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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

martes, 17 de enero de 2012

Carta a Pedro Peña

Estimado Pedro,
Estuve en Piriápolis el pasado fin de semana; salí el viernes por la tarde y regresé el domingo por la noche; pasé los días en cuestión en un camping, con mínimo acceso a Internet (que use apenas el sábado para subir mi nota diaria a mi nuevo blog, que me consta que lees), y no consulté mi correo ni pasé revista a mis blogs favoritos o los que siempre leo, incluyendo el tuyo; tampoco lo había hecho el jueves por la noche, por lo que leí tu "Dramático testimonio" recién ayer ya avanzada la tarde. Dejé pasar unas horas -no sin consultar a gente de confianza con respecto a la naturaleza de la respuesta que pensaba ofrecerte- y aquí estamos. Ahora, antes de iniciar sesión en Blogger, regreso a tu blog y encuentro un comentario de Candal y tu respuesta a sus palabras, en la que señalás (te cito): "pero todo esto ha sido parte de un juego, Juan Manuel, un juego que involucró la publicación de una ilustración de mi imagen con un globito con algo que yo no dije. Eso fue explícito y sin anestesia. Esto no. Esto va sin nombre y el que se sienta aludido que se sienta". Veo que sos muy celoso de tus palabras, ya que te toca especialmente una tergiversación tan inofensiva como la empleada por mí; también veo que carecés de sentido del humor, o que, al menos, tenés un sentido del humor un poco torcido, dada la desproporción entre mi "chiste" (podés considerarlo infantil, pelotudo, lo que quieras) y tu "juego". "Esto va si nombre" es lo que dicen los cobardes, Pedro; escudarse en "quien se sienta ofendido..." es, insisto, una cobardía: bien claro está lo que decís; te señalo, ya que estamos, todas las veces en que volvés más que claro de quién estás hablando (dejando de lado las veces en que lo sugerís apelando a lo que tus lectores saben que opinás de mí): "estudió filosofía en la FHCE pero no terminó", "a X no le gusta la editorial BO", "su autor norteamericano favorito (...) Thomas Pynchon". También decís que te sentís tratado de estúpido de un modo "sistemático" desde una nota mía sobre Bradbury, en la que repito un juicio sobre gran parte de su obra que ya he formulado por ahí e incluso, creo, en viejos mails que te mandé, allá por 2008, comentándote mis impresiones sobre tu libro Eldor; acabo de repasar el texto al que aludís y no veo el agravio que señalás; ¿vos sí? ¿podés señalarlo? La palabra estúpido no figura por ninguna parte, ni tampoco hay una voluntad de "insultar" a ningún docente, y menos a vos en particular. La nota te nombra porque fue originada por mi lectura de tus respuestas al diario argentino que te entrevistó. ¿Te sentiste ofendido? Eso me parece interesante, pero no es este el lugar de pensar por qué; de hecho voy a hacer lo siguiente: asumir que todo esto me lo dijiste con nombre y apellido y empleando los canales más adecuados para el contenido en cuestión (verás que no te señalo que me parece desproporcionado tu ataque si lo vemos en relación a lo que presuntamente lo motivó; hacerlo implicaría una apuesta por un subjetivismo que aquí no conviene); voy a simular en mi memoria que tuvimos un intercambio epistolar en el que vos me señalabas estos puntos y pasaré a contestarte como corresponde.
Más allá de detalles pintorescos que incorporás a tu caricatura, llega un momento en que las observaciones que hacés se espesan. Voy a contestar algunas de ellas, si te parece bien. Por ejemplo: "Por ejemplo, a X no le gusta la editorial BO, lo que no es impedimento para que haya enviado sistemáticamente sus libros al concurso literario organizado por tal editorial. A X no le gusta la periodista cultural Y; sin embargo envía prolijamente encuadernados sus mejores esfuerzos en el terreno narrativo al concurso en el que Y es la jefa del jurado. Ignoramos el porqué de estas contradicciones..." Primero que