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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

viernes, 27 de enero de 2012

los tentáculos del pavo real

En El País Cultural  Álvaro Buela ha reseñado mi novela La vista desde el puente. El buchón de Google -como dice un amigo- me alertó de inmediato y, después de leer lo escrito por Buela, me quedó dibujada una sonrisa en los labios, que quizá podré explicar aquí.
La conclusión de la reseña, si la he leído bien, es que La vista... es oportunista (fue publicada a fines del año del Bicentenario), propia de un estudiante de letras "en plan vedetonga" (es decir llena de "inter, intra y metatextualidades"), llena de facilismos argumentales ("descubrimientos casuales, parrafadas explicativas, coincidencias forzadas"), considerablemente rápida, poblada de personajes "de escaso calado", interesante, plena en viejos trucos tomados de "las novelas de intriga, de Conan Doyle y Stevenson en adelante", en cierto sentido fallida ("quedan por el camino, apenas esbozadas, algunas ideas poderosas que podrían haber conectado la historia de un país con la individuación del sujeto en el presente"), no exenta de gratuidades ("Sanchiz pergeña un pasaje gratuito y sin consecuencias sobre un eventual incesto e insiste en la interpelación meramente libresca que el padre suicida ejerce sobre su hijo Federico"), con "virtudes y descuentos", ágil, "sobreexplicada" y capaz de "recobrarse de la carga metaliteraria a la que está sometida y ganarse un lugar destacado dentro de la campaña autopromocional del autor".
También se refiere Buela a lo que entiende como facetas de mi perfil en tanto escritor y -quizá- de mi personalidad. Se propone hacer una lectura "honesta" de mi libro y, para ello, opta por dejar de lado (lo cual estima necesario para hablar con honestidad de todos mis libros, para de paso preguntarse si son "cinco, siete o diez" -le respondo, ya que estamos: publicados en papel son siete) cualquier consideración sobre  la "polución discursiva" que he "irradiado" sobre mí mismo con "metodología tentacular"; es más: dice Buela que he colmado la atmósfera de "una inenarrable campaña autopromocional de la que pueden extraerse dos conclusiones: 1) Ramiro Sanchiz se ama; y 2) Ramiro Sanchiz se cree genial". Me parece fantástico que un crítico de la reputación de Buela tenga un medio en el que expresar sus ideas sobre mi persona que, como no podía ser de otra manera, leo con atención (es verdad que me amo y es verdad que me creo genial, dicho sea de paso); más allá de sus juicios (él habla desde una posición estética y ética que no necesariamente comparto) le agradezco haber detectado la campaña de autopromoción y construcción de un proyecto y un perfil que vengo realizando. Tambié habla Buela del "control parapolicial" que ejerzo sobre la crítica vernácula, y añade "sin ir más lejos, este suplemento ha estado en el foco de sus vituperios internéticos, al encontrar en él reseñas que, en su excelso criterio, padecen de "signos de una lectura insuficiente o indiferente o resignada o haragana" y revelan "la tendencia de ciertos críticos a señalar de ciertos autores apenas que son (…) graciosos, pintorescos y, en última instancia -esta es su mayor equivocación- inofensivos". Para los lectores que no lo sepan, voy a aclarar aquí de que habla Buela. Hace un tiempito Mercedes Estramil (a quien estimo como novelista) publicó una reseña de un libro de Pablo Dobrinin; el autor se había sentido un poco ofendido por la nota y me instó a leerla y a darle mi opinión. Lo hice y encontré una serie de tics que iban no tanto a las fallas de Estramil como reseñista y crítica (más allá de lo que yo entendí como fallas en esa reseña o crítica en particular) sino a un síntoma bastante visible del medio cultural uruguayo en relación a la ciencia ficción y la fantasía (en oposición a la "literatura fantástica", designación más prestigiosa), géneros implicados en el libro de Dobrinin. Señalé esos tics en facebook y, por lo visto, llegaron a los ojos de Buela quien, en todo su derecho, salió a defender a su compañera del Cultural y, de paso, al Cultural entero (también me he expresado no favorablemente sobre Rosario Peyrou, ya que estamos). Probablemente yo hubiese hecho lo mismo (después de todo, como señaló Gabriel Sosa en ese mismo intercambio de facebook, los hobbits nos defendemos entre nosotros de los ataques de Mordor), así que celebro el gesto parapolicial de Álvaro Buela. Ahora bien, si el hecho de haber criticado una reseña de Mercedes Estramil y haber expresado algunas dudas sobre El País Cultural habilita a pensar que estoy ejerciendo un control parapolicial sobre la crítica literaria uruguaya (quizá Buela también se refiere a mi "polémica" con Pedro Peña, que tuvo a la crítica como eje: si es así no leyó bien, ya que mi participación en ese intercambio consistió apenas en aclarar cual era mi noción de crítica y defenderla como una opción válida y viable), entonces lo que se está pensando es que la crítica literaria uruguaya sólo existe en El País Cultural; que yo sepa no he realizado actividades propias de unidades parapoliciales a críticas y críticos de otros medios, La Diaria, Brecha, Búsqueda, etc (más allá de que pueda haber formulado juicios sobre determinadas notas: quizá Buela -que no creo que asuma que sólo en el suplemento para el que trabaja se hace crítica en Uruguay- asume que ofrecer un juicio sobre una crítica o reseña es ejercer una actividad parapolicial; la alternativa, por supuesto, es no juzgar, no opinar).
Más allá del asunto parapolicial, como decía al principio, la lectura de la reseña me dejó con una sonrisa: Me alegró, por ejemplo, que Buela detectara la presencia de Daniel Mella en la novela; me alegró también el adjetivo "inefable" aplicado a Federico Stahl y que se hablara de referencias a otras obras de mi autoría (no podía ser de otra manera ya que todas están vinculadas, lo que salta a la vista a cualquiera que haya leído las cinco o, por qué no, pasado por mi blog, donde me he extendido sobremanera sobre ese particular). Estos de Buela me parecieron gestos simpáticos, después de todo, y quizá el crítico de El País Cultural se esforzó por hacer un balance un poco más equilibrado entre notas negativas y positivas (aunque inclinado hacia las primeras), ya que de otro modo cabría sugerirle que, por merecer un ataque tan marcado, mi novela quizá no era tan "inofensiva". Obviamente no estoy de acuerdo con algunos elementos de su lectura, pero sería ocioso discutirlo en tanto toca la cuestión de qué se busca y qué gusta en literatura. Me parece interesante, de todas formas, que sea señalado el "oportunismo" en relación al Bicentenario. Allí, seguramente, hay algo para pensar.
Una última idea, en cuanto a lo de "ganarse un lugar en la campaña de autopromoción del autor": Si "campaña de autopromoción del autor" se entiende como sinónimo bueliano de "proyecto narrativo/crítico/intelectual/estético/ético del autor", estoy -para lo que pueda importar, a Buela por ejemplo- totalmente de acuerdo con la conclusión de la reseña.

