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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

jueves, 8 de diciembre de 2011

respuestas a Christian Font (porque estas cosas me divierten)

Hace unos días publiqué en La Diaria una reseña del libro El proyeccionista del Cine Unión, "perpetrado" -como él mismo dice- por Christian Font, notoria personalidad del carnaval, cinéfilo conocido, periodista de cine y espectáculos, etcétera. En la crítica señalaba lo que a mi entender eran dos grandes fallas del libro en tanto narrativa: su retórica cinéfila y su pose "canchera", que iban en detrimento de la efectividad narrativa y la carga emotiva del libro (el "descubrimiento de una pasión" por el cine, por ejemplo), y, además, la incapacidad de su autor de narrar sin deslizar chascarrillos en la mayor parte de las veces malísimos (y para colmo repetidos). Ayer, en el programa de radio Suena Tremendo, de El Espectador, Font habló largamente de su libro y (tras ser interpelado al respecto por los conductores del programa) de mi reseña. El audio puede escucharse aquí.
Si bien Font señala que no le interesa generar polémica o armar un "affaire" literario, y que si se cruza conmigo no tiene ningún inconveniente en saludarme o dirigirme la palabra (yo tampoco, no tengo nada personal contra Font, a quien conozco apenas por ser amigo de mi amigo Rodolfo Santullo), creo que algunas de las cosas que señala me hacen deseable responder. También es sabido que nunca me interesó adoptar una pose de escritor o intelectual que rechace las polémicas o los affaires, asi que, y amparándome (si fuera necesario) en que este blog es ante todo una gran manifestación de mi egocentrismo, narcisismo y megalomanía, aquí vamos...
Después de llamarme "escriba", Font elabora sobre los siguientes puntos:
1) la reseña es muy larga. Yo digo que su libro puede resumirse en un párrafo y luego dedico 9 más a demolerlo.
Respuesta: Es totalmente cierto. Si hay algo malo en mi reseña es que dedica demasiado espacio a un libro que no lo merece. ¿Por qué lo hice? Para argumentar, señalar las razones por las que el libro me resultó tan malo. La crítica literaria en nuestro país rara vez "dice", y si dice rara vez argumenta. Mal o bien -eso no lo voy a decir yo aqí-, me interesa hacer ambas cosas.
2) "(Sanchiz) comete a mi gusto una torpeza editorial importante: el querer demostrar las cosas por acumulación (...) cuando agarrás chistes sueltos (...) y los apilás todos juntos y sin contexto, el querer demostrar un punto por acumulación es de una pobreza narrativa y literaria y editorial importante"
Respuesta: Justamente es el tema del "contexto" lo criticado; mi reseña señalaba que casi cualquier asunto narrado es precedido y apuntalado por uno o varios chistes, como si Font tramara una especie de monólogo de stand up (o alguna payasada de carnaval) y no una novela. Luego pasaba a mencionar los chistes, para señalar su pobreza creativa en tanto humor (incluso mostraba como repite 2 veces el mismo chiste, primero con el león de la Metro y luego con los Búfalos de una estampida), de modo que el problema del contexto específico de cada cita se vuelve irrelevante. Además, lo que a Font le molesta, claramente, es que señale una por una (en realidad no mencioné ni el 10% de las tonterías del libro) las fallas en su novela; es decir, le molesta que yo diga por qué consideré tan pésimo su trabajo. Una vez más, queda claro que el problema de este hombre es justamente con la argumentación, con la creación de un juicio crítico que se intente justificado. No me señala un error conceptual: me critica el hecho de listar sus fallas. Pero lo más interesante es el término "bajeza", complementado con "narrativa" (supongo que se referirá a la "narrativa" de una nota en sentido metafórico/técnico-canchero, ya que mi reseña, en principio, no es un cuento), "literaria" (quizá él esperaba que mi crítica a su libro fuese armada con adornos