nada, me emociona como saltás a defender a los que te dieron un cuarto del pan que te ganás con tus libros; hace un año y pico recuerdo que yo critiqué con bastante severidad a Juan Grompone (¿o lo llamé el "Escritor J"?) a raíz de su participación en un evento que te involucraba; a los pocos días me mandaste un mail o mensaje de Facebook, no recuerdo, diciendo algo así como "estoy de acuerdo contigo pero no voy a opinar porque está vinculada la editorial que me publica"; curiosamente, hace no tanto me hiciste chapeau por criticar en la prensa un libro publicado por la misma editorial que se ha encargado de dos de mis libros (tres si contamos una antología de poemas). Voy entendiendo cual es tu relación con las editoriales, Pedro: servilismo y genuflexión. No me extraña: se corresponde a tu perfil. Pero sigamos: me acusás de enviar originales a un concurso organizado por una editorial que no me interesa (habría que desarrollar más esa afirmación, pero lo dejamos para otro momento) y dotado de un jurado presidido por una periodista cultural que tampoco me gusta (dejemos de lado la imprecisión en el empleo de ese verbo, no me molesta dejar pasar cosas que son claramente parte de tu handicap con las palabras y las ideas); paso a informarte que al premio de narrativa de BO me presenté sólo dos veces: en la primera (la edición 17 del concurso) obtuve una mención, igual que vos, y fue Leonardo de León quien obtuvo el primer premio; en la segunda (tras haber presentado una novela que algunos de esos lectores que, como dijiste en Facebook, merecen tu confianza, consideran muy buena, y que por suerte ya tiene editor) no obtuve nada, con Manuel Soriano en el primer premio (ah, y no recuerdo haber criticado los libros de estos dos autores: no los leí, más allá de algunos cuentos de Leonardo de León que no me entusiasmaron y uno que me pareció muy bueno; si miramos qué otros autores han ganado premios a los que me presenté sin éxito incluimos por ejemplo a Ana Solari, de quien no recuerdo haber dicho nada nefasto, a Gustavo Espinosa, idem, y a Damián González Bertolino, autor de un libro para el que sólo he tenido elogios, muchos de ellos públicos y publicados en La Diaria -te digo esto para que la próxima vez que quieras señalar defectos de alguien hagas un poco mejor los deberes). Varias cosillas que supe del premio y de la performance del jurado, sumado a mis estrategias a la hora de dominar la ansiedad, me hicieron concluir (hacia la mitad de 2011) que no habrá una tercera ocasión en que me presente al premio; pero más allá de estos detalles, creo que es un poco tonto de tu parte pensar que si me presenté al concurso de BO fue por una razón diferente al dinero en juego. Preguntale a Horacio Cavallo cual es su razón para presentarse a los concursos, dejando de lado jurados y perfiles editoriales: te va a decir que es el dinero, y ante eso no hay argumentos, ya que ¿qué perdemos con intentar? Y si ganamos 30.000 pesos, al menos podemos comprar cierta tranquilidad y quizá más tiempo para dedicarnos a la escritura. Pero suponía que no había necesidad de explicarte estas cosas.
Ahora bien: sí, tengo mis reservas con respecto a la línea editorial de BO; sí, tengo mis reservas con respecto a las opiniones y el perfil intelectual de Rosario Peyrou. Seguramente te molestan esas "reservas" por aquello de que no morderías (y siempre defenderías) la mano que te alimenta, ¿o hay otra razón, Pedro?
Después haces chanzas sobre cierta tendencia que según vos exhibo en favor de las taxonomías; estás en tu derecho de pensar lo que quieras: es, claramente, un tema que molesta a los escritores jóvenes uruguayos, que a la menor sombra de "clasificación" se enbanderan de epistemologías mal digeridas. Vos al menos intentaste ponerle un poco de humor, ramplón, es verdad, pero humor al fin. Ahora, es interesante que a la hora de buscar blancos en mi persona privilegies ese.
