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Mostrando entradas de julio, 2009

verdad, belleza, matemática, realidad

When old age shall this generation waste,
Thou shalt remain, in midst of other woe
Than ours, a friend to man, to whom thou say'st,
"Beauty is truth, truth beauty" -that is all
Ye know on earth, and all ye need to know.

Cuando la vejez de los años descarte a esta generación
tu seguirás siendo, en la niebla de una tristeza
diferente a la nuestra, una amiga del hombre, a quien dices
"La belleza es verdad, la verdad belleza" -que es todo
lo que sabemos sobre la tierra, y todo lo que necesitamos saber.


John Keats, "Oda a una urna griega", última estrofa
(1820, la torpe traducción es mía)
Las ideas de Keats, quizá el más grande de los románticos ingleses, suelen vincularse a la concepción platónica del mundo, que, entre otras cosas, hermana el bien con la verdad y la belleza, concepto del que se hacen eco los dos versos finales de la "oda". El concepto de que existe una armonía detrás de la multiplicidad, y que además el efecto que esa armonía genera en el e…

dos libros

Siguen las crónicas desde mi hibernación y lectura compulsiva. Van dos novelas: 1.Rant, de Chuck Palahniuk. Es el primer libro de este autor que leo, aunque había difrutado mucho con la peli El club de la pelea, hasta el punto de bajarme la novela en que se basó y empezar a leerla en inglés. La dejé no porque no me gustara sino porque en general detesto leer de la PC; espero conseguirla pronto, junto a Asfixia, Fantasmas y otros títulos de Chuck, que me resultó un escritor más que interesante. En Rant hay varios, muchos libros, entre ellos dos novelas de ciencia ficción: una ucronía en la que el mundo se ha dividido en habitantes diurnos y nocturnos, separados por toques de queda, y una trama de viajes en el tiempo con paradojas resueltas apelando a la hipótesis de los múltiples mundos. También hay una novela de catástrofes mezclada con una parodia de J.G.Ballard: los "choquejuerguistas" son una tribu urbana que se dedica a recorrer las calles en auto chocandose entre ellos s…

el sueño de la razón

Entre ayer y hoy lei La otra isla del doctor moreau, de Brian Aldiss. Si bien la llamada new wave (movimiento literario de origen inglés que cambió por completo la ciencia ficción entre fines de los 50 y principio de los 70) fue siempre mi momento favorito de la historia de la CF, leída a través del gran J.G.Ballard pero también de los excelentes cuentos de Harlan Ellison y algunas novelas de Robert Silverberg y Samuel Delany, siempre tuve una deuda con una de sus figuras principales. El movimiento fue ideado desde la revista New Worlds, que dirigía el escritor y músico Michael Moorcock, y encontró en Ballard y en Brian Aldiss a sus dos mayores representantes. De Ballard leí casi todo; de Aldiss, casi nada. Hace unos meses encontré gran parte de su obra en oferta y me la compré; ahora, aprovechando esta no solicitada pero también bienvenida inyección de tiempo libre, empecé a leerlo. Y comencé por La otra isla, junto a Criptozoico, A cabeza descalza, Helliconia y El tapiz de Malacia, …

monstruos

Bastará con decir que, al comienzo de estas historias, M. es un investigador de fenómenos paranormales. Ha pasado una buena parte de su carrera recorriendo los lugares comunmente asociados a manifestaciones de lo extraño o lo singular y ha llegado a la conclusión de que existe un vínculo entre la ciudad, lo racional, el orden, y una tendencia al cero en la posibilidad de encontrarse con lo que gustosamente llamaría un milagro, entendiéndolo como una aparente cancelación de las reglas que creemos operan sobre lo que llamamos el mundo. Su investigación entonces lo conduce a las áreas desoladas, las praderas interminables, las llanuras perdidas. Por un tiempo no cuestiona la validez de este punto de partida; en algunas noches perdidas fuera de toda cronología y civilización cree vislumbrar luces en el cielo y los ríos, presencias en los bosques y resabios de algo muy vasto y muy antiguo. Pero no es suficiente. Donde deberían aparecer las revelaciones finales, últimas, M sólo encuentra má…

literatura y enfermedad

La ecuación Bolañiana admite al menos dos soluciones: literatura + enfermedad = literatura, y literatura + enfermedad = enfermedad. El eje para pasar a esta doble solución está en Mallarmé, quien dijo entre otras cosas que todo existe para terminar en un libro. Esta es una de esas sentencias que se vuelven ejes y centros y vectores de las literaturas. No sólo dice que todo termina en literatura sino que todo debe terminar en literatura para que se verifique su existencia. La literatura –la ficción- es la verdadera realidad, porque sólo accedemos a las cosas –las vidas, las enfermedades, las aventuras- a través de ella. El “otro tigre” de Borges, el que no está en los versos, no existe.
Todo esto viene a cuento de que ayer viernes 17 me dieron de alta tras una semana y dos días de internación por una repentina (repentina en el sentido de que jamás se me había ocurrido que “mi enfermedad” venía por ahí, yo pensaba que era una gastritis fuerte motivada por los nervios) operación de la ves…

novedades

En estos últimos meses se publicaron por ahí algunos cuentos míos. Para empezar, el relato "ficciones", que ya se paseó por este blog (no recuerdo si en la misma versión a la que me referiré ahora), apareció en la revista Freeway de Junio, en el marco de un especial Onetti muy interesante, del cual me encantaron las notas de Patricia Turnes y Gabriel Peveroni. Patricia escribió una nota muy divertida sobre su condición de "hincha" de Onetti (la que comparto en parte) y Gabriel jugó con el título de la novela Juntacadáveres y el mítico pub (que debo decir que jamás pisé) del mismo nombre, allá por los 90, tirando de paso una idea que comparto plenamente acerca del Montevido asociado a Onetti -o creado por Onetti, como él mismo pensaba cuando escribió que los escritores creaban sus ciudades, y no sólo en el sentido tonto de crear Macondo o SantaMaría) y el que quizá estemos reinventando ahora (ver Porrovideo, por ejemplo).
También se publicó en la excelente Letralia -…