estilísticos) y "editorial". Pensar que el autor de un libro tan malo como El proyeccionista (es decir: por alguien que acomete la publicación de un texto tan pésimo sin la menor autocrítica) pueda dar lecciones (a mí y a cualquiera, en última instancia, no digo esto por considerarme un narrador consumado ni mucho menos) de narrativa o de competencia literaria sería una estupidez de mi parte, por lo que voy a detenerme en ese término, "editorial", que añade. ¿Qué quiso decir Font? ¿Lo dijo en el sentido en que se habla de la "línea editorial" de una publicación? ¿En el sentido en que se dice "faltó edición", como "faltó corrección"? Si es lo primero, lamento informarle que Gabriel Lagos, mi editor en La Diaria, jamás me pasó ningún tipo compendio de pautas editoriales ni cortó o modificó ninguna de mis reseñas apelando a tales pautas; quizá Font está sugiriendo que yo le hago los mandados a alguien de La Diaria; de ser así, que lo fundamente un poco mejor, así puedo contestarle con mayor propiedad. Ahora, si se trata de señalar falta de correcciones o de trabajo editorial... le sugiero al murguista (ya que no narrador) Font que examine su propia novela con un ojo un poco más crítico (y no vale decir que se la escribió por placer, movido por su pasión por el cine, y que por lo tanto la obra se vuelve inimputable desde el punto de vista literario: es un libro publicado por la editorial más importante del medio cultural reciente, con eso basta para que se lo lea del mismo modo que se lee a cualquier otro autor publicado en las mismas o similares circunstancias, consagrado o emergente, novato o experimentado).
3) "La crítica se resume cuando el escriba resume parte del curriculum del novelista y cita que es un participante competente y premiado de esa cosa llamada carnaval (...) y me consta que la versión original traía más bajadas de línea contra el carnaval (...) la crítica está teñida todo el tiempo con un sesgo totalmente elitista. Yo de movida arriesgo que el crítico de La Diaria tomó en sus manos un libro que de antemano sabía que no le iba a gustar (...) él hace su trabajo: yo hice el mío, que es escribir el libro"
Respuesta: Font se concentra más en defender al carnaval que a su trabajo en el libro; esto está perfecto, es su elección, de hecho él se presenta como enamorado del carnaval (o algo así, no cito aquí con rigor, creo que dice algo así como "mi chapa de murguero o carnavalero la saco a relucir") desde la infancia, por lo que es comprensible que se sienta obligado a defenderlo -y contra eso, no tengo nada que decir, por supuesto; allá él-; en cuanto a su acusación de "elitista", se trata de un argumento bastante ventilado por los murguistas, quienes suelen considerarse despreciados, ninguneados y un vasto etcétera de afrentas (parece no importarles la pobreza esencial de lo que hacen, la debilidad de su propuesta política, el navel-gazing que se desprende de sus letras elegíacas al universo paralelo del carnaval y sus glorias, etc). Lo curioso es que más bien se trata de todo lo contrario: la cultura uruguaya contemporánea, desde cierta oficialidad, está presentada como centrada en el carnaval y la murga, como si estas fuesen la expresión última de la "uruguayidad". Es cierto  que la "patada" al carnaval está puesta de modo gratuito -y me hago cargo: el carnaval me parece uno de los fenómenos más deplorables incluidos a la cultura de nuestro país; si lo dije en la reseña de ese modo arbitrario no fue más que para subrayar mi firma al pie de la nota, cosa que es perfectamente coherente con (y necesaria para) mi concepción de la crítica literaria-, ya que en la novela no hay conexiones con la murga y por eso mismo en ninguna parte se afirma que este libro es pésimo porque Font sea murguero o carnavalero; sí sugiero que su manera de narrar (de no-narrar, de mal-narrar, de des-narrar) está marcada por algunas taras que, a mí entender, hacen ante todo a cierto tipo de monólogo de humor -no ausente del carnaval- y van en detrimento de lo narrativo.