También señalás que no tengo lectores. Lo decís de esta manera, mirá: "X no tiene lectores. X forma sus propios lectores"; más allá de la estupidez de yuxtaponer esas dos afirmaciones (si X forma a sus lectores está claro que pasa a "tenerlos"; salvo que consideres que la única relación válida entre un escritor y sus lectores se basa en cierta "naturalidad" de que el escritor vaya a acertar en lo que el lector espera y desea consumir -lo cual, por otra parte, quizá sea parte de tu programa como escritor en ciernes-; ni que decirte tengo que me parece una ingenuidad asombrosa, si es que pensás así), luego seguís diciendo que someto a mis lectores "a la rigurosa y exigentísima tarea de leer (mis) artículos, prólogos y reseñas, tras lo cual muchas personas débiles de espíritu han vomitado, metafórica y literalmente"; me pregunto cómo someto a nadie a leer mis artículos, prólogos y reseñas; ¿obligo físicamente a las personas suscriptas a la Diaria a no saltearse la sección cultural cuando aparece alguna reseña o crítica de mi autoría? ¿Envío spam con mis textos? No: mantengo un blog y soy publicado por un equipo editorial que incluye a Gabriel Lagos y Gonzalo Curbelo; si te surje algún tipo de molestia gastroesofágica al leer mis críticas, artículos o reseñas, quejate con ellos por publicarme y no pases de nuevo por , por o . Ah, y lo de "metafórica y literalmente" es bastante tosco; ahí te dejaste llevar por las inercias del lenguaje, igual que, por ejemplo, en el comienzo de tu primer policial publicado por Estuario, donde en un sólo párrafo incluís al menos dos lugares comunes tan gastados como "la China milenaria", "el país galo" y "sillón desvencijado".
No te voy a discutir eso de que soy "mal escritor" o que "escribo mal", porque si lo hiciera vos sentirías que acertaste en tu retrato de Ramiro Sanchiz como un tipo egocéntrico, vanidoso y narcisista, acusaciones que tampoco voy a negar porque me parece ocioso y poco productivo. Hay, sí, algunas cosillas que te voy a señalar. "X es de los que piensa que citar a determinado autor y el impacto que ese autor generó en él basta para que la gente piense que él es tan brillante como el autor citado"; gratuito, poco inteligente y ambiguo: ¿a qué te referís? ¿a estados de facebook? ¿a citas en críticas y reseñas (no te olvides que vos lo hacés de un modo mucho más flagrante que yo)? ¿a referencias en la narrativa? (quizá te molestan ciertas prácticas de puesta en evidencia de la intertextualidad).
"X piensa que las vanguardias no han pasado". ¿Te referís a las vanguardias llamadas "históricas"? ¿Al neovanguardismo de los años 60? ¿A Nozilla, la línea contemporánea de narrativa española que retoma las prácticas de ambas? Además, ¿qué quiere decir pasado? ¿Pasado como en un desfile? Qué poca comprensión que exhibís de la historia del arte, Pedro.
Me interesaron esos dos puntos porque son los únicos (también repetís la cuestión con lo de los 100 años, pero no vale la pena citar esa afirmación, que está implicita en la que la precede, más o menos) en los que rozás una posible razón por la que mi escritura te resulte tan deplorable, tan ocultadora de la inteligencia, tan emética. Pero, por supuesto, no queda claro; me recuerda cierta polémica que sostuvimos, en la que claramente habías leído mal mi primer mensaje. En fin.
Si bien me propuse no entrar a Facebook en enero, recién entré para mirar tu perfil, y encontré una serie de reacciones a este "dramático testimonio" que escribiste. Entre otras cosas, decís que sabés de cuatro personas (lectores en los que confiás) que leyeron La vista desde el puente, entre las cuales dos no pudieron terminarla, una la consideró mala y a otra más o menos le pareció bancable, de lo que deducís que a) escribo mal (lo que venías diciendo) y b) La vista... es una mala novela, dado que tiene algo así como un 25% de aceptación. Decime por favor que fue un chiste más; de otro modo voy a tener que pensar que sos mucho más que definitivamente estúpido