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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

sábado, 27 de diciembre de 2014

2014, primera parte: lecturas

Bueno, después del papelón del año pasado (cuando anuncié un post de repaso del año en varias partes y escribí apenas una), después del mea culpa de lo mucho que tengo descuidados mis blogs, después de todo eso esperable, empiezan mis egocéntricos repasos del año, ahora con una lista de libros leídos y reseñados a lo largo de 2014. Y este conjunto de libros incluye el de mis favoritos de 2014, tema sobre el que ya escribí para Indie Hoy. Eso sí: la lista de Indie quedó patéticamente incompleta, sobre todo porque olvidé Iris, de Edmundo Paz Soldán (en realidad la había empezado, en pdf, a fines de 2013, y quizá por eso en mi inconsciente quedó marcada como un libro de otro año; pero en realidad no tengo excusas: es uno de los mejores libros del año, sin lugar a dudas) y Kraken, de China Miéville. Ambas aparecen en esta nueva lista.
El orden en que voy incorporándolas tiene que ver más con caprichos de la memoria que con un verdadero ranking.

Este año incluyó tres experiencias de lectura especiales, cada una de ellas muy enriquecedora a su manera. La primera de la que quiero hablar fue la lectura, en octubre, de

1.Moby Dick. Jamás había leido completa la gran novela de Herman Melville. Dickie Moe. Para cuando vi ese corto genial, según recuerdo, yo ya sabía de qué iba la historia de Moby Dick y Ahab, así que el comienzo de mi relación con el libro sigue quedándo sepultado en el misterio de los primeros años de mi vida, por decirlo de un modo tremebundo. Pasa con los clásicos: ¿cuándo se accedió a ellos, más allá de su lectura, por primera vez? ¿Por qué nos cuesta tanto pensar nuestra vida sin conocimiento de la idea básica del Quijote, de la Biblia, de Shakespeare? ¿Opera alguna suerte de reformateo retrospectivo de la memoria? Finalmente, aprovechando que estaba trabajando en la Feria del Libro y eso me permitía dedicar horas (asi fuesen intermitentes) a la lectura, leí Moby Dick en 4 días y en la traducción publicada por DeBolsillo. ¿Por qué sucedió esto? En cierto modo me sentí "guiado" hacia la lectura de la novela de Melville. Había conseguido (ver más adelante en esta lista) el fantástico Leviatán o la ballena, de Philip Hoare, y también escrito bastante sobre Cousteau y las ballenas en varias versiones de mi novela El orden del mundo, de modo que el tema de los cetáceos venía rondándome la cabeza desde por lo menos febrero. Quizá fue simplemente decidir algo así como "no puede pasar más tiempo sin que lea este libro". Ahora no entiendo cómo no lo había leído antes, por supuesto. Es, sencillamente, una de las 3 o 4 grandes novelas de todos los tiempos. Quizá la cosa va por el Quijote, Moby Dick, En busca del tiempo perdido y poco más (sí, bueno, Balzac, Tolstoi, y yo añadiría Sterne, Joyce, Pynchon...), al menos en cuanto a esa idea de la "novela total", el libro isomórfico con el universo. Mallarmé y el Gran Libro de los Gummies. La historia de mi vida. En el caso del de Melville es sorprendente lo contemporáneo del texto (cada época, estoy seguro, lo sintió y lo sentirá contemporáneo), con su ruptura de la narrativa para incorporar ensayo, sus digresiones, sus juegos con el narrador, sus niveles de ficción y metaficción, su pretensión enciclopédica...en fin. Ahí está todo lo que (al menos yo creo que) se puede pedir a un libro. El día en que descubra como clonarme en cuerpo y mente armaré un ejército de sanchices y nos pondremos a escribir un libro que valga la décima parte de Moby Dick. Es eso o vivir para siempre, claro. Quizá lo primero es menos improbable.
Sí había recorrido, no sabría decir cuándo con exactitud (pero probablemente entre 1986 y 1987, debido a recuerdos geográficos que marcan el evento con anterioridad a la primera mudanza importante de mi vida) una versión "para niños" que era, en realidad, casi tan extensa como 3/4 del original. O quizá un poco menos; era un libraco gigante, con ilustraciones hermosísimas y letra relativamente grande. Probablemente no incluyera los fragmentos ensayísticos o los relatos que divergen de la historia principal, además de, por supuesto, presentar la prosa de alguna manera simplificada. También recuerdo haber visto la película de John Huston, o al menos partes de ella, en una vieja tele blanco y negro, en el apartamento que tenían mis padres (hasta 1988) en el Barrio Sur. Y, claro, la animación de Tom y Jerry

La segunda experiencia de lectura fue atravesar, para una nota, la totalidad de la colección Cosecha Roja, de novela negra en Estuario Editora. Después de que saliera el artículo prometí que armaría un artículom ás extenso con comentarios detallados libro por libro; no lo hice (para variar), así que esto que sigue es lo más parecido que se podrá encontrar a mi promesa incumplida.

2.01 Sobres papel manila, Rodolfo Santullo. Debut prometedor para la colección; me pasa con este libro que lo siento más un cuento largo que una novela, al menos de acuerdo a esa definición intuitiva que se puede tener de "cuento" y "novela" y que para mí es algo así como un cuento es una cosa que pasa y una novela es un lugar donde pasan cosas. Parte de la apuesta de Santullo es exponer sus historias de la manera más eficiente posible, y quizá por eso sus guiones son tan buenos y su ficción parece reclamar a gritos que se la adapte al cine (cosa que está por suceder, tengo entendido). Está también un manejo astuto del género, policial crook-story en este caso, que demuestra siempre una gran capacidad de lectura. Eso sí: no es el mejor libro de su autor; en mi opinión queda justo por debajo de Cementerio norte y, especialmente, de Matufia, que aparecerá más adelante en el repaso de esta colección. Y ojo que no hay que olvidarse de los buenísimos cuentos de Perro come perro.

2.02 Trampa para ángeles de barro, Renzo Rossello. Otra novela potente. La prosa no siempre convence, pero es un detalle menor terminado el libro, que funciona muy bien. Quizá eso que no me convenció del todo en la escritura tiene que ver con una suerte de "ansiedad por contar" -perdonen, pero no encuentro una manera mejor de decirlo-, como si se notara demasiado que el narrador tiene que llegar a donde se ha propuesto y decida usar todos sus recursos para acelerar el trámite. Pero en este caso lo cierto es que no siempre se siente así y que, en última instancia, los personajes potentes y la historia bien armada satisfacen al lector. Un clásico de la novela negra uruguaya, sin lugar a dudas.

2.03 Ya nadie vive en ciertos lugares, Pedro Peña. En mi reseña de la última novela de su serie policial dije que el conjunto gana considerablemente en comparación con las novelas individuales y que la última y la tercera son las mejores. Así, la primera, el debut de Peña como escritor de policiales y una muestra de su valentía como narrador que se atreve a probar con géneros diversos, es ante todo una buena promesa y una novela sólida. El tercer tomo de Cosecha Roja no es un clásico (como Trampa...) ni una lectura tan fluida como la que hace al primer libro de la colección, pero está muy bien. Peña presenta acá a Agustín Flores, el protagonista de todas sus novelas marcadamente "policiales" hasta la fecha. Periodista uruguayo con un amor no del todo correspondido por la literatura se ve enredado en labores de detective. Esa frase, en sí misma, ya es una novela. 