En cuanto a lo de saber de antemano que no me iba a gustar: Lamento que Font arriesgue semejante hipótesis sin conocerme bien; si miran las reseñas que he publicado en tres años o más, verán que el 90% o más son positivas: esto se debe a que no suelo elegir libros que me parezcan deplorables a priori. En alguna ocasión me llevé un chasco (Escipión, de Pablo Casacuberta, por ejemplo), tras constatar que un libro que le acepté a mi editor pensando que podía resultarme interesante o al menos divertido terminaba por parecerme deplorable, pero en general elijo/acepto libros que por su autor o su tema sé que podrán interesarme. Ese fue el caso con Font: confieso que estaba predispuesto a considerarlo agradable y divertido, a sorprenderme, digamos; el resultado fue muy diferente.
De hecho, aquí actua una suerte de paranoia. Font, en tanto murguista, asume que existen críticos "elitistas" que destruirán sus libros como manera de seguir atacando a la murga y el carnaval. Esa misma paranoia creo que hace a lo más interesante de lo dicho por el autor de El proyeccionista..., es decir que conoce una versión primitiva de la nota. Antes que nada voy a aclarar que mi reseña sí tuvo una versión primaria, que luego modifiqué tras entender que mi editor tenía razón al señalarme que, si quería dejarlo, debía desarrollarlo más. Podría haber ampliado ese último párrafo, pero no tenía ganas, así que opté por eliminarlo. En ese párrafo se decía que el libro era malo pero por lo menos no incluía murgas; era un chiste, evidentemente, y como tal lo consideré innecesario. Ahora bien, ¿cómo leyó Font esa primera versión? Es curioso este punto, pero no porque me preocupe por leaks de información sino porque a lo largo de la entrevista Font insiste en que "cada uno hace su trabajo", él el suyo en tanto autor del libro y yo el mío en tanto crítico. Quizá yo esté equivocado, pero no me suena del todo compatible con esa postura ventilar conocimientos sobre estadios anteriores de lo publicado. Es como si yo basara una crítica negativa de un libro en haber leído un borrador malísimo: creo que si Font respeta -como dice respetar- esos "trabajos diferenciados", debería limitarse a responder a la crítica publicada (la única existente, por otro lado, ya que la primera versión pertenece al ámbito privado de un crítico y su editor), y no apelar a otras versiones a las que, por otro lado, el oyente del programa y "receptor" de la "polémica" no tiene acceso. Es, me atrevo a formular una hipótesis (ya que él hizo lo mismo con respecto a mi rechazo a priori del libro), al entender esta mención a formulaciones inéditas de la crítica como un gesto que pone en evidencia a Font simulando mal una actitud superada ante mi crítica o ante la crítica en general, así sea meramente que le interesa hacernos creer que no le importan las reseñas negativas. Lo cual es válido, pero Font lo hace mal. Lo actúa mal, y evidencia de esta mala actuación es también el que recurra al menos tres veces al término "escriba", que, por supuesto, tiene connotaciones negativas (alguien que repite lo dicho por otro, alguien que cumple los designios de otro -y una vez más, para acusar de algo así hay que hablar claro; alguien que no está preocupado por la calidad de lo que escribe porque no lo compromete; alguien que sólo acumula palabras); por supuesto que Font está en todo su derecho de llamarme escriba o cosas peores; yo dije en la reseña que era un narrador pobrísimo (de hecho dije que "no es un narrador, al menos no todavía") y lo traté de canchero y sumiso, asi que, por supuesto, no me preocupa en lo más mínimo que me responda en términos similares. Me resulta gracioso, nada más, que lo haga a la vez que simule esa actitud superada de no-me-importa-la-crítica.
Al final desliza una perlita: "hay gente que no alcanza a entender la complejidad de la murga"; ¿y luego me llama elitista a mí?

