la producción literaria. Pero, además de esa constatación de distancia, Virginia Lucas lee mal la CF de Pedro Peña, o, mejor dicho, no la lee: porque falla en entender que su antecedente directo en cuanto creación de mundos (ya que no de ciudades, ya que no en diálogo explícito con Montevideo -como sí es fácil de encontrar en las obras citadas, Porrovideo y Palcantei) no es Onetti o, para el caso, García Márquez o Faulkner. Es, en rigor, J.R.R. Tolkien, incluso desde declaraciones explícitas del autor citadas en el prólogo (que tampco lee "bien" la CF contenida en los cuentos). Y Bradbury, o en todo caso el Bradbury "historiador del futuro" de Crónicas marcianas. En otras palabras: lo específico en Eldor (no lo único, aclaro, pero sí lo específico) no fue leído por Virginia Lucas: le resultó invisible. Y lo específico de Eldor es la materia de la que está hecha la CF (la valoración del libro en tanto CF es otro tema): eso es lo no visto por la autora del ensayo y, quizá, lo no visto por la crítica "literaria" local.
O sea que tenemos otra hipótesis: la CF uruguaya existe pero es invisible.

1 comentario:

sokon m dijo...

eldor es demasiado parecido a endor. nunca leí esa novela por miedo a que apareciera un ewok

bromas a parte, esta hipótesis: -> "la CF uruguaya existe pero es invisible" <- está perfecta

el tema de la CF es complicado, de entrada porque la palabra 'ciencia' tiene que relativizarse mucho. yo creo que la CF se podría clasificar a partir de los modos de aparición de la ciencia.

muy esquematicamente los modos serían estos: llamarle ciencia a lo fantástico (la telepatía, estudiada por científicos rusos y en la que creía el mismo Turing, por ejemplo; un cuento sobre telepatía puede pasar por CF), la ciencia provee el decorado (las naves espaciales de buck rogers o star wars, p.e., son puro decorado para contar cuentos más clásicos), justificar la irrupción de lo fantástico como posible habilitando reflexiones filosóficas significativas a escala humana (las reflexiones filosóficas hoy son muy especializadas, muy alejadas de la experiencia vital de la persona corriente; en este espacio creo que se mueve la CF que más me interesa).

ahora que lo pienso, estos 'modos' capaz que solamente son grados de una escala de plausibilidad de una tecnología; esto también remite a cual es el imaginario de la ciencia en cada época. pongamosle que en los 50 en USA la ciencia era una cosa, con una carga imaginaria y afectiva distinta a la actual, distinta a la que hay hoy en uruguay

me parece interesante cruzar estos modos con los temas de la CF. hay alguna taxonomía de temas? una ontología de los temas de la CF? algo debe haber

en todo caso, a lo mejor en uruguay la CF es invisible porque, además de no ser 'seria', no hay una noción clara de qué es ciencia, no hay una carga afectiva sobre qué es la ciencia para los uruguayos ni sobre qué es un científico. quién es un científico? bachino? el otro, el del asesinato en el hotel de baños? un doctorando estudando en europa?

capaz que hoy la CF es invisible porque todo parece magia, el vaciamiento de inteligencia del país en el rubro científico puede tener, o no, algo que ver

solamente la opinión de un aficionado que ha leído muy poco