2.04 Dos veces para siempre, Jérôme Timal. Hay trucos que sólo se pueden hacer una vez en la vida, y el de "¿qué es esta mierda?" (o sea citar a Grail Marcus reseñando un disco flojito de Dylan) ya lo gasté con una novela de Pablo Casacuberta. Pero hay que decir que esta de Timal lo merece mucho más. Lo peor, por lejos, de la colección. La trama es tonta y pretenciosa; la narrativa tropieza todo el tiempo y cuando lo hace pone cara de "así camino yo". Uno puede culpar a la traducción (sin duda algo de eso hay), pero los problemas son más de fondo (si es que hay algo más de fondo que el lenguaje en una novela, claro) ¿Por qué se publica algo así? Cosecha Roja venía bien y de repente esto. Menos mal que zafaron con...

2.05 Aquel viejo tango, Rodolfo Santullo y Martín Bentancor. Bentancor solía ser el secreto mejor guardado de la nueva literatura uruguaya; ahora ganó un par de premios y empezamos a recordar que en algún momento concluimos que era (bueno, es) el mejor de todos nosotros. Acá se fusiona con su compadre Santullo (¿Martinfo Santucor? ¿Rodolfín Bentallo?) y nos regala un policial prolijo, sin mayores sorpresas, bien llevado. Leído despúes de Dos veces para siempre es la hostia, tío, te cagas (perdón, vengo de una lectura entusiasta de Skagboys, de Irvine Welsh, en la traducción de editorial Anagrama); en el conjunto de la colección es uno de esos títulos sólidos que, sin ser de lo más brillante, rinden a la perfección.

2.06 No siempre las carga el diablo, Pedro Peña. Sí, lo del conjunto de las novelas lo sostengo; hay que leerlas todas, etcétera, pero, y que Pedro me perdone, sigo pensando que la segunda de la serie es su peor momento. Y repito lo que dije en su momento en una reseña del tercer libro de la saga de Agustín Flores: No siempre... adolece de torpezas de estilo (el primer Peña -digamos que el primer Peña es el que va desde Eldor hasta Tampoco es el fin del mundo- tendía a dejarse llevar por cierto impulso poético e incorporar oraciones con pretensiones líricas que -es una manera de leerlo, claro; habrá quien disfrute esas irrupciones poéticas y concluya que gracias a ella Pedro "trasciende" la mera narrativa o el mero policial-desentonan con la prosa circundante y rompen el clima que viene siendo construido), tiene algo así como una solución apresurada y elementos que resultan un poco inconexos o superfluos. No llega al nivel de ridículo de Dos veces para siempre, ni de cerca, pero está entre lo más flojito, en mi opinión, de Cosecha Roja. Por suerte, Peña se superó en...


2.07 Tampoco es el fin del mundo. Novela sólida, de lo mejor de la colección. En mi caso personal, esto renovó mi entusiasmo por la saga de Agustín Flores. Peña logró equilibrar el interés por la trama puntual del libro con el arco narrativo de su personaje. Eso no es fácil. Lo dice alguien que tiene exactamente ese problema libro tras libro (y que no ha dado aún con la "solución" sino que ha ensayado varias "soluciones", no todas efectivas), lo dice alguien que divide la historia de la narrativa en TV en antes y después de Lost, lo dice alguien que tuvo serios problemas en rever todo Archivos X porque no soportaba los capítulos "Monster of the week". ¿El mejor libro de Pedro Peña? Junto a la última novela de la colección, sí, definitivamente.

2.08 En negro y negro, Fernandez de Palleja. Creo que los lectores de este blog pueden llegar a recordar que he tenido no pocas discusiones o encontronazos con este escritor, en algunos casos interesantes (en relación a mi reseña de El infinito es solo una forma de hablar, de Horacio Verzi, por ejemplo), en otras tontísimos. A lo que voy: después de haber leído algunas cosas suyas pensé que estos cuentos -que no venían muy recomendados por amigos- me iban a parecer horribles. Y la sorpresa fue que, en general (hay algunos que no funcionan del todo, pero son los menos), me parecieron correctos o incluso buenos. No pocos, de hecho, funcionan realmente muy bien, dejando de lado cosas que pueden molestar a algunos lectores, como homenajes demasiado evidentes a ciertas tradiciones de la novela policial (eso a mí no me molesta, al contrario). En este sentido hay que destacar, definitivamente, los dos textos más largos del libro. A veces Palleja parece seducido por su propio estilo, pero eso nos pasa a todos, tengamos o no tengamos (Palleja no siempre lo tiene) un estilo seductor (por ejemplo el de Pynchon en Inherent vice y el de William Gibson en todas partes); en esos casos suena en los oidos el cliché crítico de "¡no tiene nada para decir!", pero tampoco es algo tan molesto en realidad. En negro y negro es un libro correcto, en la zona media de la colección pero mirando hacia sus mejores títulos. Me da curiosidad ver qué haría Palleja en la longitud de una novela.

2.09 Un monstruo de mil cabezas, Laura Santullo. Otra novela sólida, sumamente ágil y fluida, con una trama interesante ambientada -sin decirlo explícitamente- en Mexico DF. Es una película o un proyecto de película o un guión de película novelado. No tengo ningún inconveniente con eso, y el libro me gustó, pero me suele pasar que cuando tengo sólo narrativa (y adyacencias: buenos personajes, como es el caso de esta novela) no me dan ganas de releerlo, cosa que me pasa con Un monstruo de mil cabezas. Eso sí: vería la película.

2.10 Barro y rubí, Hugo Fontana. El segundo peor momento de la colección. No es tan malo este libro como el del francés porque evidentemente Fontana sabe cómo armar oraciones bien resueltas gramaticalmente y, será por sabiduría de escritor veterano, sabe también sacar conejos de la galera y cortar con el fastidio y el tedio irremediables que produce su novela llena de recursos ridículos (trampas manieristas que no valen en sí mismas ni distraen de la tontería esencial de la trama, citas que se presumen eruditas pero que están en realidad al alcance de cualquiera, incluso de alguien que mira una pantalla de Firefox, frunce el ceño y se rasca la cabeza) y aparentemente marcada por demasiadas ganas de "provocar" con chistes de viejo tonto sobre meterla por el culo, etcétera. Como broma que sólo a su autor le hace gracia está bien; si Fontana está riéndose de sus editores y sus lectores, brindo por él y lo celebro; si no, bueno, lo dicho: la suya está entre las 2 peores novelas de Cosecha Roja.

2.11 Sultanes del ritmo, Leo Oyola. Excelente libro de cuentos, de lo mejor de la colección sin lugar a dudas. Dicho esto agrego que me pasa con Oyola que no le creo absolutamente nada, en particular su lenguaje villero o del Conurbano o como quiera describírselo: lo siento tan artificial -y esto es un elogio- como el de la gauchesca, el del Martín Fierro (es decir, el creado por un intelectual, un escritor, para armar una trama sobre el margen, sobre la "barbarie"); quien diga que leyendo a Oyola uno escucha el habla de esos grupos urbanos, se gana mi sonrisa escéptica. Amigos, esto es literatura: no tiene nada que ver con la "realidad" sino que se inventa otra; y en ese sentido la de Oyola es muy buena literatura. Su "literaturidad", a diferencia de algunos capitostes uruguayos, no está armada con clichés de lo "bello" o de lo "literario", sino que apela a la esencia: la ficción en el lenguaje.  Mis amigos argentinos no compran esa lengua ni compran sus tramas (ojo: no digo que a todos los argentinos le pase esto, estoy hablando únicamente de mis amigos o, seamos más certeros, de dos grandes amigos, no importan los nombres), pero supongo que no pueden dejar de concordar conmigo (que sí compro las trampas, aunque las percibo como tales) en que Oyola sabe narrar. Se podrá decir que si sólo hace eso sus libros no significan gran cosa, pero en mi opinión hace más que eso, y parte de lo que hace es inventar esa lengua castellana que se encuentra en los libros de Oyola, una creación, un hallazgo bello en sí mismo. Aunque, claro, quizá Oyola tiene algo diferente para decir (y si es así, reitero, no le creo nada). En cualquier caso, acá están sus mejores cuentos, en particular "Animétal" (otro gran cuento de Oyola es el que aparece en Aventurero, la tercera entrega de los Cuadernos de Ficción que arma Rodolfo Santullo para Estuario Editora).