21 comentarios:

Anónimo dijo...

opa! ahora me dieron ganas de leer la reseña, y el libro.

BTW: ¿dónde hay que firmar para sacar ese fondo naranja-destructor-de-ojos?

saludos!
roy

Ramiro Sanchiz dijo...

jjaja! bueno, Roy, el fondo naranja es en referencia al diseño de mi nuevo ilbro... dame un par de semanitas y luego vemos si lo saco, jejej!
abrazo!

Matias Soto López dijo...

Pah che , posta q te quema los ojos ese naranja y la letra negra .
Me lloran los ojos despues de leer la nota(y por favor lo digo sin doble ni triple sentido).

Sigma dijo...

Bueno, yo creo que también resulta lamentable que se centrara en algo que vos "no dijiste". La crítica es crítica, y cuando es hacia atrás es probable que el autor no la acepte con agrado y que termine jugando bajo, por así decirlo. Cosa medianamente normal no?
A mi me gustó tanto esta respuesta como tu reseña. No me parece errado que haya sido extensa, creo que es muy profunda y establece muy bien los puntos por los cuales no te gusta la "novela".

saludos

Carlos Rehermann dijo...

El argumento de Font es que había una predisposición del crítico contra el autor. Creer que los críticos o las personas que tienen interés por el arte desprecian a los artistas del pueblo es un prejuicio muy común entre personas que practican algunas disciplinas asociadas con los consumos masivos.

En una mesa que compartí con Font sobre públicos de teatro se despachó muy agresivamente contra los críticos elitistas, que desprecian a los artistas que tienen éxito, etcétera.

Es cierto que podrías haber abundado (aunque creo que habría sido redundar) en la relación entre la cultura carnavalesca y la ensalada de clisés y chistes, y el generador automático de emoticones entrañables del texto de Font.

La frase de la murga, como dijo Lagos, probablemente habría servido para expandir la idea, si te dedicabas a redondearla, aunque esa relación que mencionaba es algo que cualquiera ve, menos un carnavalero, claro, y por eso creo que habría sido redundante.

Yo quiero felicitarte por la independencia y la calidad de tu nota, y por la claridad con la que exponés los criterios de valoración dentro de la propia nota.

Ramiro Sanchiz dijo...

a los naranjófilos les digo que probablemente tengan razón, y que mañana mismo veo de atenuar un poco el tono y ver de qué manera se puede mejorar la legibilidad.
Carlos: gracias por lo que decís. En cuanto al párrafo final: sí, era una posibilidad expandir ese párrafo final y ofrecer un argumento en esa dirección, pero preferí no hacerlo en su momento, supongo que por haraganería. No era dificil, de todas formas, relacionar el estilo disparador de "gracias" con el humor carnavalero.

Anónimo dijo...

A mí me cabe el naranjismo importante que trae el blog, opino dejarlo.
Font, bueno... creo que es muy fácil cagar a trompadas a un ciego rengo y manco.
Yo que sé, se me hace a fácil criticarle algo a alguien de quien su propia vida útil (supongamos que tal cosa existe) está puesta en duda desde un principio.
Es decir, no sé, este tipo de cosas generan debate, como cuando hablaste sobre el coso que escribió daniumpi. Me parece fáciles e innecesarios, me gustaría leer que un tipo consagrado te parece una mierda, leo la diaria todos los días y nunca vi eso, también leo el cultural de el país y lo mismo, me gustaría verte salir del molde de quien crítica lo sencillo y alaba lo cool.
De todas formas Font le haría un bien a la humanidad cultivando flores desde abajo y su libro sirve como leña pal fuego aún sin haberlo leído.

Gabriel Varela dijo...

Comparto con Font que da para sospechar que quien usa la frase “esa cosa profundamente infumable que es el carnaval” no comprende la complejidad de la murga; Sanchiz, en este caso (bueno, y también Rehermann, que suscribe la idea en su comentario). Supongo, no sé, que tal vez esté tallando ese mecanismo de apresuramiento crítico frecuente de juzgar al todo por su peor parte. Un método que podría inducir, también, al error análogo de hablar de “esa cosa profundamente infumable que es el cine”, “esa cosa profundamente infumable que es el teatro”, “esa cosa profundamente infumable que es la literatura”, “esa cosa profundamente infumable que es la música”, y así.

Ramiro Sanchiz dijo...

no hay nada en este universo que no sea complejo, supongo. la murga podrá serlo, pero no por eso va a interesarme más. Si tengo que elegir una "cosa compleja" me quedo con Evangelion, Lost, El arcoíris de la gravedad, King Crimson, Brian Eno, Ulises, El Arte de la Fuga, por nombrar sólo algunos. La murga podrá ser compleja, entonces, pero a mi entender es pobre, reiterativa, inocua y servil. La tendencia a decir "al que no le gusta X es porque no lo entiende" denota pobreza intelectual.
Y en cuanto a las afirmaciones totalizantes... no es lo mismo decir "esa cosa infumable que es la cumbia villera" que decir "esa cosa infumable que es la música tropical" o "esa cosa infumable que es la música" o "esa cosa infumable que es el arte" o "esa cosa infumable que es la cultura en sentido antropológico". El carnaval como se lo entiende en uruguay -mejor dicho, como lo construyen ciertos grupos- es, en el mejor de los casos, un subproducto de la música y las artes escénicas, y tan susceptible de ser criticado en su totalidad -y en tanto sus principios básicos- como la ópera o el trash metal.

