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Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978). Ha publicado 17 libros, entre ellos las novelas "El orden del mundo" (2014, El Cuervo, La Paz, Bolivia; primer premio de narrativa édita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), "El gato y la entropía #12&35" (Estuario Editora, Montevideo, Uruguay), "Las imitaciones" (2016, Décima Editora, Buenos Aires, Argentina) y "Verde" (2016, Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay). Escribe regularmente crítica para el periódico montevideano La Diaria. Se ha desempeñado como jurado del premio Casa de Las Américas (2016), el Fondo Concursable del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay (2011) y del premio Onetti de la Intendencia de Montevideo (2016). Ha sido traducido al francés, el alemán, el inglés y el italiano.

domingo, 19 de julio de 2015

Entrevista de Luis Prats

foto de Leonardo Carreño
El periodista de El País Luis Prats me hizo un cuestionario hace unos días, con miras a que fuera usado en su nota sobre ciencia ficción uruguaya publicada este domingo. Reproduzco acá la entrevista completa con su amable autorización.


¿Cuándo comenzaste a escribir CF? 

En el otoño de 1992. Me acuerdo bastante bien porque a fines de ese verano (yo tenía 13 años) mis padres me regalaron La edad del futuro, un compilado en dos tomos de cuentos y ensayos de Isaac Asimov. Quedé fascinado con ambos géneros: la ciencia ficción y la divulgación científica, y quise practicar ambos pero, evidentemente, el primero era el que estaba más a mano.

¿Qué te llevó a escribir ese género?

Las ganas de imitar a Asimov, primero. Después, las posibilidades que da el género a la hora de ponerse a imaginar mundos y criaturas. Y, más tarde, el rechazo a las formas simples de realismo, muy especialmente las vernáculas.

¿Qué te inspiraba, por ejemplo?

Libros ante todo. Además del ya mencionado Asimov, Arthur Clarke, Robert Silverberg, Ray Bradbury, Philip K. Dick, Ursula LeGuin, Frank Herbert, Poul Anderson, George R. R. Martin, J. R. R. Tolkien. A todos los imité más o menos conscientemente en mis primeros tres o cuatro años de aspirante a escritor de ciencia ficción. Pero también mucho cine: Alien, Excalibur, Terminator I, Terminator II, Aliens, Solaris, Dune, Predator, Stalker, Altered States, 2001 A Space Odyssey, Heavy Metal, Fire and Ice, Highlander, todas las Star Wars, Star Trek: Wrath of Khan, etc. Y las historietas: la serie de Green Lantern y Green Arrow de O’Neil y Adams, Watchmen y Swamp Thing: American Gothic, de Alan Moore, Crisis on Infinite Earths y todo lo que podía conseguir o robar de Moebius, Neil Gaiman, Grant Morrison, Enki Bilal, Jacques Tardi…

¿Tenés algún tema o enfoque preferido para escribir sobre CF?

En cierto modo lo que escribo –sea a primera vista ciencia ficción o no– entra en la categoría “ficciones de mundos paralelos”, en tanto todos mis cuentos y novelas presentan al mismo protagonista en un sistema de variaciones: en algunos relatos es escritor, en otros académico, en otros músico, etc. Es “la misma” persona, pero decisiones tomadas en distintos momentos del pasado alteraron su historia. En algunos relatos, incluso, el mundo en el que vive este personaje tiene una historia (ya no sólo a nivel personal) distinta a la del “real”, como por ejemplo mi novela La vista desde el puente, en la que Artigas no huyó a Paraguay, los charrúas no fueron exterminados y nuestro país abarca Entre Rios, Corrientes y Rio Grande.

¿Cuáles fueron tus principales obras en este género?

No sé contestar en base a lo de “principales” porque eso deberían decirlo los críticos que quieran ocuparse de mis textos, pero entre mis relatos fácilmente incorporables a la ciencia ficción mi favorito es la nouvelle Trashpunk, que publiqué en 2012. Si consideramos inéditos, el que más me gusta de mis libros lo terminé hace dos meses, se llama Las imitaciones y si todo sale bien se publicará en Buenos Aires en noviembre de este año, por Décima Editora, y saldrá un adelanto –parte de un capítulo– en la revista Lento. Ahora, si la pregunta es convertida en cuales son en mi opinión las obras principales de la ciencia ficción, me ponés en un gran aprieto del que sólo puedo salir apelando una vez más a mis favoritas. Así, sin repetir autores, serían: Mona lisa acelerada, de William Gibson, Dune, de Frank Herbert, Ubik, de Philip K. Dick, El mundo sumergido, de Ballard, La mano izquierda de la oscuridad, de Ursula K. LeGuin y Regreso a Belzagor, de Robert Silverberg.

¿Cuál fue la repercusión en el público uruguayo?



Bueno, creo que hay un cierto número de uruguayos que leen ciencia ficción, pero por alguna razón sólo una mínima fracción de esa minoría se han puesto a leer ejemplos de ese género escritos acá. Más allá de esto, mi última novela publicada, El orden del mundo, que no es estrictamente ciencia ficción (o no lo es en un sentido de militancia explícita de género, al contrario de muchos cuentos que he publicado en revistas) fue bien recibida por casi todos los que la leyeron y me dio muchas alegrías en ese sentido. Pero sucede que fue publicada en Bolivia y acá no vinieron muchos ejemplares. De las editadas en Montevideo y bien distribuidas sólo una tiene algo de ciencia ficción y es La vista desde el puente. Creo que no gustó mucho al principio. Después fueron apareciendo lectores muy interesados y terminó siendo el único de mis libros sobre el que se han escrito artículos a nivel académico. Una vez un militante de la nación charrúa me dijo que la había disfrutado mucho y que sentía que con esa novela yo me hermanaba con su causa. Todavía no puedo entender por qué o cómo es posible esa lectura, pero me alegró que me lo dijera.