2.12 Montevideo Street, Eduardo Pérez Vázquez. Si bien su trama es quizá demasiado simple, esta novela acierta en la construcción de un ambiente interesante. Del mismo modo que en la segunda de la colección acá me pasa que tropiezo a cada rato con torpezas de escritura; es la primera novela de su escritor, y eso supongo que cuenta, pero de todas formas me parece interesante volver a mi tosco concepto de "ansiedad por contar". Supongo que tiene que ver con los modelos literarios de Pérez Vázquez, aunque al decir algo así, al mover ese tipo de hipótesis, en realidad me estoy metiendo en un territorio que no conozco. Concluyamos que es una novela ágil -lo es-, que en general se lee fluidamente y que arma un mundo ficcional interesante. Supongo que su autor volverá a estos personajes y estos lugares; ahí veremos si su serie funciona o si queda en promesas y cierto potencial.

2.13 El combatiente, Renzo Rossello. Acá la prosa suena un poco mejor, pero la novela no tiene gran cosa que hacer al lado de Trampa para ángeles de barro. Es correcta, se lee de un tirón y tiene momentos que atrapan; no es para nada un mal libro, ni mucho menos de los más flojos de la colección, pero, puestos a buscar detalles, su trama de guerrilleros-buenos contra milicos-malos, su humanismo que sospecha de la tecnología a cada momento y su sencillez argumental (otro ejemplo de cuento largo, diría) la vuelven un título en cierto modo olvidable, al menos para mí.

2.14 Matufia, Rodolfo Santullo. Vengo absteniéndome de reseñar este libro porque participé de su corrección, pero quiero señalar que antes de meterle mano (y lo que le señalé a Santullo fueron, en última instancia, detalles mínimos) Matufia ya era, y por varios cuerpos de distancia, lo mejor de su autor. Era, además, una notoria novela. Porque, justamente, si en otros libros de Santullo la trama se siente un poco sencilla o lineal por demás, como en un cuento alargado, acá el ritmo, al respiración, son sin lugar a dudas los de una novela con todas las letras. Eso no necesariamente es un elogio (hay todo tipo de novelas, por supuesto, desde El fin de la eternidad hasta Ulises o La casa de hojas), pero sí puede pensarse como un momento que evidencia la maduración de su autor. Santullo entiende la narrativa como un oficio, un artesanado, y con Matufia dejó claro que entiende de mecanismos narrativos. Es, en cierto modo, una non-fiction novel, o lo es desde el punto de partida (luego Santullo aportó capas de invención, claro), que es el de una investigación periodística. Otro de los puntos altos de la colección, que todavía se reserva otro muy buen libro con

2.15 A veces tarda, casi nunca llega, Pedro Peña. Sobre este libro ya dije lo que pienso en mi reseña; repito que es una buena muestra de un momento mucho más maduro y certero de su autor y una de las mejores novelas publicadas en 2014 en Uruguay. Es, además, el momento que pone en evidencia que la saga de Agustín Flores, como dije más arriba, es superior a la suma de sus partes.

Algunas de estas novelas ya las había leído; las releí, de todas formas, para volver más sólido el proyecto de pasar por la colección completa. ¿Conclusiones? Algunas, tentativas, intuitivas. La novela negra en Uruguay tiende a hablar de la guerrilla urbana (tema recurrente en al menos 4 de los libros, acaso porque es una de las épicas colectivas más frescas, más cercanas), apuesta casi siempre por una narrativa ágil (que a veces decae en reportar hechos uno a continuación del otro, quizá porque se mira como modelo a un género -el policial- que rara vez abandona a lo narrativo como valor fundamental y ante el que los demás quedan subordinados), suele estar ambientada en Uruguay (hay excepciones, claro: Laura Santullo, algo de Fernández de Palleja, Eduardo Pérez Vázquez, parte del paseo infame que trata de proponer Timal), no descarta una intención de hacer denuncias de corte político o social, presta atención a los procesos del género en sus puntos de mayor atención reciente -la novela negra nórdica, por ejemplo- y más elementos que seguramente tuve claros terminada la lectura de los quince libros y que he olvidado ahora o se me han desdibujado.

Sigamos adelante. La última gran experiencia de lectura del año fue la lectura en orden cronológico (con una excepción, su último trabajo, que estoy leyendo justo ahora) de buena parte de la narrativa de William Gibson, también para un artículo en La Diaria. Y digo "buena parte" porque no leí la totalidad de la ficción breve gibsoniana; sí los cuentos de Quemando cromo, pero no los dispersos en antologías (aunque leí el excelente "30 views of a cardboard city"). Así que se trata ante todo de novelas, incluyendo La máquina diferencial, escrita en colaboración con Bruce Sterling. Acá van:


3.01 Quemando cromo. Lo había leído varias veces ya, allá por los 90s. Los hits, claro, son "Quemando cromo" (o "Quemando a Cromo", como querían los ciberpunks argentinos), "Johnny Mnemónico" y probablemente "Hotel New Rose"; en los años más heroicos (es decir, cuando el ciberpunk era una novedad en el Río de la Plata, especialmente en Uruguay, y Roberto Bayeto decía estar leyendo "despacio" Neuromante mientras Pablo Dobrinin reseñaba los cuentos de Quemando... para la revista Diaspar y los leía en función del estilo de Gibson en su primera novela... "triste, poético y decadente", se lee por alguna parte de esa nota) me interesaba especialmente "Fragmentos de una rosa holográfica" y pasaba de "La especie", "Órbita de invierno", "Combate aéreo" y de "El contínuo de Gernsback", probablemente porque eran colaboraciones (con John Shirley, Bruce Sterling y Michael Swanwick, respectivamente) o porque no eran "tan" ciberpunk como yo esperaba ("Combate aéreo" quizá sí). Y en esta relectura, justamente, fueron los que más me interesaron (con excepción de "Órbita de invierno", que pasó sin pena ni gloria). Si pensamos que este libro tiene el ADN completo de Gibson como escritor (afirmación aventurada y tonta, pero sigámosle el juego), está claro que en el posterior desarrollo del ciberpunk hubo genes que quedaron latentes o que se adoptaron una posición bastante subordinada. Cierto ballardismo eventualmente remplazado por un pulso más noir, por ejemplo. En ese sentido me parecio un libro especialmente interesante.

3.02 Neuromante. Del mismo modo, la primera novela de Gibson incluye estaciones orbitales e inteligencias extraterrestres, elementos que parecen remitir a una ciencia ficción diferente a la después practicada por su autor. En esta relectura Neuromante no se convirtió en mi favorita de Gibson; es una novela fertil como pocas y tiene una importancia histórica tremenda para la CF y la narrativa en general, eso sí, pero pensar que es lo mejor de Gibson es como creer que Ten es lo mejor de Pearl Jam: es un gran álbum, pero luego la banda se definiría en torno a otros elementos. Del mismo modo, la prosa de Neuromante ya cambia en la siguiente novela, que se parece más al resto de la bibliografía que a su predecesora. Quien busque densidad de imágenes, sin embargo, seguro piense que Neuromante es una suerte de no-va-más, y algo de eso es cierto, incluso en la traducción asordinada. Gran momento del libro: la fusión entre las dos IA y su inmediata comunicación con Alfa del Centauro. Y el tono noir es maravilloso para leerlo en voz alta. Ya perdí la cuenta de cuantas veces parodié en mis ficciones el célebre comienzo: "el cielo sobre el puerto tenía el color de una TV sintonizada en un canal vacío".