Ramiro Sanchiz dijo...

pero, en cualquier caso, les recuerdo, carnavaleros, que yo no critiqué a Font específicamente por ser murguero; critiqué su pésima narrativa, en la que quizá operaron taras derivadas de su desempeño como murguista. En otras palabras: sus hábitos carnavaleros le rinden en el carnaval, pero no en la narrativa. Más allá de eso, que el carnaval a mí me parezca una bosta es irrelevante, y por tanto no centré en eso mi reseña (pero veo que fue lo único que mucha gente -carnavaleros seguramente- pareció detectar). La discusión no fue carnaval-sí/carnaval-no, ya que sería una discusión terriblemente ociosa e inútil; la reseña fue sobre un libro puntual, escrito por un carnavalero. En cualquier caso, lo que parece volverse relevante es la hipersensibilidad de ciertas personas.

Gabriel Varela dijo...

Hipersensibilidad, no sé, no comparto. Se trata de que uno se siente provocado a opinar sobre lo que le interesa y responde a lo que se dice sobre eso. Tal como vos respondés a un comentario que se hace sobre un post que escribís. Digamos, es como decir que sos hipersensible a lo que se dice sobre lo que escribiste porque respondés a lo que se dijo sobre eso. No me parece. Serás, al respecto, sensible, interesado o atraído dada la diversión que te genera opinar del asunto. Obvio que si se habla sobre carnaval serán carnavaleros los más interesados en dar opinión, y si es música hay gran chance de que sea gente interesada en la música la que opine, y así, otra vez.

Sobre lo de las totalizaciones. No entendí del todo, creo. ¿Vos querés decir que a un “subproducto” sí se le puede aplicar el “infumable” y no a los productos de los que desciende, y que por eso no vale la comparación que planteé en el comentario anterior? Si es eso, me parece que es complicado hacer el corte “producto”/”subproducto”. ¿Quién tiene el canon para trazar ese límite? Vos creés que lo tenés, eso está claro. Desde mi perspectiva el carnaval calza la categoría de “producto”.

Entonces, reitero argumentos: si se busca, seguro se encuentra literatura, pintura, ballet y danza moderna “pobre, reiterativa, inocua y servil”. Achacarle los calificativos al género completo por sus malos ejemplos, en mi opinión, le saca al que los aplica la posibilidad de encontrar el calado artístico que pudiera haber en él. Y, entonces, le obtura su mirada crítica.

También, capaz que hay un error en mi decodificación de la nota original. Desde mi interpretación decir “esa cosa profundamente infumable que es el carnaval” no es decir “no me gusta el carnaval”. Si sí es, si vos lo decías en ese sentido, no hay comentarios al respecto y mi impulso a intervenir sale de una mala comprensión de tu comentario. Me pareció que la categorización que te mandás quería decir más que un respetable e inobjetable “no me gusta”. Estoy de acuerdo en que afirmar que al que no le gusta algo es porque no lo entiende es una temeridad, medio insultante. Casi como sospecharle pobreza intelectual a un interlocutor, antes de imaginarse una versión calificada de él.

La aclaración de que la crítica a Font no es por ser murguero no entendí a que viene. Está claro, eso. ¿Por qué lo decís? ¿Quién agarró por ese lado? Mi comentario solo se refería a tu afirmación sobre el carnaval. Ese es el punto al que mí me interesó referirme. No aludí a tu crítica a Font. Solo decía que tiendo a estar de acuerdo con eso que él dijo en Suena Tremendo.

El carnaval es tan susceptible de ser criticado como cualquier cosa, claro. Me pareció que sugerías que alguien postuló que no. Puede ser criticado como puede ser criticada una crítica al carnaval, por ejemplo, y todo lo demás.

Cosas complejas que elijís antes del carnaval: tampoco entiendo si eso viene a cuento de algo. Pero bien, elijo esas que vos enumerás y tantas más. Y seguro me pierdo un camión de de cosas. Espero que no sea por juzgar el todo por sus peores expresiones, aunque seguro que caigo en eso en algún punto, también.