¿Publicaste en el exterior?

De hecho he publicado más en el exterior que acá. En Montevideo publiqué una nouvelle (Perséfone, 2009), una novela (La vista desde el puente, 2011) y una colección de cuentos (Algunos de los otros, 2010), además de dos libritos de cuentos -Del otro lado y Los otros libros- en la editorial La Propia Cartonera. Después, publiqué una nouvelle en España (Vampiros porteños, sombras solitarias, de 2010), siete libros en Argentina (Nadie recuerda a Mlejnas, de 2011, Los viajes, de 2012, La historia de la ciencia ficción uruguaya, 2013, Ficción para un imperio, de 2014, una reedición de Vampiros porteños ese mismo año y también, en 2012, dos ediciones digitales de descarga gratuita lanzadas por editoriales de Buenos Aires: Trashpunk y Algunos de los otros redux) y, por último, una novela en La Paz, Bolivia (El orden del mundo, de 2014)

 ¿Se puede hablar de una “ciencia ficción uruguaya” o simplemente de uruguayos que escriben sobre CF? 

Hasta donde alcanzan mis lecturas hay ciencia ficción y fantasía escritas por uruguayos, no hay una ciencia ficción “nacional” en el sentido de ser visiblemente diferenciable de, pongamos, la Argentina. Es un criterio problemático, sí, pero puede servir para empezar a pensar. Es decir: cualquiera puede escribir un cuento sobre el desembarco de una invasión extraterrestre en Cabo Polonio, pero sólo por ese detalle no se funda una ciencia ficción uruguaya. Otra manera de decirlo, quizá un poco menos burda, es señalar que no existe, en rigor, una tradición del género en Uruguay. Cada escritor que apuesta por escribir ciencia ficción parte mayoritariamente de referentes no locales. A nadie se le ocurre continuar al Quiroga de El hombre artificial, lo cual sería una tontería, ni al Horacio Terra Arocena de El planeta Arreit. Ni siquiera al Tarik Carson de El hombre olvidado y El corazón reversible o al Federici de Llegar a Khordoora. Hay una “historia” en el sentido de línea de tiempo salpicada de textos, pero sólo eso no funda una tradición. Quizá dentro de algunos años –o en este mismo momento– un escritor en ciernes decida inspirarse en Pablo Dobrinin o Roberto Bayeto, pero recién en ese futuro en que salgan a la luz sus textos podrá hablarse del comienzo de una tradición.

Por ejemplo, ¿vos incluís referencias uruguayas en esas obras?

Casi todos mis textos, sean más o menos de ciencia ficción, transcurren en Uruguay; no necesariamente el “real”, eso sí. Y, en general, mis personajes hablan en rioplatense o incluso “uruguayo”.

¿Tenés algún libro en preparación o alguna idea?

Me pone bastante ansioso a veces tener más ideas que tiempo para escribir, especialmente desde que soy padre. En este momento estoy trabajando en una novela que se acerca más al terror que a la ciencia ficción y vengo desde hace tres años tomando notas para una muy larga y complicada que tendrá, sí, mucho de los tópicos del género (viajes en el tiempo, mundos paralelos, extraterrestres lovecraftianos, inteligencias artificiales, biopunk, etc). Pero también tengo proyectos que podrían pensarse como más bien “realistas”.

¿Escribís sobre otros géneros? ¿Tenés otra actividad más allá de la literatura?

Mi primer libro publicado acá (Perséfone, 2009) tiene poco y nada de ciencia ficción, si es que tiene algo. Es una novela-rock, por llamarla de alguna manera, y más una escritura autobiográfica o autoficcional que cualquier otra cosa. Como crítico escribo sobre cualquier cosa que se me ponga adelante. Y en cuanto a la segunda parte de la pregunta, tengo varios hobbies no estrictamente literarios. Te nombro dos que usé en alguna novela que otra: armo de vez en cuando aviones a escala y leo mucha divulgación científica. En otras épocas me divertía echando y estudiando el Tarot y entre 2002 y 2006 toqué la guitarra, canté (muy mal) y compuse en bandas de rock alternativo y gótico. Fui asistente de conserje en un banco, telemarketer, técnico en reparación de PC y librero, pero desde hace unos seis años vivo de alguna manera u otra de la literatura o la escritura: como crítico, como periodista, como editor, como corrector, etc.

Si se te ocurre algún comentario o anécdota sobre tu trabajo, también me interesa.

Conté muchas anécdotas en mi novela La historia de la ciencia ficción uruguaya, que es una especie de ficción en clave que cuenta –cambiando nombres y añadiendo un poco de color acá y allá– mi pasaje por el movimiento under de ciencia ficción y fantasía en la segunda mitad de la década de 1990.  La verdad, si me pedís que rescate una me costaría elegir, y puesto que el libro está por reeditarse en Córdoba y planeo que circulen algunos ejemplares en Montevideo, mejor la dejo por acá y aprovecho para hacer el chivo.

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