3.03 Conde Cero. Sigue la trilogía del Sprawl, iniciada con Neuromante. Descubrimos que la fusión de las IA, a su vez, se fragmentó en varias entidades que habitan el ciberespacio y se presentan como dioses del vudú. Una maravilla. Probablemente muchos lo tengan a menos porque lo comparan en impacto y brillo con su predecesor, pero es una novela sumamente defendible. Y, estilísticamente, acá comienza Gibson. Tramas múltiples estructuradas con el POV de los personajes, a la mejor manera de Philip K Dick (por dar un antecedente en la CF, claro); punto a los 3/4 del libro en que todo se va al demonio de un modo genial; fusión de las subtramas dejando siempre algún hilo suelto o en enigma; conceptos claves que estructuran el libro (esto sería más desarrollado después, pero ya está acá).

3.04 Mona Lisa Overdrive. Ahora sí, la obra maestra de Gibson o, al menos, el mejor libro de su primera trilogía. Borges con mirrorshades. El Conde Cero atrapado en una realidad de bolsillo con acceso al conocimiento completo de la humanidad, advirtiendo que "si la cosa se pone fea conéctenme a la red". Eso sí que es poesía.

3.05 Luz virtual. Empieza una nueva trilogía, más cercana al presente. El Golden Gate se convirtió en un cante gigantesco y Tokyo fue reconstruida después del terremoto... con nanobots y edificios en morphing permanente. El escenario es maravilloso, pero la novela no está al nivel de las tres anteriores en mi opinión. 

3.06 Idoru. Ahora sí, otro gran libro de Gibson. Rival de Mona Lisa y sin duda el mejor de la trilogía del Puente. Lo terminé en un barco, de regreso de Buenos Aires, y las resonancias de las palabras en mi mente reconfiguraban el paisaje gris del río y, después, la bahia. Releí de inmediato las últimas 30 páginas por puro placer. Clave: la idea de "puntos nodales", sucesos o entidades con potencial de cambiar la historia, de crear discontinuidades, de reconfigurar un continuo simbólico. Casi una descripción del M.O. de Gibson. ¿Casi?

3.07 All tomorrow's parties. Se me desdibujó un poco en la memoria. Interesante la historia del chico autista con los relojes. Un poco más débil que Idoru, supongo, aunque profundiza en el Puente y, de hecho, lo termina quemando. Buen final para la trilogía, más redonda en ese sentido que lo que hace Mona Lisa por el Sprawl. La idea del punto nodal se expande en la certeza, de uno de los personajes, de que la humanidad está a punto de tocar una discontinuidad en su historia.

3.08 Pattern recognition. Otra obra maestra. Volvemos a un protagonista único y su POV a lo largo del libro, pero acá es evidente que funciona bien. En cierto sentido le da potencia. Cayce Pollard, quizá, queda como el personaje que más recordamos de todos los libros de Gibson (junto, sí, a Case y Molly de Neuromante... y a Rez y Rei Toei en Idoru), y es un placer encontrarla de nuevo -apenas disimulada- en Historia cero. El "footage" ("metraje" en la traducción) analizado por los personajes es una de las creaciones más intrigantes de Gibson. Y comienza la trilogía Bigend (o Blue Ant), que transcurre en el pasado inmediato pero parece tomada de un universo paralelo. Magia.

3.09 País de espías. No me pareció tan floja como Luz virtual pero sería mi segunda menos favorita entre las novelas de Gibson. Para nada una mala novela, claro, y tiene sus momentos geniales (casi siempre que aparece el padre de Cayce Pollard), pero, en general, me pareció más tenue que las otras y, definitivamente, que su predecesora en la trilogía. El final es el más desdibujado de los libros de Gibson; no necesariamente el más intrigante. La manera de presentar el "arte locativo" es un punto nodal del libro y quizá su máximo interés.

3.10 Historia cero. La noción de "marcas secretas", punto nodal de Historia cero, es fascinante. Me resultó un poco más ágil que País de espías, pero la colocaría inmediatamente después en mi ranking, por debajo de, digamos, Conde Cero.

3.11 La máquina diferencial. Por alguna razón tenía mis prejuicios contra esta novela, pero una vez recorrida la encontré fascinante. Es, en cierto modo, dos novelas cortas vinculadas astutamente. A la vez, una de las ucronías más interesantes y trabajadas.

En resumen, mi ranking (dejando de lado La máquina diferencial por ser una colaboración): 1.Mona Lisa Overdrive. 2.Idoru. 3.Pattern recognition. (estas tres casi al mismo nivel, pero marcando la ligera distancia entre Mona Lisa y las otras dos) 4.Neuromante. 5. Conde Cero. 6. Historia cero. 7. All tomorrow's parties. 8. País de espías. 9. Luz virtual.



Estas fueron las experiencias más densas; las novelas de Cosecha Roja me tomaron un poco menos de dos semanas (como regla general son cortas o muy cortas), las de Gibson casi un mes. Siguen los libros que reseñé, para La Diaria y otros medios, y, por las dudas, aclaro que acá el ímpetu de resumir radicaliza las opiniones (o las exhibe en su formato blog, claro) y se vuelve más gonzo:

4.01 Cordón Soho, Natalia Mardero. La pequeña bestia pop. Hacía tiempo que un libro uruguayo no hacía el ruido que produjo en la escena literaria la primera novela de Mardero; una reseña negativa, una respuesta en plan guerrero de la autora, respuestas de la editora del libro y del crítico atacado. Conclusiones: algunos temas interesantes esbozados en la discusión (las escuelas de lectura que coexisten, el clásico "lugar de la crítica"), la puesta en evidencia del caracter pop del libro y, en ese sentido, de su buena factura (se lo nota escrito para un público que lo recibirá con entusiasmo; el mismo público que recibe y lee a la perfección la actitud de su autora a la hora de defenderlo); también: su desplazamiento de lo "literario" como esquema único y suficiente de valores. Acá mi reseña.

4.02 Y mañana serán clones, John Varley. Clásico menor de la CF. Buenas ideas al comienzo de la carrera -un tanto ninguneada últimamente- de su autor, y una novela que no decae en interés, en esta edición acompañada por esa obra maestra que es "La persistencia de la visión". Acá mi reseña.

4.03 Caja negra, Mercedes Estramil. Plomazo cósmico. "Esto es literatura, lo que importa es la literatura, mi autora escribe literatura", dice cada línea de este libro y yo respondo "¿y a mí qué?". Curiosamente, si se leyeran sus cuentos por separado, fuera del contexto del libro que los compila, esos gestos no son tan notorios y los textos pueden ser disfrutados de otra manera (como el que aparece en el compilado 22 mujeres). La reiteración de los tópicos (caracterización de corte existencialista, literaturidad basada en el relieve de los "temas humanos" del libro además de en la cuidada factura de la prosa) lo vuelve monótono y olvidable. ¿Por qué seguimos leyendo libros así? ¿No escuchamos la buena nueva, que la literatura de la bobada literaria está muerta? Mi reseña, acá.