Telemías dijo...

He disfrutado mucho de las idas y vueltas de esta historia Sanchiz-Font. Ramiro ciertamente es frontal en sus críticas y en sus halagos. Uso aquí la palabra crítica en su connotación negativa, es decir, bien al uso popular. Y, llamando la atención sobre esto último, me gustaría que todos tomáramos conciencia de un pequeño detalle que vengo denunciando desde hace ya un tiempito, y es este: para ejercer la otra crítica, la crítica que despeja, la que discrimina valores estéticos de acuerdo a un modelo-paradigma-o lo que fuere crítico, el crítico debe explicitar su marco teórico. Por eso, repito una vez más, reseñar es una cosa, comentar es otra, y hacer crítica es otra. Creo que Ramiro, y el ambiente todo de las personas que solemos-solíamos-suelen reseñar libros en diarios, suplementos, etc., no hacemos crítica. No nos engañemos. Antes de largarse a comentar cosas y decir que eso es crítica literaria, veamos bien qué hemos leído, qué modelo hemos aplicado. Puedo citar de memoria ocho criterios técnicos para realizar crítica (en teoría, cualquier egresado de IPA podría citarlos y utilizarlos). Desde hace años no me cruzo con ninguno de ellos en ningún diario o suplemento uruguayo, salvo el Hermes criollo o la revista SIC de Aplu. O sea, ya no nos llamemos críticos, ya no digamos que hacemos crítica. Asumamos nuestra realidad de reseñadores o comentaristas. O aprendamos criterios y utilicémoslos. Abrazo para todos.

Ramiro Sanchiz dijo...

Varela: 1) emplee el término "subproducto" porque en este contexto no me gusta "género" o "subgénero". Y sí, creo que se puede decir "la ópera es una mierda" sin implicar que "la música es una mierda"; lo mismo con el carnaval.
2) la elección de "cosas complejas" venía a cuento de que una afirmación como "hay muchos que no entienden la complejidad de la murga" no comporta que deba pensarse que la murga es a priori "buena" o "interesante", sólo por ser "compleja".
3) se sobreentiende de "esa cosa infumable" que se trata de algo infumable para el que está hablando; no es necesario aclarar "a mí no me gusta": la crítica (o reseña, si seguimos a Pedro Peña) va firmada.
4) decir que una frase denota pobreza intelectual no es lo mismo que decir que quien emitió esa frase adolezca de la misma dolencia; "X" pudo haber dicho una frase intelectualmente pobre, pero no es la única frase que ha dicho, así que no se sigue necesariamente que todo lo que dice sea pobre y que por lo tanto él o ella sean intelectualmente pobres. Bob Dylan tiene al menos tres discos mediocres y sin embargo a nadie se le ocurre decir que ES un músico mediocre.
5) por "hipersensibilidad" entiendo la postura intelectual y/o estética que lleva a estar permanentemente a la defensiva. Vos no compartirás, y estás en todo tu derecho, pero en lo que a mí respecta estoy seguro de que la gente del carnaval es hipersensible en ese sentido.

Ramiro Sanchiz dijo...

En cuanto a lo que señalás, Pedro, en esto siempre hemos estado en desacuerdo. Vos hablás de la crítica académica, del discurso académico, y recordás su conjunto de prescripciones sobre estado-del-arte, marco teórico, etc. En mi opinión (y sobre esta opinión trabajo, porque es inseparable de mis convicciones en tanto productor de textos -ficciones o críticas o reseñas o lo que sea), la crítica implica ofrecer una lectura de la obra en cuestión en tanto lectura posible, en tanto articulación con una serie de discursos que la incluyen y/o que dialogan (por oposición, por simpatía) con ella. Evidenciar esas líneas es trabajo de la crítica, así como también señalar la postura del crítico en tanto esa obra es válida o no. Y esa validez surge, por supuesto, del lugar desde el que escribe el crítico; la necesidad de ponerlo a la vista es ante todo académica, y por lo tanto no estrictamente obligatoria. La crítica, además, es un trabajo de ficción: se crea una imagen de la obra, un modelo; ese modelo es en rigor también una obra en sí mismo, y por lo tanto su conexión con la obra criticada está pautada por una convención de tipo paradigmático (en el sentido kuhneano del término). Girando esa convención -o ese paradigma- podemos creer que la crítica no refiere a la obra (en tanto que la obra es inabarcable en un sentido epistemológico) sino que crea otra obra, y se vuelve ficción. Es decir: al "ofrecer una lectura de la obra en cuestión en tanto lectura posible, en tanto articulación con una serie de discursos", como dije recién, se "crea" otra obra, y su relación con la original, la que motivó la crítica, surge de una práctica consensual (leer la sección de crítica literaria de un diario, por ejemplo, y asumir que se "habla de obras"). En otras palabras: yo no tengo la menor duda de que a veces (no siempre) hago crítica. Buena crítica, mala crítica, ese es otro tema. Pero crítica. Si querés un ejemplo de lo que yo considero "crítica" podés mirar mi reseña del libro de Felipe Polleri recientemente publicado por HUM.

