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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

domingo, 13 de noviembre de 2011

palabras sobre cierto Onetti

Tras unos minutos de relectura del Onetti ensayista (en el baño) llegué a la conclusión de que, más allá del respeto y la admiración que siento por el Onetti creador de ficciones, encuentro lamentable e irritante el 95% de sus ensayos o artículos, incluso cuando estoy de acuerdo con lo que parece decir. Será el modo, el enfoque o el lugar desde el que lo dice, pero incluso cuando habla de un escritor que yo también admiro, el texto en cuestión me parece, entre otras cosas, de una alarmante falta de sutileza y de visión. Por ejemplo sus textos sobre Proust, sobre Faulkner, sobre Felisberto Hernández; o, más allá de hablar sobre escritores, este parrafo:
Por supuesto, los porteños son más superficiales; quiero decir, siempre se están interpretando a sí mismos. Un doctor porteño se viste y actúa, siempre, como supone que debe actuar un doctor; lo mismo un mozo de café o un boletero de cine. Los uruguayos andamos por más adentro. (Obras completas, tomo 3, p.918)
Evitando el lugar común de decir que está en lo cierto (o que está equivocado), encuentro irritante el lugar desde el que escribió algo así: esa tosca convicción de creerse capaz de tomarle el pulso y hablar en nombre de un cierto número de personas que conviven en un territorio y creen o simulan creer (o que prestan atención cuando alguien con "credenciales" les dicen que creen y qué creen) en la ilusión de que determinados acontecimientos de los últimos siglos pueden articularse en algo llamado "pasado" y esgrimido como carga compartida o elemento que los hermana; la convicción de que hay una esencia que nos define como miembros de una nación y que nos precede y nos interpreta; la convicción de que esa esencia existe más allá de la ficción.
Por tanto, dejando de lado al autor de cuentos y novelas conmovedoras y magistrales, al ensayista, crítico y periodista cultural Juan Carlos Onetti le diría "usted, señor, es un auténtico pelmazo". Y si Onetti fuese realmente Onetti (es decir, es personaje en que creen los ingenuos), estaría de acuerdo conmigo.

6 comentarios:

sokon m dijo...

muy bien. muy muy bien.

creo que discrepo bastante (la crítica está algo descontextualizada: en la época de Onetti había otro mundo, la era de las cosmovisiones totalizadoras y ciertos esquematismos que no habían perimido aún) pero me parece sanísimo que se digan estas cosas

y ya que estamos reventando ídolos:

salió el rey pálido de foster wallace y en una nota sobre este libro póstumo hablaban del efecto corrosivo del cinismo y de la función moral de la literatura proclamada por DFW. que joder, a mi me gusta más DFW como ensayista que como novelista o cuentista.

ta, lo dije. salgamos del closet.

Ramiro Sanchiz dijo...

bueno, ante todo fue un ejemplo; también discrepo con las tonterías que dijo sobre Felisberto, y ahí no creo que haya cosmovisiones totalizadoras inmiscuidas, excepto quizá la del "bello estilo" que tanto quería cultivar Onetti... Además, al mismo tiempo -no, de hecho bastante antes- que Onetti decía esas bobadas sobre los argentinos, ya Borges había manifestado su rechazo a ese tipo de pensamiento, y de hecho amparado en una larga tradición... de modo que, en rigor, la posmodernidad no inventó la pólvora y en épocas de Onetti cabía ser un poco más lúcido... y sobre Foster Wallace... ando con ganas de releer La Broma Infinita...

eladio dijo...

Onetti no se creía ensayista. Lo que escribía para la prensa eran changas. Lo único que hizo en serio como artículos son los textos que escribía al principio de Marcha, cuando buscaba hacerse un lugar a fuerza de espantar burgueses y militantes. JCO no es para nada totalizador.
Arriba Foster Wallace. Y Kurt Kobain. (Y Ayrton Senna, ya que estamos).

Ramiro Sanchiz dijo...

amigo Linacero, si bien suscribo alegremente a su ¡arriba Foster Walace! y también al ¡arriba Kurt Cobain!, difiero en lo que dice sobre JCO. Serían changas, pero los firmaba con su nombre. Se considerase o no ensayista, en esas notas o reseñas o artículos (luego si lo desea me pongo más específico en cuanto a cuales estoy considerando) hay opiniones y juicios, de ahí lo que escribí en el post... que en última instancia es irrelevante, ¿no? simplemente me limité a decir que no estoy de acuerdo con algunas cosas y por qué...

sokon m dijo...

Uh, llego tarde para comentar. Nada, quiero decir que para mi el posmodernismo es un invento. Ojo, yo para mi.

(Releer la broma infinita. Si DFW te hubiera conocido no se suicidaba.)

En un tema aparte, hay que hacer un 'fuck trilce party' donde se reparta ácido y se pongan a la venta todos los libros que fraudulentamente no se distribuyeron, para que la gente pueda conseguirlos. Y a no bajarles el precio, que deben costar por lo que valen, y valen mucho. Capaz que la F.T.P. puede empezar con una mesa redonda entre los escritores. No estoy siendo ironico, hay muchos de esos libros que me interesan y, honestamente, me parece una buena idea armar un evento para difundirlos. (Hasta sobre la parte del ácido, pero, ta, esa podemos omitirla o sustituirla con algún vino no muy lija; un poco lija si, para beber como hombres).

Ramiro Sanchiz dijo...

totalmente de acuerdo en que el posmodernismo es un invento; la modernidad también lo era... cualquier período, categoría histórica, cualquier historia lo es. Y si ahora añadimos que pensar así es asumir cierta "condición posmoderna", entonces estamos rizando el rizo, lo cual a la larga es inevitable porque tanto la cultura como el universo son finitos pero ilimitados.
En cuanto a Trilce; está buena la idea que proponés... habría que planteárselo a los otros autores, pero podría funcionar!