18 comentarios:

Fiorella dijo...

Yo te amo aunque te ames a vos y seas genial, je. (no tenes porque publicarlo)

Juan Manuel Candal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ramiro Sanchiz dijo...

Lo de la ética hobbit corre, en el 100% de sus connotaciones, por cuenta de Sosa, yo lo cité porque si es pensable que yo salté a "defender" a Pablo, acá parece que Buela salta a "defender" a Estramil y a quienes le pagan parte de su pan y su sopa; todos estamos en nuestro derecho de saltar por amigos, de ahí lo de citar la frase hobbitera.
La reseña es ante todo una crítica a mí persona y a mi perfil como escritor, porque alguna cosa que hice o dije seguro molestó a Buela; como dije, está en su derecho de hacerlo. Sobre la novela se limita a anotar cosas que le parecieron; esa es una razón más para no discutírselas, salvo, claro, que haya eventualmente una verdadera necesidad de hacerlo... cosa que no tiene por qué pasar, supongo.

Juan Manuel Candal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ramiro Sanchiz dijo...

bueno, pero yo no estoy diciendo que la crítica o reseña de Buela esté especialmente bien lograda ni mucho menos; está clarísimo que se preocupó más por dirigirse a mí persona que a mi libro -y si a mi me hablaban de "saña" con respecto a Font o Casacuberta, de quienes no dije nada a título personal, acá lo que esa misma gente dirá es "Sanchiz se lo tiene merecido" o "te pagaron con la misma moneda", lo cual en rigor no es cierto.

sokon m dijo...