naxia dijo...

a todo esto, coincido con anónimo: su libro sirve como leña pal fuego aún sin haberlo leído. salú!

Anónimo dijo...

naxia: avisale a sanchiz que me publique los comentarios porque me viene censurando hace un buen rato ya sin que yo le falte el respeto a nadie.

naxia dijo...

y... por algo será :) salú!

porahiandalacosa dijo...

Primero quiero manifestar mi beneplácito por este tipo de polémicas, pese a que lo ideal, (para mi gusto, obvio), sería que se hicieran en las secciones o suplementos culturales de la prensa escrita, y a través de ellas los reseñistas o críticos (no quiero entrar en esa discusión ahora) polemizaran sobre la calidad de determinada obra literaria. Ejemplo: Sanchíz destroza la última novela de Casacuberta en La Diara, mientras que en el País Cultural (creo que fue Mercedes Estramil) hace una "crítica favorable" de dicha obra, pero no hay un intercambio de opiniones entre ambos reseñistas, no hay discusión entre ellos, no hay cruce de opiniones ni rebatir de argumentos de uno u otro lado. En este caso, obviamente, la que tendría que haber tirado la primera piedra sería la crítica del Cultural pues fue posterior a la de Sanchiz. Pero esta actitud de ninguneo de lo que ha dicho otro en otro sitio sobre la misma obra que se reseña, es una característica que se repite siempre.
Ahora bien. Vayamos al punto que me interesa. No leí la obra de Font y no la voy a leer porque de entrada no me parece tentadora, independientemente de la opinión de Sanchiz. Sí me interesa, entre otras, la crítica de Sanchiz. ¿Por qué? porque es audaz, despojada, porque no escatima elogios ni condenas. Pero (siempre hay un pero) para mi gusto, el problema de Sanchiz es lo hiperbólico de esos elogios o condenas, llevados a un grado tal que suenan a alcahuetería o a agresión (gratuita y hasta personal), respectivamente. Dicho esto con sumo respeto. Creo que Sanchiz se atreve a una agresividad de tal grado en sus reseñas porque la crítica ha sido súper benevolente con alguna de sus obras, y no ha recibido la misma bofetada que él distribuye con tanta facilidad. Pongamos como ejemplo su libro de cuentos "Algunos de los otros". Salvando el último relato del libro, que está bien narrado y nada más, pero igualmente es un cuento mediocre, el resto adolece de una pobreza literaria tal, que al mismo Editor del diario en el que escribe Sanchiz sus reseñas, y que le dedica un buen espacio a dicho libro, le es imposible elogiar puntualmente y se extiende en vaguedades para finalmente entusiasmarnos (y entusiasmar a Sanchiz, obvio) afirmando que con este libro Sanchiz demuestra que más adelante será un buen escritor. Luego viene Gandolfo en el Cultural y la forma que encuentra para evitar hacer una crítica directa sobre la calidad del libro, (cosa que lo llevaría a despedazarlo) es buscarle la vuelta para verlo y mostrarlo como una gran fuente de originales ideas para cuentos, comparándolo con otros dos (cuyos títulos ni autores recuerdo) y haciendo un mini ranking en el que los cuentos de Sanchíz quedan en un honroso segundo puesto. No me voy a extener aquí en argumentos sobre por qué los cuentos de ese libro me parecen pobrísimos, porque el espacio es reducido. De todas formas y para terminar y no aburrir más, (si es que Sanchiz se anima a publicar esto) quiero cerrar y redondear este flujo de palabras, que sería bueno que alguien hiciera una crítica no complaciente de los textos de este joven escritor. Estoy seguro que a partir de entonces, sus diatribas van a ser envidiadas por la seda. Abrazo fuerte.

