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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

lunes, 16 de enero de 2012

Carta a Alejandro Gortázar

Nota: hace unos cuantos años, el 20 de marzo de 2009, Alejandro Gortázar escribió una reseña de El viaje a la ficción. El mudo de Juan Carlos Onetti, de Vargas Llosa.  El 1ero de abril escribí una respuesta a lo escrito por Gortázar, que colgué de este blog. Hace tres días, Alejandro Gortázar subió a su blog una carta dirigida a mí, en la que retoma el asunto Vargas Llosa-Onetti, añadiendo su parecer en cuanto a la polémica que mantuve recientemente con Pedro Peña, sobre la crítica académica.
Antes de mi respuesta a Gortázar, van los links a los atículos en cuestión:
El artículo original de Alejandro, aquí.
Mi respuesta, aquí.
La carta reciente de Alejandro, aquí.
Lo que sigue es mi respuesta a la carta del 13/1/2012


Querido Alejandro,
Ante todo, te agradezco que leyeras el intercambio con Pedro Peña y lo pensaras en relación a aquello que había escrito sobre tu reseña de Vargas Llosa. Paso a responderte.
Mi "defensa" del libro se basa ante todo en que lo considero dirigido al público general; armando un corte de escasa resolución, me parece claro que el saber académico o con pretensiones de ciencia (ya volveré a esto) posee una intersección bastante pequeña -comparativamente- con la divulgación científica o los libros sobre literatura dirigidos a un público compuesto por no-expertos o por estudiantes novatos. En ese sentido, su falta de rigor y de visión "original" no es un problema tan relevante como qué tanto logra interesar a los lectores en Onetti y si es capaz de trazar con claridad algunas líneas de aproximación y lectura de la obra de Onetti. No creo que Vargas Llosa falle estrepitosamente en ese cometido; será cierto que el libro surgió de un curso brindado en una universidad, pero en lo que llegó a mis manos, que debería bastarse a sí mismo, mi mirada no detecta el conjunto de tics que hacen a la escritura académica . Por supuesto que su libro, ahora en manos de un académico o una persona con intereses más "científicos" en relación a la literatura, se vuelve por lo menos pobre.
Tu concepción de la crítica es extremadamente amplia, es más un bosque que un conjunto de árboles; puedo sentir que comparto tus conceptos, pero en los comienzos de mi intercambio con Pedro me interesaba mirar las cosas a otra escala, con lupa al menos (ya que empleás tanto la palabra "ciencia" voy a usar alguna metáfora que connote a la ciencia y los científicos, aunque "lupa" también remite al trabajo detectivesco); entiendo lo que señalás sobre el acto comunicativo;  para mí -y esto lo explicité en la discusión con Pedro, que tenía un propósito programático por mi parte- es ante todo un acto de ficción, que anula lo comunicativo (por una fisura en el código) si el receptor lo asume como referencial/científica/divulgativa; esa "lectura errónea" del receptor que asuma que yo pretendo "decir una verdad" sobre el texto analizado genera, por supuesto, una creación de segundo grado o, mejor, una recreación, ahora a cargo del receptor. El malentendido o la tensión entre las dos posturas es interesante, en tanto pone las cosas en movimiento. Quizá me interesa defender la postura del Tyrannosaurus Rex que (si Jurassic Park está en lo cierto) sólo ve las cosas que se mueven. ¿Pero por qué te escribo todo esto? Para dejarte claro que mi rechazo de la crítica académica (asumiendo que tal cosa existe -en rigor se trataba de señalar que la crítica defendida por Pedro era un ejercicio de acercamiento hasta te diría servil a lo académico, más allá de la ingenuidad de pensar que citar a Wellek y Warren es una garantía de "seriedad") opera ante todo en relación a lo que yo personalmente, en tanto productor de textos intento hacer o me interesa hacer.
Esto, por supuesto, no es incompatible para nada con tu "intervención política en una red social", al contrario; simplemente me limito a mirarlo desde una perspectiva que no es la que vos elegís en la carta. En ese sentido, no estoy marcando ningún tipo de oposición a lo que señalás.
Sería fácil ahora continuar esta respuesta señalándote mi opinión sobre las pretensiones de cientificidad de las que hablás; no lo haré, porque creo que no viene realmente al caso, dado el lugar desde el que vos escribís y el lugar desde el que escribo yo. Sería como si el habitante de la ribera oeste de un río dijera que en su lado hay pinos y su vecino le contestara nada más que "acá hay cipreses". La discusión sobre si el pino es mejor para leña que el ciprés, o vieversa, o su valor estético, por supuesto, volvería aún más bizantino este intercambio.
Quiero decir: es natural que vos critiques mi "teoría de la ficción que se muerde la cola", en tanto -aunque epistemológica/irónicamente puedas mostrarte de acuerdo- tu formación y el lugar desde el que pensás y escribís (perdón por pretender que te conozco bien; por favor señalame cualquier error que cometa al respecto) no puede sino asumir que mi "teoría" es errónea. En lo personal, no me interesa ninguna pretensión de cientificidad, ante todo porque mi fondo epistemológico está más cerca de Feyerabend que de cualquier otra reflexión (que yo conozca al menos, pero confieso que últimamente he leído poca epistemología) sobre la naturaleza y el estatuto de la ciencia. Por supuesto que de esto debe desprenderse que yo tampoco me considero el dueño "de la verdad revelada"; del mismo modo, no pretendo descalificar ni tirar abajo ninguna lectura: meramente señalar otras posibles. Y si me preguntás con qué criterio elijo o privilegio una lectura, te digo algo muy poco científico (inculso muy poco "serio", diría Peña): la lectura que más me permita pensar y crear suele ser mi favorita. En ese sentido, tu lectura del libro de Vargas Llosa (y a la vez te digo ¡qué poco me interesa ese libro ahora! hasta me resulta dificil creer que lo eligiera como pretexto para volver a mi eterno malhumor con lo que entiendo -quizá erróneamente- como el saber académico y sus pautas, sus jaulas, su ridícula pretensión de seriedad y su estrechez de miras de la que se han salvado muy, pero muy pocos epígonos) me parece menos "fértil" que otras posibles: especialmente en cuanto al tonto relato sobre el origen de la ficción y la idea romántica de que el escritor crea un mundo ficticio tras experimentar un cortocircuito con el "real"; yo puedo criticar severamente esas ideas, por supuesto, y en eso parecemos estar de acuerdo, pero si lo hago sería desde la convicción de que no hay un mundo "real", en tanto es incognoscible, y que lo único que vale es la dirección que más permita inventar. Entenderás que alguien que piensa así no puede dar mucho valor a pretensiones de cientificidad; para mí -y sigo con mi narcisismo- lo más bello del siglo XX son los grandes aceleradores de partículas. Y te imaginarás que no por ello creo que si pudiera mirar el universo a esa escala vería realmente quarks y gluones.
Por tanto, y resumiendo (me baso aquí en tus cuatro puntos del final de la carta):
1) Tu trabajo y perspectiva son obviamente legítimos; su legitimidad y valor están otorgados por una serie de instituciones (La Diaria sería una, que confía en tu trabajo como también confía en el mío): en tanto fantasma de un individuo proyectado por la creación de textos, me siento en todo derecho de marcar mi oposición a esa o esas instituciones.
2) Entiendo lo que señalás, pero me remito a que el término "crítica académica" surgió en el contexto de una discusión con Pedro Peña en la que mi interés era apostar por otro tipo de acercamiento a los textos literarios.
3) No creo que haya traspasos, sólo recreaciones.
4) De nada. Y yo también te agradezco el tiempo que dedicaste a reflexionar sobre cosas que he escrito y, por supuesto,  te expreso mi gratitud ante la posibilidad que generaste de seguir moviendo estas ideas.
Sin más, te saluda afectuosamente