4.04 Leviatán o la ballena, Philip Hoare. Hermosísimo libro de "historia cultural" de las ballenas y su cacería. Un libro emocionante, que incluye ciencia, historia, antropología y literatura, Moby Dick por ejemplo. Detalle que me fascinó: Melville habría tomado elementos de una crónica escrita por el mismo periodista que también inspiraría a Poe su Arthur Gordon Pym. Pensar que dos grandes momentos de la literatura del siglo XIX (y el XX por extensión, por herencia) surgen del mismo escritor casi secreto es delicioso. Acá la reseña.

4.05 Fiebre de guerra, J.G.Ballard. El último libro de cuentos del gran Ballard. Si bien tengo todos estos cuentos en el volumen que compila la narrativa breve de Ballard, todavía no los había leído. Hay un poco de todo; algunos no están a la altura del nivel medio de su autor, pero eso queda compensado por la maravilla que es el cuento "Memorias de la era espacial". La reseña, acá.

4.06 Julio Cortázar y Cris, Cristina Peri Rossi. Otro libro completamente prescindible. Tonterías sesenteras, intentos desesperados de acaparar la atención, egocentrismo y vanidad muchas veces ridículas. ¡Pobre Julio! Sólo para fans casi acríticos de Cortázar y, por supuesto, de su autora (que, me dicen, escribe poemas y cuentos; Crom me libre de cruzarme con ellos). Incluye perlas del humorismo involuntario como "Steven Spielberg le robó el misterio a los dinosaurios". Humanismo por todas partes, del peor. Acá la reseña.

4.07 Smith, Gonzalo Paredes. No lo marco como mis favoritos del año porque, a nivel de interés personal, no es un libro que me haya dicho gran cosa, aunque lo disfruté, y mucho. Porque es un hecho que está muy bien. Sin duda de lo mejor que se ha publicado este año. Cuentos con dobleces en la línea del Chesterton de El hombre que fue jueves. Muy recomendable. Esta es mi reseña.

4.08 El pudor del pornógrafo, Alan Pauls. Dated, sin duda, pero hermosamente escrito. Interesa como parte del recorrido de su autor y como modelo o construcción de una época literaria. Reseña.

4.09.01 Desayuno de campeones, Kurt Vonnegut. Otro clásico que no había leído. Absolutamente genial, página tras página.

4.09.02 Cuna de gato, idem. Ya lo había leído, en inglés. Gran ejemplo del humor de Vonnegut y la escala de su narrativa. Confieso que aprecio -y me entusiasma- la sensibilidad de Vonnegut pero, a la vez, no late necesariamente en armonía con la mía, y para un lector esencialmente ombliguista o self-obsessed como yo, eso cuenta un poco. La reseña de ambos, acá.

4.10 Los geranios, Ana Solari. Inane por completo. Creo que ya casi lo olvidé, pero no, recuerdo que tiene muchas cosas bastante torpes y un capítulo bastante bueno que, en cierto modo, cambia la imagen del libro (por un rato al menos). La reseña.

4.11.01 Aurora lunar, Ercole Lisssardi. Justo hace unos días hablaba de este libro con Gustavo Verdesio. Es una gran primera novela, quizá la mejor de nuestra literatura, aunque no es -y aquí coincido con Verdesio- la mejor de su autor. Imprescindible reedición. Arno Schmidt hasta en la sopa, como debe ser.

4.11.02 El increíble Springer, Damián González Bertolino. Dos buenos cuentos largos que se tensan -sin llegar del todo- hacia lo fantástico, diga lo que diga su autor. Ligeramente sobrevalorado, eso sí, pero sin duda entre los 5 o 6 más relevantes de la nueva narrativa uruguaya.

4.11.03 Adiós Diomedes, Leandro Delgado. Buenísima novela sobre los 80s y su sensibilidad, en particular en la música. La mejor de su autor.

Los tres fueron reeditados en 2014 por Estuario/HUM. La reseña conjunta, acá.

4.12 Encantado, Amir Hamed. Un libro muy disfrutable -en gran medida por su concentración brillante-, sobre todo si se acepta la artificalidad de la prosa de Hamed, que en algunas, poquísimas ocasiones  resuenan un poco a lugar común de lo literario. Es un ensayo/ficción sobre los vampiros y las hadas, por decirlo torpemente. De lo mejor del año. Reseña.

4.13 Lionel Asbo, Martin Amis. Sin lugar a dudas escrito con maestría. El libro de un gran novelista profesional, aunque en cierto modo el tema no le queda tan cómodo como un traje hecho a la medida. No deja de ser lo que tiene que decir un literato sobre una cultura que excluye por completo a la literatura. No lo releería jamás. Si es por leer a Amis, La información. Re-se-ña.

4.14.1 El hombre dinero, Mario Bellatin. Creo que es uno de esos libros de lo-amás-o-lo-odiás. Yo lo amé. La estructura en dos partes es fascinante, como mucho más de lo que este libro tan breve tiene para dar. La reseña, acá.

Para escribir la reseña anterior repasé algunos y leí por primera vez otros de los libros de Bellatin, tantos como pude conseguir (el compilado más o menos completo parece estar agotado en Uruguay). Acá van algunas impresiones insuficientes.

4.14.2 El libro uruguayo de los muertos. La obra maestra de su autor. Centro del vórtice, del laberinto. Acá está todo su universo ficcional, que es más grande por dentro de lo que se ve por fuera, como la TARDIS o la casa en crecimiento de House of leaves -en ese sentido me parece interesante compararlo con otro escritor que parece volver una y otra vez a lo mismo, Felipe Polleri, admirado por Bellatin. Pero si el uruguayo tiene para mostrarnos un mundo pequeño y, a su manera, mezquino, el de Bellatin es más amplio a cada lectura. Su universo es ampliado a cada libro, pero cuidadosa, minuciosamente.

4.14.3 Poeta ciego. Me gustó menos que los otros, debo admitir, así que paso rápido a...

4.14.4 Jacobo el mutante. Lo encontré inquietante y ominoso. Me gustaría releerlo.

4.14.5 Shiki Nagaoka: una nariz de ficción. Si el anterior me aterró, este me resultó especialmente humorístico. Ambos, en cierto modo, son el mismo libro. Lo cual puede decirse de casi toda la obra bellatiniana, claro.

4.14.6 Mi piel luminosaDiría que se trata de El libro uruguayo de los muertos a escala, pero eso vale para cualquier libro de Bellatin. Un poco desdibujado en mi memoria, debo admitir.

4.14.7 Salón de belleza. El clásico bellatiniano, quizá su libro más legible entre los que repasé. No necesariamente el mejor, pero sí el mas user-friendly. Confieso que escribí un cover de esta nouvelle, o dos. Todavía inéditos, eso sí. De hecho, ni siquiera están revisados. Y uno de los dos tomó, también, la forma de un cover de Rayuela, cuya primera parte me parece aceptable y la segunda (la más bellatiniana) no la he vuelto a leer.

4.14.8 Biografía ilustrada de Mishima. Mi favorito después de El libro uruguayo... 

4.14.9 Los fantasmas del masajista. Si toda la obra de Bellatin fuera un rompecabezas que incluye más o menos en su centro (o arriba o abajo, en 3D) un puzzle más intrincado y de piezas más pequeñas, la pieza externa a ese centro que contiene una buena imagen del diseño total (me quedó complicado y enrevesado, lo siento, pero creo que se entiende la idea) sería este texto. Delicioso. Otro favorito personal, lo que me hace pensar que el libro de Alfaguara La clase muerta es el mejor para empezar a leer a Bellatin.

4.15 Tarántula, Bob Dylan. Novela beatnik o conjunto de poemas en prosa, el libro de Dylan es extremadamente parodiable. Quizá no se lo pueda leer entero -bueno, uno puede proponérselo y hacerlo, pero por fuera de lo que podríamos llamar la lógica del lector hedonista, supongo- pero volver a sus capítulos es una fuente de curiosas bellezas. Acá la reseña.