Ramiro Sanchiz dijo...

Bueno, primero: claro que me animé a publicar el comentario. Segundo: creo que tu razonamiento de que yo me atrevo a criticar con tanta agresividad porque no he sido criticado yo mismo agresivamente es bastante endeble. Imaginemos la situación inversa: todos los reseñistas y críticos destruyen en sus páginas un libro mio; si luego yo procedo a demoler a otros tantos escritores no faltaría quien diga que lo hago por resentido. En fin. A lo que voy es que tanto este último razonamiento como el que vemos en el último comentario son igualmente débiles. A Porahiandalacosa no le gustó "algunos de los otros"; está muy bien que opine, que diga que los cuentos le parecen pobrísimos y mediocres. Otros lectores pensaron sincera y honestamente que están bien o incluso muy bien (después de todo el libro ganó un fondo concursable, así que vayan a preguntarle al jurado qué les parecieron los cuentos: al menos ahí tenemos algunos lectores que no lo consideraron tan deplorable); yo creo que es mi peor libro hasta la fecha, en realidad. Yo invito a todos los críticos y reseñistas a despedazar mis obras si lo consideran necesario: es más, lo espero de ciertos medios (me haría sentir mejor, incluso). También invito a Porahiandalacosa a escribir reseñas más meticulosas y documentadas de mis libros, no sólo de "Algunos..."; con mucho gusto la incluiría a la sección "crítica" de este blog, sin importarme lo negativa que pueda ser.

porahiandalacosa dijo...

La última, para no prolongar un asunto que ya ha finalizado, como dijiste en Suena Tremendo.
Los argumentos subjetivos son siempre endebles, o mejor dicho, son siempre pasibles o vulnerables a la descalificación. No quiero decir con esto que sean siempre acertados, sino que pueden borrarse de un simple plumazo. Por lo tanto tampoco voy a opinar sobre los jurados litearios, además de que no creo necesario preguntarles por qué premiaron tal o cual obra, ya que con haber leído el libro me es suficiente para poder opinar. Y aclaro, por las dudas, que he ganado algún concurso literario. Pero el tema de esta polémica es el libro de Font. Reitero que ni lo leí ni pienso leerlo. Pero, igualmente, sin haberlo leído digo que una editorial como Estuario (comparto el juicio que hacés sobre esta editorial)no publicaría un libro como el que vos mostrás en la reseña. (Y la reseña me parece impecable, sacando, claro, las alusiones personales y el tono "sobrador" con que te expresás) Algo bueno debe tener esta obra y que vos no ponés sobre la mesa. Repito: por algo la publicó Estuario. Y yo creo, no sólo en la calidad de esta editorial, sino en la honestidad y sapiencia de su Director. Y creo también (y este es un nuevo argumento subjetivo) que te centraste exclusivamente en sus defectos y obviaste las (supuestas por mí) posibles y tal vez poco relevantes virtudes, que, supongo, debe tener el libro.
En cuanto a los comentarios sobre tus obras. Soy un lector atento a los escritores nacionales y sobre todo a lo que publica HUM y Estuario, si bien, por razones obvias me es imposible leer todo lo que se publica. La mirada desde el puente me atrae y la voy a leer. Te enviaré mis comentarios (si me siento capaz de hacerlos) con el sólo fin de aportar una humilde opinión más. Abrazo

Ramiro Sanchiz dijo...

Bueno, yo te diría dos cosas:
1) mi reseña no fue 100% palos; de hecho, rescato una sección de la novela, el "apéndice" autobiográfico, que me pareció sentido y honesto, y por eso, de hecho, desmerecido por el tono general del libro.
2) las razones de Estuario para publicar el libro quedarán encerradas dentro de los límites del cráneo de Martín Fernández Buffoni; no creo que se pueda especular mucho al respecto...
eso, nada mas. Saludos!