y empezar a formular teorías sobre desafíos cognitivos importantes. De todas formas te confieso que estoy a milimetros de esa conclusión, ante todo por tu cobardía, por tu prosa ramplona, por tu ceguera ante la profusión de clichés que recorre tus novelas, por los facilismos en los que incurrís y justificás hablando con elefantina imprecisión de tu idea del "escritor del futuro" y su "versatilidad" (que se traduce en seguir escribiendo novelitas policiales por encargo, aparentemente... por lo cual te felicito, Pedro, seguramente encontraste ahí tu nicho, en al menos dos sentidos de la palabra, si me perdonás la aclaración poco sutil), por tu imperiosa reacción cada vez que alguien critica severamente a otro escritor (y más imperiosa es la reacción cuando el criticado es amigo tuyo, por supuesto), por apelación a clichés de manual, por la escasa hilación lógica de tus respuestas y por tu sumisión a las instituciones y autoridades, para no seguir abundando en observaciones. Y te comento de pasada que si nos ponemos a hablar de lectores de mi novela a mí no me costaría nada mencionarte a gente que la leyó y le pareció buena o incluso muy buena (gente que vale mucho más que vos -que ha dado más pruebas de valor, quiero decir- en el terreno intelectual y literario, por otra parte); esas "reseñas" que producen vómitos, de hecho, han sido elogiadas por ejemplo por Roberto Appratto, Gustavo Verdesio, Gabriel Lagos, Ercole Lissardi, Carlos Rehermann y Soledad Platero, y te los menciono porque supongo que los conocés. Ahí tenemos, entonces... a ver... seis lecturas, dos que no la terminaron (por lo que no deberían considerarse válidos a la hora de opinar, ¿no? porque si lo fueran, te confieso que terminar La noche que no se repite y Ya nadie vive en ciertos lugares -oops... este último lo publicó la misma editorial que me publica... que contrariedad!- me costó un esfuerzo que, en otras circunstancias, te puedo asegurar que no hubiese hecho), una negativa, otra mas o menos, dos positivas... hmmm.. ¿cómo cambia eso el panorama? ¿Paso de ser malo a ser más o menos malo? ¿A ser aceptable? ¿Sigue siendo verdad que la mayoría de la gente piensa que escribo mal? ¿Pusiste una empresita de encuestas y no contaste nada? ¿Pedro Peña le toma el pulso al público lector? Bueno, no importa, sigamos asumiendo que o bien fue un chiste o algo que dijiste sin pensar demasiado (como todo lo que decís, por otra parte).
También podría preguntarte si leíste alguno de mis libros, además de Perséfone; dado que opinás tan suelto de cuerpo sobre mis textos, asumo que los leíste todos. Yo sí leí todos los tuyos, excepto el último; y salvo que hayas mejorado increíblemente al escribirlo, te diría que por ahora sos un narrador de medio pelo, un tipo que busca la fácil (excepto en Eldor, hubiese dicho hace un tiempo, pero ahora que lo pienso mejor me parece que te limitaste a seguir lugares comunes bradburianos), que se contenta con armar pequeñas artesanías deficientes, un dominguero, en fin. Y a los domingueros se les puede pedir que no molesten: "Los dioses no deben ser molestados", dijo una vez el gran Herrera y Reissig, y pensé en cerrar así la carta para darte más elementos que aportar a tu caricatura narcisista y egocéntrica hasta el delirio. Pero sería darte de comer un poquito más, Pedro. Un final mejor podría ser resaltar tu cobardía, tu estupidez y tu mediocridad, pero tampoco tengo ganas. Seguir leyendo tu "Dramático testimonio" y contestando punto por punto me aburre -ya bastante te respondí-, así que un "que te vaya bien" seguramente es la mejor manera. Date por saludado y seguí en lo que hacés, que vas bien (en el sentido uruguayo, claro). Saludos a Rosario y a Heber; y lustrales bien las botas (por no decir algo más grosero); suerte en el concurso de BO y seguí insistiendo en tu búsqueda de versatilidad: seguramente vas a llegar a escribir novelas horribles en todos los géneros y estilos.
Saluda atte,