4.16 Alt lit, varios autores. Excelente compilado de una de las más nuevas tendencias en la escena literaria estadounidense, armado y traducido por Hernán Vanoli y Lola Copacabana. Imprescindible. Mi reseña.

4.17 Telegraph Avenue, Michael Chabon. Fue una experiencia curiosa. No puedo decir que me desilusionó porque es un libro brillantemente escrito, sin duda entre lo mejor y lo más disfrutable del año, pero en cierto modo esperaba un libro que Chabon optó por no escribir. El problema es mio, claro está. Venía alimentado por el espíritu de apropriación de los géneros que hace a librazos como El sindicato de policía yiddish y Gentlemen of the road, o sus escritos bajo la persona Agust Van Zorn, y suponía que la nueva novela iría por ahí... cosa que no hace. Pero olvidemos este reparo inútil: Telegraph Avenue está escrito a las mil maravillas y es sumamente entretenido. Su secuencia del medio, a la Magnolia, es impresionante. Reseña.

4.18 Iris, Edmundo Paz Soldán. Hace unos días compilé una lista de favoritos para Indie Hoy; entre los olvidos cometidos el más tremendo fue Iris, de Edmundo Paz Soldán, la mejor novela de cf escrita en Dune. De lo más recomendable. Mi reseña.
castellano. Un placer leerla y perderme en su mundo, al que espero regresar pronto. A la vez: una lección de estructura novelística, con relatos/capítulos que se ensamblan y siguen la pauta de un libro orientado ante todo hacia los personajes y su relación con (y condicionamiento por) el mundo ficcional futurista y alienígena de Iris y sus alrededores. CF creadora de mundos, al mejor estilo

4.19 Kraken, China Miéville. Otro de los olvidos de la lista anterior y una novela sumamente entretenida, llena de ideas geniales. No sé si es el mejor libro de su autor (quizá lo sea La ciudad y la ciudad, o, para los fans más hardcore, la trilogía Bas-lag), pero sí que es de los más disfrutables. Desaparece un calamar gigante del museo de Londres y, 20 páginas después, cuando creemos que la cosa se quedará en un misterio de corte policial, empezamos a entender que esa Londres no es la que conocemos. Y eso abre la puerta a un torbellino de mundos fantásticos. Impresionante energía creadora. La reseña, acá.

4.20 Cada vez más cerca, Elvio Gandolfo. El más reciente libro de cuentos del rioplatense/rosarino Elvio Gandolfo. Quizá un poco irregular, pero todos los cuentos están perfectamente recortados. Gandolfo sabe, de eso no cabe duda. La reseña.

4.21 Lennon, David Foenkinos. Linda novela biografiada o biografía novelada de Lennon, muy yokonísticamente correcta en el fondo. No aporta gran cosa pero es llevadera y entretenida. Acá.

4.22 Cartas de César Vallejo a Pablo Avril de Vivero, compilado por Andrés Echevarría. Imprescindible para los fans de Vallejo. Es divertido, además, leer las múltiples ocasiones en que el peruano manguea a su amigo. Reseña.

4.23 Canadá, Richard Ford. Muy buena novela, bastante alejada del tipo de libros que más me entusiasman, pero, por supuesto, una belleza de prosa narrativa, como cabe esperar de su autor. Reseña.

4.24 Agua del mismo caño, Natalia Zito. Primer libro de su autora y debut más que atendible. Cuentos que pueden ser leídos como una suerte de novela, o novela fragmentada en cuentos que permiten reconstruirla. Mi reseña.

4.25 Los supremos: superhéroes y comics en el relato hispánico contemporáneo, varios autores, compilado por Salvador Luis Raggio. Valiosísima muestra de cuentos que abordan -de muy diversa manera, pero predomina la distancia irónica- el género superheroico. Es excelente -e imprescindbile para los interesados en el tema- el prólogo del compilador. Mi reseña, acá.

4.26 La mula, Álvaro Ojeda (reseña pendiente de publicación). En la órbita de Caja negra, pero al menos más radical en su prosa con pretensiones líricas o "poéticas". Para nada mala novela, pero no me interesó en lo más mínimo. En el fondo hay una historia de poderes y villanos y Tabaré Vázquez, pero todo lo que se puso para construir esa historia apesta al cliché de lo literario. Un libro menor de un autor de filigranas grises que tiene muy buen pulso para su oficio.

Siguen algunos de los libros leídos hedónicamente, no con la obligación de escribir una reseña. No puedo recordar todos porque -pese a que lo he intentado varias veces- no llevo un registro.

5.01 The Silmarillion, J.R.R.Tolkien. Primera vez que lo leo en inglés. Fue mi lectura bajo los pinos en Piriápolis, allá por enero. No hay mucho que pueda decir que no haya dicho ya: soy un fan incondicional de todo lo que escribió Tolkien, y en este libro compilado por su hijo está el corazón de su mitología. Escenas memorables: la partida del Vingilot hacia las Tierras Imperecederas, el robo de los silmarils a Morgoth, la creación de los enanos. El libro rezuma belleza por el contorno de cada una de sus letras.

5.02 Downward to the Earth, Robert Silverberg. Admiro a Silverberg desde hace casi exactamente 22 años, cuando leí por primera vez Alas nocturnas en la colección Nebulae. Esta es, para mí, su mejor novela, una reescritura del Corazón de las tinieblas de Conrad.


5.03 The story of Earth, Robert M. Hazen. Excelente exposición de la historia geológica -y biológica: la tesis del autor es que una determina a la otra y viceversa, aunque dicho así suena un poco más tajante de lo que leemos en las páginas del libro- de nuestro planeta. Enormemente didáctico y accesible.

5.05 The spectral link, Thomas Ligotti. El último libro de relatos del maestro del horror contemporáneo. Contiene dos cuentos largos, uno de ellos -"The small people"- a la altura de lo mejor de su autor, el otro "Metaphysica Morum"- extremadamente inquietante.

5.06 Teatro Grottesco, Thomas Ligotti. Clásico de su autor. Tiene algunos de los mejores textos de Ligotti, entre ellos el que da título al libro (y los imprescindibles "Severini" y "The shadow, the darkness").

5.07 El momento de debilidad, Bob Chow. La mejor novela argentina del año, en mi opinión. Por ahí dije que es algo así como un Pynchon a escala 1/44. La comparación es hiperbólica y arbitraria, claro, pero la novela de Chow no la necesita: se basta a sí misma en su continua disolución y profusión de la trama, en su estilo fresco y alien.

5.08 La extinción de los coleópteros, Diego Vargas Gaete. Muy buena novela sobre un colegio chileno y sus misterios, entre otras cosas. Me resultó un poco breve, como si lo interesante de sus premisas demandara una extensión que su autor no llegó a entregar.

5.09 Primavera ninja, Luis Orani (reseña pendiente de ser publicada, en realidad). El primer título publicado por Momofuku, la editorial más interesante del momento en Buenos Aires. Divertídisma novela sobre aspirantes a estrellas de rock, por decirlo de un modo simple. Las reseñas de discos ficticios que incluye como parte de su vórtice textual son excelentes.


5.10 Cómo escribir sin obstáculos, Francisco Cascallares. Buenísimos cuentos dispuestos con una lógica narrativa completamente brillante. El mejor: "Todos nos habían mentido", sobre extraterrestres, o algo así.