Ramiro Sanchiz







 

4 comentarios:

Alejandro Gortázar dijo...

Buenísimo Ramiro. Dame un tiempo para leer y contesto. Confieso que ya leí un poco y seguro que voy a seguirla. Abrazo

Fracaso Latente o Raulito dijo...

Por lo que vengo entendiendo de las palabras de Gortázar, no hay mejor sofrito que el resultante de sumerger cada artefacto literario en los estudios culturales y la mar en coche.
Me copa, igual, si no tengo que (y qué) hablar del texto, me agarro de lo que venga.

Ramiro Sanchiz dijo...

Harold Bloom dixit?

Fracaso Latente o Raulito dijo...

Con una pizca del maestro Saman...

Hablo desde el desencanto, desde el fracaso de querer hablar seriamente (en términos académicos) de un texto del que sólo puedo servirme para poder escribir de un aparato teórico contaminado de casi cualquier cosa menos literatura. Es decir, el texto literario es la excusa. Pero como nunca junté fuerzas para dar por tierra con estas dificultades, que parecen asomarse como puro prejuicio de mi parte,termino escribiendo un texto crítico de raíces podridas, que ni siquiera logra alcanzar un ramaje y follaje erudito. Porque, si por lo menos se viera bien la forma...

Pasaron los 50 minutos. Gracias.