Ramiro Sanchiz

10 comentarios:

sokon m dijo...

Para mi hay una moraleja en esto: no se metan con RS. Te vapulea, te pone de rodillas y te hace llorar. Preguntenle a Bayeto, que sí es un duro.

Es más, RS es el Hannibal Lecter de la crítica literaria uruguaya.

Hablando en serio ¿de veras Peña se calentó por el dibujito? ¿O es toda una joda que organizaron entre ustedes?

A mi me resulta increíble la capacidad de leer y de trabajar de Ramiro. No conozco un tipo más trabajador e inteligente en el medio. Otros iguales habrá, claro.

Además, escribe las cosas más divertidas de la vuelta.

Ramiro Sanchiz dijo...

Marcelo, yo también encuentro difícil creer que a Peña le molestó tanto la caricatura de Matías que coloree y subí a mi blog; se molestó, también, con una entrada de mi blog de microcrítica en que critico a Ray Bradbury, lo cual es curioso porque recuerdo haberle comentado más o menos las mismas ideas hace tiempo, de hecho en más de una ocasión. Se habrá olvidado, quizá. Más allá de eso, creo que su reacción fue un poco... como decirlo... desproporcionada. Y cobarde; se amparó en el clásico "es una joda, ¿no te das cuenta?", que es una especie de variante del "tiro la piedra y escondo la mano". En fin.

Anónimo dijo...

Esto es tremendo.

Ramiro, no deja de sorprender tu constante necesidad de tener problemas con los demás; de auto construirte a vos mismo, definiéndote, midiéndote, pesándote, situandote dentro de una generación; de decirle a los demás como tienen que escribir; de celebrarte a vos mismo y a tus amigotes; de querer parecerte a ciertos escritores a los que nunca vas a llegarle siquiera a los talones; de querer generar cierto "universo" propio que no es más que pura estupidez copiada, y mal copiada, claro.

Te miraste tanto a vos mismo que te quedaste bizco.

Deberías consultarlo.

Y siendo lo más claro posible, al leer esto sentí una sola cosa: lástima. Esto se está volviendo triste.

En este penoso post leí que te referías a la novela de un colega aludiendo a supuestos "lugares comunes". Bueno, vos de lugares comunes, después de la porquería minúscula pero pretenciosa que te acabás de mandar (La vista...), no podés hablar.

Primera página de tu intento de novela atormentada y removedora y encontramos esto:

"o que en realidad le miraba las tetas o se imaginaba qué cara pondría al chuparle la pija"

"Era muy fácil levantarse a una india"

"siempre, después de coger..."


Uh, qué duro, qué despojado de ataduras, qué estilo, qué posmoderno; a este chico sí que todo le chupa un huevo.

Es patética la forma en la que querés hacer creer a los demás que pensas este tipo de cosas; se nota la impostura, se nota demasiado, no te creés ni vos las cosas que escribís. Da mucha gracia.

Segundo punto: personaje atormentado por el suicidio de su padre. El chico busca explicaciones mientras quiere cepillarse a su hermanastra, viaja a una ciudad extraña a buscar respuestas, todo se oscurece, empieza a reconstruír la vida de su padre. ¡Por Dios, cuánta estupidez; qué cantidad de lugares comunes!

Ah, y el testamento... cómo no: no podía faltar.

En suma, un intento (claro que fallido) de entrelazar dos historias: una, la del misterio de Artigas, otra, la de la muerte inexplicable del padre. Dos clisés pegados con moco.