5.11 El mundo de cristal, J.G.Ballard. El único libro de la época más "clásica" de Ballard que me quedaba por leer. Ballard en estado puro, por supuesto. El mejor de la primera trilogía (completada por El mundo sumergido y La Sequía).

5.12 The Cambridge companion to Thomas Pynchon, varios autores. Muy buen apoyo para la lectura del mejor escritor vivo en cualquier lengua. Especialmente interesantes los capítulos sobre Contraluz y El arcoíris de la gravedad.

5.13 El maestro y Margarita, Mikhail Bulgakov. Deliciosa novela. Un amigo me decía que tenía esa "cosa rusa" de leer sobre el Diablo como si fuera un parroquiano más del bar que frecuentás.

Después de leer Aurora Lunar, de Lissardi, seguí adelante con dos novelas más entre los muchos títulos de su autor, dejando para más adelante el examen del resto de la obra, probablemente para un artículo ambicioso (parte de un postergado libro sobre literatura uruguaya reciente).

5.14.1 Últimas conversaciones con el fauno. Buena candidata a "la mejor novela de Lissardi", está estructurada como relatos hilvanados por la historia de un "fauno" moribundo.

5.14.2 Interludio, interlunio. Solía ser mi favorita entre las de Lissardi, pero la relectura no la dejó en ese puesto o puso su lugar entre signos de interrogación. Sólida novela, de todas formas, y la muestra más clara del sistema Lissardi de hacer sumar porno (erótica, diría él, pero para mí esa palabra suena a conversación de viejas en el montevideano Lion d'Or) con un género, en este caso la distopía. Pero esta organización se ve atravesada, además, por reflexiones sobre los últimos cuartetos de Beethoven.

5.15 Limbo, Agustín Fernández Mallo. Algún día voy a ponerme a leer reseñas y formular una hipótesis sobre el estado de la crítica de los libros de AFM. Mi opinión, en todo caso, es que son sumamente interesantes y atendibles. Quizá porque no los leo desde la postura de "esto es lo nuevo", que puede estar o no en la configuración del rol de su autor en la escena literaria, pero que a mí no me interesa. Limbo es su mejor novela, probablemente, aunque yo soy fan de la trilogía Nocilla, especialmente de su última entrega. Tuve la oportunidad de entrevistar a Agustín para La Diaria, así como también de conversar informalmente con él y compartir un asado junto a varios amigos, y sin dudas colocaría su libro -otro olvido en la lista de Indie Hoy- entre mis favoritos de 2014.

5.16 Bienes muebles a.k.a. La ciudad invencible, Fernanda Trías. El regreso de FT después de los diez años de silencio novelístico que siguieron a La Azotea (parte de esos años implicaron una extensiva reescritura de esa novela). Crónica del paso por una ciudad que, como el universo, parece más indiferente que hostil, aunque esté habitada por hombres-rata definitivamente hostiles y estúpidos; capítulo de autobiografía lleno de momentos de gran ternura y, también, desolación. Empieza como una crónica y termina como una novela: la modulación es interesante en sí misma, porque hace mutar al sujeto de la enunciación. Otro favorito del año que olvidé en la lista de Indie Hoy. Soy un desastre.


5.17 Ocio, Fabián Casas. No sé si ya dije por ahí que, en general, no me interesa(ba) la literatura de Fabián Casas. Hace un tiempito una amiga me encargó que le trajera de Buenos Aires Ensayos Bonsai, libro que empecé a hojear y terminé recorriendo competo, enganchado en el efecto de "este tipo es un idiota/no, esperen, un momento, esto está muy bien!/ah, no, pero qué tarado!/esto es genial!" que me generaron sus páginas. Después conseguí Ocio, en la edición de la editorial El Cuervo, y si los cuentos de Casas no me convencían, su nouvelle me encantó. Otra gran experiencia de lectura en 2014, en un cuarto caluroso de Buenos Aires.

5.18 Click, Christian Vera. Pasada la mitad del año tuve la suerte de viajar a Bolivia a presentar una novela, y, especialmente, de volver cargado de libros. La lectura de casi todos está pendiente, pero en el avión leí Click, de Christian Vera, una divertida nouvelle sobre un profesor de literatura que se enfrenta a un apocalipsis zombie, entre otras cosas. Es muy interesante como Vera construye a su personaje desde sus fantasías, obsesiones y miserias, o desde lo que ese personaje piensa o dice de sus fantasías, sus obsesiones y sus miserias. Muy recomendable; debería ser editada en el Río de la Plata, sin dudas.

5.19 Skagboys, Irvine Welsh (reseña pendiente). Como fan de Trainspotting la idea de que el autor de la novela en la que se basó esa película que hizo época (al menos para mí y, supongo, para la gente de más o menos mi edad; sí, todos nos sacamos fotos en las poses de los personajes en el póster) aportara una precuela me pareció por lo menos interesante. Y la novela vale la pena. Sumamente concentrada en la crisis política, económica y social del Reino Unido -en particular Escocia, claro- de la primera mitad de la década de 1980, rica, detallada y siempre divertida. Una gran experiencia de lectura. Te cagas, tío!

5.20 El libro tachado, Patricio Pron (reseña pendiente). Hay, ante todo, un tono Pron, una voz que recorre las páginas y que aporta a la noción del libro como conversación. Hacia la mitad encontramos un catálogo vastísimo de escritores -reales e imaginarios- que silenciaron su obra, desaparecieron, fueron asesinados o se suicidaron. Leer la historia de la literatura, hacia adelante y retrospectivamente, desde el setentero concepto de la muerte del autor. El último capítulo es el núcleo reflexivo del libro. Pron, o el sentido común firmemente establecido.

5.21 ella sí, Amir Hamed (reseña pendiente). En la línea de Encantado, es decir sin lugar a dudas un libro interesantísimo y brillante. Pero me gustó más su predecesor. Ya ampliaremos.

5.22 El lugar del cuerpo, Rodrigo Hasbún. Minuciosa, por momentos exasperante narración sobre dos hermanos. Como en ciertos cuentos de Daniel Mella (y la línea es Salingeriana, por supuesto), la prosa construye el estado mental y emocional de sus personajes. Y amenaza con contagiarlo. Un clásico de la nueva narrativa latinoamericana.

5.23 The king in yellow, Robert W. Chambers. Había leído uno de estos cuentos hace muchos años, desde las páginas de Los mitos de Cthulhu, la antología fundacional (en castellano, claro) compilada por Rafael Llopis, y conocía la reelaboración del personaje del Rey Amarilo (y la Carcosa de Bierce y el Signo Amarillo de Chambers) desde los continuadores de la obra de Lovecraft, pero no había leído el libro completo. True Detective me recordó esa urgencia. Excelente libro, en particular los vinculados al Rey Amarillo, especialmente "El reparador de reputaciones", que parece un cuento de Ligotti escrito más de medio siglo antes de los cuentos de Ligotti. Imprescindible.

5.24 La palabra muda, Jacques Rancière. Interesante ensayo sobre la pretensión de autonomía de la literatura y las contradicciones implícitas en su caracterización postromántica.

Habría que sumar algunas relecturas casi rituales (u obsesivas):

5.23.1 Ficciones, JLB
5.23.2 La subasta del lote 49, TP
5.23.3 Putas asesinas, RB
5.24.4 At the mountains of madness / The shadow over Innsmouth, HPL

Y, por supuesto, están las historietas.

6.01 Crononautas, MaGnUs, Taibox, Lemos. Otra muestra de la evolución de sus creadores, aunque esta vez el guión de MaGnUs se convirtió en el punto débil de la propuesta. El color funciona muy bien, en mi opinión (aunque hay gente que, con argumentos, pensó lo contrario), y la historia, pensada para niños, es divertida. Mi reseña.

