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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

sábado, 24 de diciembre de 2011

polémica Peña-Sanchiz sobre la crítica literaria (4)

Sigue la respuesta de Pedro Peña a mi última entrada. Fue posteada en Facebook el 19 de diciembre.

NIVELES DEL LENGUAJE

La situación es, para mí, más que clara: cuando voy a leer crítica pienso en una cosa (de la que ya hablé en la intervención anterior, así que no abundaré en eso nuevamente) y cuando voy a leer reseñas pienso en otra. Crítica implica todo lo que ya expliqué. Lo otro es mucho más fácil de hacer y más modesto.
La dicotomía “crítica” y “crítica salvaje” no existe porque para una dicotomía necesitamos dos elementos. Rescatando, eso sí, la idea que subyace tras el grupo sintáctico nominal “crítica salvaje”, lo que queda entonces es una intención, muy romántica por cierto, de realizar algo único y ortodoxo. No dudo que pueda haber gente a la que eso le baste y le parezca, erróneamente (ya justifiqué suficientemente este adverbio), crítica.
Quisiera un momento sacar esta discusión de la terminología literaria para introducirla en terrenos más filosóficos. Ramiro se ha negado sistemáticamente a dejar ver cuáles son sus fundamentos teóricos en la materia crítica, lo que me hace pensar en dos posibilidades: 1) realmente no quiere mencionarlos como manifestación de coherencia, o 2) Ramiro no maneja el mínimo marco teórico que rápidamente he esbozado, lo que le hace imposible dialogar de igual a igual con mi propuesta. Y hasta podría pensar en una tercera posibilidad: a Ramiro no le interesa dedicarle tiempo a otra cosa que no sea su ideal de “crítica salvaje”. Pero como me consta que Ramiro sí maneja algún marco teórico proveniente de la filosofía, no le resultará extraña aquella formulación filosófica que pide al hombre obrar como si su decisión fuera la que el hombre abstracto, es decir, todos los hombres, deberían tomar llegado el caso. Su propuesta, entonces, implica que cada uno haga lo que quiera, “salvajemente”, en el terreno de la crítica. Está bien, por cierto; a mí también me gusta la libertad.
Mi concepción de la literatura también se manifiesta en mi concepción de lo que es la crítica. Para no aburrir sólo agregaré que creo en una idea de la literatura en la que el sujeto es primordial y único motor del fenómeno, tanto de la lectura como de la escritura, llegado el caso. Pero ese sujeto no aparece solo. Está mediatizado, en un primer nivel, por la sociedad y el lenguaje. En un segundo nivel, por el lenguaje literario (un profesional de la medicina estará mediatizado, en este nivel, por el lenguaje científico-médico). Y en un tercer nivel por el lenguaje crítico, elaborado a raíz de procedimientos reflexivos, o trayecto crítico según Starobinski (siguiendo con la analogía, en este tercer nivel es que el médico estará mediatizado por el lenguaje de su especialidad dentro de la medicina).
Ahora quisiera dejar de ejemplificar en abstracto para ejemplificar con nombre y apellido, siempre en términos respetuosos, que son los que me gusta manejar a mí. Cuando leo un texto escrito por Ramiro Sanchiz usualmente tengo la sensación de que no hay allí ni torpeza ni atropello. Al contrario, pienso que hay una manifestación de cierta inteligencia. Fíjense si no en todo el affaire Sanchiz-Font: le hacen una entrevista radial a este último y terminan hablando no tanto de su libro sino de lo que Sanchiz dice de su libro. Ramiro ha manifestado de forma explícita y varias veces su intención de situarse en el medio cultural y realmente ha dado los pasos correctos para lograr su objetivo. Escribe el tipo de obra que quiere escribir. Se la publican. Cobra dinero por leer y comentar. Suscita a través de sus opiniones unos modestos vendavales entre más o menos veleidosos escritores. Es honesto (eso creo). Pero piensa, con cierta extraña inocencia de su parte, que escribir una reseña podría pasar por otra cosa, y eso es una falla importante. Lo que él hace ha quedado anclado en el segundo nivel de mediatización. Mientras Ramiro elija no explicitar su formación para hacer crítica, si es que la posee, no estará haciendo crítica. En este sentido, el lugar que uno podría asignarle en la analogía es el del médico general que aún no ha estudiado para especializarse, o que tal vez sí haya estudiado, pero lo oculta, porque sólo ejerce de médico general. Por eso leo sus reseñas (y todas la reseñas de todos los que suelen escribir este tipo de textos, vamos, que Ramiro no es el único…), para estar enterado, pero no para tener un juicio crítico de una obra. Eso se lo pediré a otros.
Le pediré a mi amigo Ramiro que, para la respuesta a lo que me solicitaba en el final del anterior post, y como yo ya he dado sobradas muestras de mi impericia explicativa, se remita a los materiales citados de Starobinski y Barthes, por lo menos. Después podrá ahondar en otros. Yo me he explicado lo mejor que he podido, así que ahí está mi techo, un tanto bajo...
Lo que no creo es haber cometido agramaticalidad alguna en cuanto a los usos “sin aclarar” del vocablo “crítica”, por lo que considero un yerro interpretativo esa aclaración. Puedo explicarlo trazando las funciones sintácticas correspondientes, si Ramiro lo requiere, para después ver los semas a que da lugar la palabra en cuestión.
Finalmente algunas consideraciones sobre temas que han quedado en el aire: es cierto lo que plantea Sanchiz de que la crítica no puede disociarse, como asimismo ninguno de nuestros actos, del sujeto, del escritor que la produce. Es tan cierto como obvio. Estamos de acuerdo allí.
Saludos a todos.

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