Y bueno, ni pienso hablar de la chotada esa del "Artigas dictador". Parece la idea de un adolescente cansado de dar
exámenes de historia y reprobarlos.

En cierta crítica (la de El proyeccionista...) criticabas al autor diciendo que se empeñaba en demostrar cuánto sabía de cine. Vos hacés eso, pero de verdad. Hasta citas a Zeppelin en un libro que no tiene nada que ver, junto a Joyce, claro, no sea cosa que alguien te confunda con un chico poco leído.

Un gran paso atrás.

Nadie te va a recordar, por más que hagas todo este circo.

Anónimo dijo...

Anónimo, das vergüenza a los anónimos. No podes poner un comentario sin insultar y siempre protegiéndote de que vayan a tu blog y te digan algo. Te pensás que la gente no sacó quien sos? Que tipito resentido y cobarde, ese ejemplo le das a las futuras generaciones? si, este es un datito para que te quemes la cabeza.

Ramiro Sanchiz dijo...

Te noto preocupado, Anónimo, por mi vida y mi escritura; ¿habré tocado una fibra sensible? ¿Tu propia mediocridad, quizá? De tu comentario se deduce que todos los temás están trillados y se han vuelto clichés; cuando yo digo "lugar común" no me refiero a un tema sino a cierta expresión gastada. Pero me aburre tratar de razonar contigo. ¿Así que me esfuerzo por demostrar cuanto sé de Zeppelin? La única mención a la banda está en la cita; en el resto del libro (obviamente, porque se trata de una ucronía) ni se menciona. Menos mal que no vas a leer mi próxima novela, donde estoy páginas y páginas hablando de la discografía de Zeppelin. Veo que te molesta también el uso de términos como "chupar la pija" y "coger". Bien por vos (¿qué te puedo decir?, para mí tu comentario se entierra solo). Pero me reservo para el final tu comentario sobre el "artigas dictador". ¿Así que no es un tema válido? Mirá vos, veo que tenés bien claro lo posible y lo imposible dentro de la historia, además de lo que vale la pena y no vale la pena llevar a la narrativa. Con tantos conocimientos, la verdad, ¿qué hacés dejando comentarios en mi blog? ¿Y qué hago yo respondiéndote? Por lo menos me divierto. Y me divierte mucho como descalificás una novela por un par de líneas temáticas. ¿O es por otra cosa que la descalificás? No se entiende mucho... te cuento esto por vos, capaz que podés mejorar: se nota que sos un crítico literario frustrado, ¿o quizá un narrador fallido? Y, por último: el paso atrás dalo vos; y, ya que te gusta mi estilo "despojado de ataduras", te digo muy sencillamente: chupame la pija, gil. Cuando me reconozcas por ahí, en algún lugar en el que extrañamente coincidamos, recordame quién sos, asi me doy el gusto de cagarte a piñas, ¿OK? (ah, y este fue el último comentario que te posteo, como el gran fascista de los blogs que soy. Hasta la vista, baby!)

Paula Irupé Salmoiraghi dijo...

Jajaja, sus peleas son muy graciosas...

Paula Irupé Salmoiraghi dijo...

Lo más gracioso es que el dueño del blog tenga programado para que apruebe estos comentarios, es casi como hablar solo ¿no?

sokon m dijo...

Para mi lo más gracioso es cuando Ramiro le dice 'chupame la pija, gil'. Pero ta, soy un tipo muy básico.

Ramiro Sanchiz dijo...

Yo también soy básico; acá me saqué las ganas de putearlo. Es la mejor manera de terminar el diálogo, aparte; habrá quien considere que apelar a la puteada básica es darle la razón, pero también es cierto que seguir publicándole los comentarios y respondiéndolos es conferirle demasiada vida a una larva conectada a internet en el fondo de una habitación oscura llena de pinocha y arena húmeda, probablemente en Neptunia (ojo, Marcelo), a pocos metros del arroyo Pando.

Fd. dijo...

¡Yo sabía que ese color no era de Bergara!