6.02 Los pasajeros perdidos, Zgabros. Excelente, lo mejor del año sin lugar a dudas. Fantasía y algo de ciencia ficción en una historia llevada con madurez y sutileza. Mi reseña, acá.

6.03 Regulación 0.75 - La dádiva, Roy, Lauri Fernández. Lo releí hace unos días y me gustó menos que la primera vez. No está mal. El dibujo de Lauri es bellísimo y Roy lleva bien la narración, con momentos especialmente interesantes (ver mi reseña), pero la relectura no funcionó del todo, quizá porque el tratamiento del tema (distopía/superpoblación) no es particularmente interesante en sí mismo, quizá porque la postura de Roy ante la narrativa está empezando a aburrirme. Igual está claro que, a su manera, sabe lo que hace y que se pueden esperar obras muy valiosas suyas en el futuro.

6.04 GAS3K.5, varios autores. La revista anual del grupo GAS y otra muestra de la evolución de sus autores. Las historias menos dependientes de grandes sagas son las que funcionan mejor, y en esta quinta edición la parte gráfica mejoró considerablemente. Reseña.

6.05 Aullando a la luna, Nicolás Peruzzo. El opus metalerum de Peruzzo y una de sus obras menores, al menos en comparación con Ranitas, su clásico. Muy gracioso, definitivamente, y, leído desde cierta perspectiva, otro documento sobre la recepción de cierta música en Uruguay, así como también sobre la manera de escribir sobre esa música. La historieta tiene un glosario completamente innecesario que se vuelve interesante desligado de su función. Mi reseña.

6.06 El club de los ilustres 2 - Conspiración en las sombras, Santullo y Hansz. Menos steampunk, igual de entretenida que su predecesora, esta mininovela gráfica sigue las aventuras de ese club ucrónico o fantasticrónico. Reseña.

6.07 Zombess - El orbe del conocimiento, Abel Alves. No hay nada que haya hecho este gallego que no me resulte genial o haga que me muera de la risa, y si pone a Lovecraft en el mix me convierte en un fan incondicional. De lo mejor del año en historieta. Mi reseña, acá. 

6.08 Palabra, Sebastián Santana. Un libro experimental, si se quiere, o, mejor, arriesgado para la escena historietística local, tan dada últimamente a lo narrativo a secas. Muy valioso, muy interesante, por momentos muy arduo. También entre lo más relevante del año. Mi reseña.

6.09 Otoño, varios autores. El segundo libro compilado por AUCH, la Asociación Uruguaya de Creadores de Historieta. Desigual como su predecesor, contiene también maravillas -la historia de Abel Alves, por ejemplo. Indispensable para ver qué se está haciendo por acá, aunque todos los creadores que participan tienen trabajos mejores. Mi reseña.

Hacia abril, cuando llegó mi ejemlpar de Roses of Berlin, de Alan Moore y Kevin O'Neill, repasé completa la League of extraordinary gentlemen.

6.10.1 The league of extraordinary gentlemen 1. El más clásico de la serie, tanto en el sentido de referente histórico como en procedimientos narrativos. Moore da comienzo y propone la primera iteración de su mundo panficcional, todavía ceñido a un conjunto manejable de referencias fundamentales -y una pequeña nebulosa de referencias accesorias. El más flojo de la serie, pero aun así genial, por supuesto (es Moore).

6.10.2 The league of extraordinary gentlemen 2. Acá la cosa se espesa. El libro sigue en gran medida The war of the worlds, de HGW, y en ese sentido difiere del anterior por su manera de ofrecer una pauta literaria tan marcada (en el otro eran más bien los personajes, en este es los personajes y una trama concreta). A la vez, la nebulosa empieza a volverse más densa, pero el salto con respecto al primero aun no implica un cambio de nivel sino, más bien, un crecimiento lineal. En este segundo volumen ya es imprescindible leer los agregados parahistorietísticos (de no hacerlo no se sabe qué pasa con el personaje de Quartermain), en este caso un "almanaque" geográfico/histórico que vale lo mismo o más que la historieta que lo precede. De hecho, el "almanaque" prepara el salto de nivel que vendrá con...

6.10.3 The league of extraordinary gentlemen: Black dossier. Quizá el mejor momento de la serie, con su mínimo de historieta y su máximo de parodias literarias, desde el teatro isabelino hasta la novela beatnik, pasando por la CF a la New Worlds y la cosmogonía (la COSMO-GO-NÍA!!). Acá las referencias literarias estallan en una hipernova; la totalidad de "significados" -derivables de las citas ocultas, los guiños, los pastiches, las referencias- se vuelve inabarcable, al menos sin ayuda.

6.11.4 The league of extraordinary gentlemen: Century. Dividido en tres tomos, acá el añadido parahistorietístico, si bien importante, no es fundamental. El espesor de referencias es recapturado por la historieta, viñeta a viñeta, en un impresionante sistema de detalles significativos. Hay un final, o algo parecido, aunque la cosa evidentemente seguirá. Mary Poppins vs. Harry Potter. ¿Se puede pedir más?

6.11.5 Nemo: heart of ice. Con esta novelita gráfica Moore comenzó una suerte de spin-off de su serie o, mejor dicho, una ramificación. Seguimos ya no al equipo Murray-Orlando-Quatermain sino a la hija del capitán Nemo; en este libro, como en el segundo, se sigue de cerca un referente literario concreto: At the mountains of madness, de Lovecraft. Los experimentos con el tiempo (y la narración) son brillantes.

6.11.6 Nemo: The roses of Berlin. Vertiginosa y deslumbrante, está ambientada en una Berlín derivada del cine expresionista alemán. Buena parte de los personajes mencionados están tomados directamente del Dossier y su sección sobre el equivalente alemán de la Liga. En este punto el universo de La Liga se nutre de sí mismo también a nivel textual. Tercer nivel de barroquismo, y seguimos. Reseña.


6.12 Economix - How our economy works (and doesen't work), Michael Goodwin y Dan E. Burr. Excelente introducción historietística a la historia de la economía y a sus teorías principales. Una de mis lecturas favoritas del año, también.

6.13 7 historias, "Tunda". Excelente trabajo historietístico de uno de los creadores uruguayos más maduros en ese lenguaje. En sí, la mayoría de los asuntos de estos relatos no valen nada, pero convertidos a la historieta la belleza aparece por todas partes y habla de lo específico del lenguaje historietístico. Muy interesante y muy atendible.

Eso es todo; me olvido de algunos libros, no consigno lecturas de cuentos aislados (aunque estas cubrieron buena parte de las antologías New Cthulhu: the recent weird, Lovecraft's monsters, Lovecraft Unbound y Cthulhu lives!, además de Rewired: the postcyberpunk anthology) o nouvelles (aunque A year in the linear city, de Paul de Filippo, fue uno de los textos que más disfruté este año), textos inéditos de amigos o conocidos, artículos o entrevistas dispersos en la red o en libros o en la prensa, etc.

Para resumir: lista de mis favoritos del año o leídos este año, sin contar relecturas:

Moby Dick, Pattern recognition, Skagboys, Iris, Encantado, La ciudad inviencible a.k.a. Bienes muebles, Cómo escribir sin obstáculos, The roses of Berlin, Zombess: el orbe del conocimiento, El momento de debilidad, Matufia, A veces tarda, casi nunca llega, Leviatán, o la ballena, El libro uruguayo de los muertos, Los pasajeros perdidos, Primavera ninja, Telegraph Avenue, The spectral link, Fiebre de guerra.
 
Mañana o pasado viene la segunda parte, sobre mis publicaciones del año.
















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