Me emocionó muchísimo el comentario de Fiorella.

Voy a ser breve. Coincido con JM Candal: todavía estoy esperando a ver una crítica negativa del libro de Ramiro en vez de opiniones sobre su persona.

Hasta cierto punto, entiendo a Buela, toda la envidia que rezuma el artículo del Cultural. Pero son estertores.

Ramiro Sanchiz dijo...

hay que entender al cultural: se sabe en la sobrevida y cada tanto tira un manotón de ahogado. En cuanto a Buela: la verdad, no tengo nada para decir sobre él (no lo conozco) o sobre su obra; vi "una forma de bailar" en el... ¿97 fue?, y no me acuerdo de nada. Tenía un actor simpático, creo. Si me aburro el finde capaz que busco por ahí otras críticas o reseñas suyas, a ver si saco alguna conclusión que valga la pena compartir.
Y en cuanto a Fio... ella sabe que por más que me ame tanto a mí mismo a ella la amo mucho más. Aparte, somos la auténtica pareja fiestera de la literatura uruguaya, como Scott y Zelda (Monster).

Juan Manuel Candal dijo...

Yo pensaba que amabas a Federico Stahl antes que a nadie (wink, wink).

Ramiro Sanchiz dijo...

un secreto muy bien guardado (hasta ahora) es que soy como esos escritores de biografías que en realidad odian al biografiado, jeje...

Anónimo dijo...

Otra conversación con pajaritos me ha convidado de buenas nuevas no tan buenas, pero nuevas.

-Viste, pio, que Sanchiz, piu, anuncia en su libro, pi, que La vista desde el puente es la primera de una trilogía? Pio?

-Pio, pio, pio...

-¿De qué te reís?

-Es que, pio piu, va a escribir las otras dos partes y se las va a tener que meter en el culo.

-¿Por? Las va a editar en Estuario.

-No estés, pio, tan seguro, pi. ¿Qué clase de pájaro te anunció eso? Uno de mal aguero, seguramente, pi.

-Oh... Santo Dios.

-Creo que, piu, va a volver a Anidia a pedir que le editen las otras dos partes... porque según me dijeron, pio, se le complicó. Va a tener que Anidiar en otro lado.

Ramiro Sanchiz dijo...

hilarante, verdaderamente hilarante... veremos quién se mete qué cosas en el culo

Ramiro Sanchiz dijo...

anónimo: hacé así: te metés en una cápsula, esperás un año y luego hablamos de editoriales y publicaciones, y si la cosa queda entre Anidia y Estuario, dale? O capaz que tenés que ampliar un poco tu colección de pajaritos informantes...

Ramiro Sanchiz dijo...

1er anónimo rechazado del día... a ver a cuántos llegamos!

Ramiro Sanchiz dijo...

Quiero señalar que los comentarios de Juan Manuel Candal fueron borrados por él mismo; a veces eso de "eliminado por el autor" se presta a confusiones. ¿El autor del comentario? ¿El autor del blog? Yo, por las dudas, aclaro...

y vamos por el 2o anónimo borrado! a ver si rompemos el record!

Ramiro Sanchiz dijo...

tercer anónimo suprimido! está bien que hay ganas de dar pistas, pero ¿era necesaria esa sugerencia abrasilerada?

Ramiro Sanchiz dijo...

El anónimo que escribió sobre hobbits: censurado, como me pediste.

Ramiro Sanchiz dijo...

Diego: chupámela.

Fd. dijo...

Yo creo que la reseña falla porque está presentada como tal, pero en verdad es una carta abierta a vos. O sea, no parece escrita para informar sino para que te llegue a vos (o que algún detractor se indigne junto al que la escribió). Es como graffitearte la pared, más o menos. El libro es una excusa que sólo cobra sentido en función de todo lo demás (Sanchiz vs. el Cultural, Sanchiz y su egolatría, Sanchiz y su personaje, etc.). Digamos que es un buen artículo de blog, pero no una buena nota para papel.